| Existen pocos temas científi-cos en la actualidad que generen tanta controversia y expectativa como las células madre. Por un lado son la prometida solución a problemas como el Parkinson, el Alzheimer y la diabetes. Pero por el otro se les ve como el extremo de la arrogancia científica al tratar de manipular la naturaleza tratando de programar células a voluntad. Y el debate, lejos de mermar, incrementa con cada nuevo adelanto que se hace. Durante las últimas semanas la prensa científica se ha visto inundada por avances vertiginosos en esta área que han llevado a la creación de las células madre más seguras y morales hasta el momento. Las células madre se caracterizan por tener la capacidad de generar cualquiera de los 220 tipos celulares del cuerpo. Esto representa la posibilidad de solucionar varios problemas médicos, como la sección medular al regenerar los nervios dañados, o el Parkinson, al sustituir las neuronas faltantes. La lista de enfermedades que podrían beneficiarse de este tipo de terapias es larga. Sin embargo, una de las limitantes hasta ahora era el reducido número de células madre que tiene una persona adulta y la dificultad de obtenerlas. La mejor fuente para conseguirlas son los embriones, que están formados en su totalidad por células madre con el potencial de generar cualquier tejido en el cuerpo. Empero, el uso de embriones con este fin es muy controversial y además es muy difícil obtenerlos, por lo que es imposible generalizar su uso. Este panorama empezó a cambiar hace unas semanas cuando dos grupos anunciaron simultáneamente en las revistas Cell y Science que habían conseguido generar células madre humanas provenientes de la piel de una persona. Las ventajas de este logro son varias. Por un lado elimina la necesidad de utilizar embriones para obtener células, madre generando una opción menos controversial. Por otro, permite que cada persona pueda obtener sus propias células madre asegurando que el cuerpo reconocerá como propias a las células implantadas sin riesgo de rechazo. Desafortunadamente, también existen problemas que deben resolverse antes de usar estas células en el tratamiento de pacientes. Uno de ellos es el uso de virus, que es necesario para reprogramar a las células cutáneas. Son estos virus los que introducen a las células los factores necesarios para reprogramarlas y convertirlas en células madre. El introducir virus a una célula es un riesgo para la salud cuyas consecuencias son difíciles de predecir. De querer usarse estas células reprogramadas en un ámbito clínico será necesario buscar alternativas eficaces que no utilicen virus ni pongan en riesgo la salud. Otro problema del uso de células madre, tanto las provenientes de embriones como de células de la piel, es su capacidad de generar tumores. Al ser células capaces de reproducirse indefinidamente, se ha visto que es frecuente que deriven en crecimientos incontrolados conocidos como neoplasias. De hecho, 20 % de los ratones a los que se les trasplantaron las células reprogramadas desarrollaron tumores. Se trata de un riesgo impensable una vez que se llegue a la clínica. Afortunadamente, este problema tardó poco en resolverse. Hace unos días el mismo grupo japonés anunció en otro artículo publicado en Nature Biotechnology que no era necesario el uso del factor cancerígeno para reprogramar las células. Esto convierte a estas células en opciones seguras, además de morales. La siguiente prueba que las células reprogramadas deben pasar es demostrar su eficacia para solucionar problemas médicos específicos. La respuesta se publicó esta semana en la revista Science cuando un grupo estadounidense curó una anemia genética en ratones con células reprogramadas. La enfermedad curada es la anemia de células falciformes, que es causada por un defecto genético en las células productoras de la sangre causando niveles bajos de hemoglobina y glóbulos rojos deformes. El grupo logró reemplazar las células defectuosas con células madre provenientes de la piel de ratones, lo que revirtió varios de los síntomas de la enfermedad. Sorprende la velocidad a la que ha avanzado este campo en unas cuantas semanas, resolviéndose dos de los grandes problemas que detenían su progreso. Sin embargo, es aún lejano el día en el que veamos el uso de células madre en los hospitales para curar enfermedades, ya que faltan muchos experimentos por hacer y muchas cuestiones sobre la seguridad de la técnica por resolver. Si las células madre serán la panacea o sólo una promesa vacía está por verse. Probablemente la respuesta se encontrará en un lugar intermedio donde serán útiles para algunas cosas, pero no eliminarán la necesidad de seguir investigando para buscar mejores tratamientos. Médico cirujano |