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    México 2040
Rubén Aguilar Valenzuela
18 de octubre de 2007

El presidente Felipe Calderón reci-bió el 17 de abril pasado a los directivos de Goldman Sachs. En esa reunión el CEO de esa organización, Jon Winkelried, reiteró las proyecciones que la correduría había dado a conocer en las que se señalaba que México sería la quinta economía del mundo en 2040. El primer lugar lo ocuparía China, el segundo Estados Unidos, el tercero la India y el cuarto Japón. Debajo de México estarían, en orden descendente, Rusia, Brasil, Alemania, Gran Bretaña y Francia.

The Economist fue quien citó por primera vez esta proyección. En el artículo, que apareció en septiembre de 2006, se planteaba que por ahora, situación que se sostendrá en los próximos años, el lugar que ocupan las economías, en orden descendente, es el siguiente: Estados Unidos, Japón, Alemania, China, Gran Bretaña, Francia, Italia, Canadá, España y Brasil. México no aparece dentro de las 10 primeras. La seriedad de la revista y la correduría no están en duda.

Ella fue la que creó en 2001 el acrónimo de BRIC (Brasil, Rusia, India y China) para expresar la importancia del crecimiento del PIB de estos cuatro países en camino al desarrollo. Es cierto que lanzar un pronóstico en un espacio tan largo y en una realidad cambiante resulta arriesgado, pero Goldman Sachs siempre ha sido muy cuidadosa en sus proyecciones.

Hay, pues, que dar por bueno el pronóstico. Para construir su proyección la correduría se basó en las tendencias del crecimiento del PIB de los distintos países y luego los comparó. El dato para México es que pasaría de los poco más de 800 mil millones de dólares que alcanzó en 2006 a 5 millones de miles de millones de dólares para 2040. Un crecimiento de más de seis veces con relación al actual. Esto será posible, aclara la correduría, si en los próximos años los gobiernos son capaces de mantener las actuales políticas económicas. Se está apenas a 33 años de que eso ocurra. No más de una generación.

Es un buen dato para México. En el país, es parte de la cultura del fracaso y la lamentación, existe un amplio sector que como principio se niega a reconocer cualquier información positiva y, todavía más, busca siempre sólo destacar la que resulta negativa. Da por buena toda información de un organismo internacional o de cualquier institución extranjera, pero siempre que sea negativa. Si esas mismas instancias dan cuenta de logros no se aceptan.

En todo caso lo importante no es que la economía del país pueda llegar a ser la quinta del mundo, que no es un dato menor. Lo relevante es que el crecimiento del PIB se traduzca en una más justa y equitativa distribución del ingreso. Y también que la expansión de la economía se vea acompañada de niveles de desarrollo que puedan ser comparados con los más altos del mundo. En este escenario el reto es doble: evitar que el crecimiento se traduzca en mayores niveles de concentración de la riqueza y garantizar que mejoren de manera sustantiva los niveles de vida de la población.

ruben.aguilarv@gmail.com

Profesor de la Universidad Iberoamericana

 
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PERFIL
 
Doctor en Ciencias Sociales, por la Universidad Iberoamericana. Ex Coordinador de Comunicación Social y Portavoz de la Presidencia de la República (2002/2006).

Es profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Ibero. Ha impartido cursos en universidades de México y de América Latina. Ha sido consultor de la UNICEF, la UNESCO, el PNUD, la OEA, el BID, el BM, la Unión Europea (UE) y también de agencias de la cooperación de Estados Unidos, Alemania y Holanda en quince países de América Latina. En los ochenta participó en el FMLN de El salvador. Ha escrito una docena de libros.

 
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