| De un edificio de Madero y Motolinía, hace hoy 91 años salió el primer número de EL UNIVERSAL, inspirado y orientado por las ideas que en esa época se debatían para configurar la Constitución Política de México. Su fundador y primer director, el ingeniero Félix F. Palavicini, constitucionalista, hizo al diario portaestandarte del espíritu democratizador y de progreso social de la Carta Magna, cuya primera edición fue impresa en sus propios talleres. Durante casi un siglo, El Gran Diario de México ha sido testigo de la historia de nuestro país y del mundo, en servicio de sus lectores. Dos guerras mundiales y otras muchas regionales, invasiones, ascensos y caídas de regímenes, magnicidios, el más asombroso avance de la ciencia y la técnica, y la revolución más profunda de las relaciones humanas han sido registrados en estas páginas con un esfuerzo de equipo permanente no sólo por documentar los hechos, sino por entenderlos y extraer sus enseñanzas. En esa tarea. EL UNIVERSAL ha sido espacio común de opiniones contrapuestas, desde Arnaldo Martínez Verdugo, del comunismo proscrito, a Manuel J. Clouthier, Maquío, de la cumbre del poder capitalista, sólo por poner un sencillo ejemplo. Ha puesto al servicio de las ideas sus alcances de difusión como lo hace ahora con los nuevos instrumentos de nuestros tiempos: la radio, la televisión, el internet. Permanentemente, EL UNIVERSAL ha privilegiado los derechos y las posibilidades de la comunidad a la que sirve, desde aciagos periodos de amagos y agresiones efectivas por criticar —recordemos Los privilegios de las Águilas, texto por el cual el diario fue clausurado varios días en 1917— hasta hoy, en que las libertades de expresión y de prensa expanden sus horizontes, sí, pero estamos plenamente conscientes de que cualquier libertad hay que ejercerla con responsabilidad y ganarla todos los días para evitar retrocesos siempre al acecho. Afincado en las tradiciones, EL UNIVERSAL tiene también la vista puesta en el futuro. Hoy empezamos la década que habrá de llevar al diario hacia sus primeros 100 años. Expectantes caminamos sabiendo que en estas páginas se registran por igual lo mejor de las actividades humanas, días luminosos como la llegada del hombre a la Luna, pero también la tenaz pobreza que las utopías han sido incapaces de vencer. Conscientes de la confianza ciudadana que honra a estas páginas sabemos que en ellas se debe informar con rigor y subrayar la convocatoria a un diálogo democrático para alumbrar salidas a conflictos políticos, crisis financieras, injusticias y desigualdades, al tiempo que se alientan las manifestaciones de la cultura, el arte, el entretenimiento y el deporte que propician una convivencia social dinámica y algunas veces ¿por qué no? hasta divertida. Es el lector el que ayuda a corregir la carta de navegación de este periódico, piloteado por más de tres décadas por el licenciado Juan Francisco Ealy Ortiz. Ese constructivo binomio de lectores y periodistas habrá de continuar en todas las plataformas informativas posibles con arraigo en la tradición y la visión de un futuro que deseamos más próspero para México y los mexicanos. |