| El próximo domingo tendrán lugar las eleccio-nes de gobernador, cinco alcaldías y diputados locales en Baja California, después de una campaña atravesada por el escándalo, la guerra sucia y la intervención de las autoridades judiciales federales. A estas alturas nadie puede anticipar quién se llevará el triunfo de la gubernatura entre los candidatos del PRI, Jorge Hank Rhon, y del PAN, José Osuna Millán. La elección se prevé más cerrada que las que se celebraron recientemente en Yucatán. Durante un tiempo dejaron de aparecer en los diarios nacionales encuestas sobre las intenciones de voto de los bajacalifornianos, y sólo se disponía de algunas poco confiables aparecidas en diarios locales. Sin embargo, todos los analistas coinciden en que Hank Rhon ha sabido capitalizar a su favor el hecho de que el TEPJF haya revocado el fallo del Instituto Electoral de Baja California en el sentido de retirar su candidatura por contravenir un precepto de la legislación electoral local y que al final no procedió. Así, si Osuna Millán llegó a tener una ventaja cómoda antes de esta querella, ahora enfrenta un panorama muy complicado en el que su derrota no se descarta. Cabe recordar que las elecciones en Baja California tienen una gran importancia simbólica para el PAN, pues es la primera entidad de la República que experimentó la alternancia en 1989, en unas elecciones que inauguraron una etapa de acercamientos entre el gobierno de Carlos Salinas de Gortari y el PAN que se conoció popularmente como concertacesión. Desde entonces a la fecha, el blanquiazul ha gobernado la entidad, no libre de errores y con pobres resultados, y con una oposición muy activa del PRI que pudo colocar a Hank Rhon en la presidencia municipal de Tijuana hace tres años. Que Hank Rhon, un representante fiel del priísmo más añejo y anquilosado, esté hoy en la antesala de la gubernatura de Baja California no deja de sorprender a muchos. En efecto, muchos se preguntan cómo un personaje con las características de Hank Rhon puede despertar simpatías entre los electores. Sus declaraciones misóginas, su estilo de vida frívolo, su pasado oscuro, las sospechas en su contra de tener nexos con el crimen organizado, su parentela con uno de los políticos más corruptos del viejo régimen, entre muchas otras cosas, serían razones suficientes para mantenerlo a raya. Sin embargo, ahí sigue y con buenas perspectivas. De confirmarse las tendencias que lo colocan como ganador de la próxima contienda, ¿qué razones de fondo explicarían su triunfo? En primer lugar, debe reconocerse que los tres gobiernos panistas que se han sucedido en la entidad han sido muy grises y han arrojado malos resultados. La violencia, la inseguridad, el tráfico de drogas y la marginación siguen incrementándose. En segundo lugar, Hank Rhon supo capitalizar a su favor el intento frustrado de retirarle su candidatura, amén de que ha destinado enormes recursos a su campaña. En tercer lugar, el abstencionismo histórico en la entidad (de más de 70%) puede jugar a favor de Hank Rhon si es capaz de movilizar a sus simpatizantes a la vieja usanza priísta. Por otra parte, hay que señalar que los comicios en Baja California han sido irregulares en muchos sentidos: una recomposición sobre la marcha del consejo electoral de la entidad, con presiones de todo tipo a los consejeros, la inhabilitación del padrón electoral local y su sustitución por el padrón federal, debido a supuestas fallas en el primero; el intento fallido de retiro de la candidatura de Hank Rhon, una campaña caracterizada por la guerra sucia y donde no existieron sanciones mayores a los partidos y candidatos, entre otras cosas. En ese sentido, el candidato a gobernador que resulte triunfador lo será más por su habilidad mediática para descalificar a sus adversarios que por sus propuestas concretas. Como quiera que sea, la moneda está en el aire. Lo único cierto hoy es que si el resultado es muy estrecho entre los punteros, nada ni nadie podrá detener el conflicto postelectoral, atizado en parte por el propio proceso electoral tan cargado de irregularidades, algo nada halagüeño para un sexenio a nivel federal que ha empezado bajo el signo del conflicto, la descalificación, la polarización y la violencia. cansino@cepcom.com.mx Director del Centro de Estudios de Política Comparada |