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    Exigencia a EU
Ramón Cota Meza
19 de junio de 2007

Un tanto tensa se ha visto la relación entre México y Estados Unidos a raíz de inequívocas exigencias mexicanas de reciprocidad en la lucha contra el crimen organizado: reducir el consumo de drogas y controlar el tráfico de armas en Estados Unidos. Son exigencias que todos sabemos se deben hacer, pero el gobierno mexicano no las había declarado perentoriamente. Para el gobierno vecino sería un paquete grande y embarazoso.

Está claro que el consumo de drogas en Estados Unidos es vasto y atraviesa todas las capas sociales de las grandes ciudades, con destacada participación de políticos y celebridades. La subcultura y el glamour asociados a este consumo son focos de irradiación de estilos de vida hedonista en el mundo, algunos de los cuales son difundidos y celebrados por la publicidad de empresas líderes globales. La lucha contra el consumo de drogas no es promisoria en este contexto.

No se diga controlar el comercio de armas, cuya propiedad particular está protegida por la Constitución. La cerrada defensa de este derecho es encabezada y financiada por fabricantes y comerciantes de armas, notorio lobby en el Capitolio, vinculado al Partido Republicano. La vigorosa y difundida afición a las armas en Estados Unidos parece estar relacionada con la experiencia militar y tradiciones heroicas. Las atroces carnicerías colegiales no han provocado ninguna reacción fuerte ni medidas drásticas.

No obstante, el gobierno mexicano tiene un punto fuerte al pedir rendición de cuentas a su homólogo; no puede enfrascarse en una guerra doméstica sin la cooperación del otro en su propio territorio. Éste tenderá a defender su política con cifras del combate al consumo de drogas y acciones de cooperación binacional, pero sobre tráfico de armas no tiene mayores argumentos. Si la postura del gobierno mexicano no es escaramuza, la relación bilateral podría cambiar.

Ahora, México tiene al menos una salida al eventual fracaso de su lucha contra el crimen organizado. Podría retirar o disminuir la acción militar bajo el argumento de no tener la cooperación necesaria del vecino. A falta de argumentos, éste tenderá a filtrar información contra la confiabilidad de la seguridad mexicana. La noticia de la incautación en Colombia de municiones fabricadas por el Ejército mexicano apunta en esta dirección.

En el proceso ha habido noticias de la seguridad de Estados Unidos en México. Ha estado dando capacitación a oficiales mexicanos, pero con poca acción en el terreno. La propensión de la seguridad de Estados Unidos a imponer su criterio provoca resistencias nacionales. Un oficial no puede subordinarse a oficiales de otro país. No obstante, Estados Unidos obtiene puntos importantes en México, como la iniciativa de ley para interferir telecomunicaciones sin orden judicial.

El potencial uso arbitrario de esta medida es denunciado por los grandes medios de comunicación de Estados Unidos. Por un lado, se acepta la necesidad de medidas más eficientes para combatir al crimen y, por el otro, se advierten los excesos que tales medidas traerán. La interferencia de telecomunicaciones sería internacional por la naturaleza del asunto. Piénsese en las nuevas oportunidades de los delincuentes de charola y uniforme para elegir candidatos a víctimas de su extorsión.

Las exigencias mexicanas a Estados Unidos sugieren que México está reconsiderando su estrategia. Acaso no puede ir muy lejos y está comprometiendo demasiado sin garantía de éxito. Ha llegado a decir que el crimen organizado pone en juego la soberanía del Estado, expresión inadecuada a la singularidad del problema. El dato es que el Estado encara una guerra de guerrillas sin ideales, mezclada con ajustes de cuentas y complicidad de oficiales de seguridad.

Es cierto que México tiene un gran problema de imbricación con el narco en sus cuerpos de seguridad y el Ejército. Tal imbricación se originó en el suministro de materias primas acordado por los gobiernos de México y EU para fabricar euforizantes y anestésicos durante la Segunda Guerra Mundial y la guerra de Corea. Al parecer, esta siembra, trasiego y consumo sembraron la adicción en Estados Unidos y originaron el narcotráfico en México, vinculado desde entonces a políticos, oficiales de seguridad y ramificaciones.

blascota@prodigy.net.mx

Analista político

 
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PERFIL
 
Analista político. Colabora en EL UNIVERSAL y en la revista Letras Libres. Asimismo, es copyeditor en inglés y español, traductor y guionista de televisión.
 
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Ley Telecom 12-junio-2007
 
Juicio kafkiano 5-junio-2007
 
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