| El PRI volvió por sus fueros en Yucatán. Una atinada elección de candidata a la gubernatura, y una buena selección de candidatos a diputados y en la mayoría de las alcaldías determinaron el triunfo del tricolor. Además, no podemos perder de vista que mucho influyó en la derrota panista el mal gobierno de Patrón Laviada, la mala campaña de su candidato a gobernador, la división existente entre la dirigencia nacional panista y la Presidencia de la República. El panismo dividido redujo sus posibilidades de triunfo al provocarse la escisión que dejó fuera de la contienda blanquiazul a la figura emblemática del partido, Ana Rosa Payán. Por el contrario, el priísmo llegó unido en torno de Ivonne Ortega Pacheco, joven y carismática mujer que imprimió aire fresco a las huestes priístas. Hay quienes opinan que el resultado en la elección yucateca significa el regreso a prácticas clientelares y patrimonialistas, pero en el PAN, así como en el PRD, estas prácticas se dan con singular alegría. Una sociedad desinformada y mal educada produce candidatos que la retratan cabalmente. No aspiramos a candidatos exquisitos, divorciados de la generalidad de los electores. Nuestros funcionarios públicos, cualquiera que sea el partido de su origen, tienen las virtudes y defectos de la mayoría de los mexicanos. El PRI demostró que sin fisuras internas y con un sincero deseo de renovar sus filas puede retomar caminos de victoria; no es un partido muerto ni en peligro de extinción; es una organización política fundamental en la vida nacional. Con ánimo de linchamiento se condena la gestión de los gobiernos priístas y se olvida que gracias a la formación del Partido Nacional Revolucionario el país pasó de la etapa caudillista a la de vigencia de las instituciones. La certidumbre política que generó un partido hegemónico fue fundamental para que las elecciones presidenciales ya no se resolvieran a balazos, sino en las urnas. Fue un partido en el que militaron los grandes sindicatos, las organizaciones campesinas y las populares; por lo tanto, era natural que triunfara en casi todas las elecciones dado que no tenía rivales de importancia. Esa militancia masiva y el apoyo a los gobiernos emanados de su seno permitió instituciones laborales como los contratos colectivos de trabajo, la expropiación petrolera, la reforma agraria, la formación de los bancos de crédito para ejidatarios y pequeños propietarios. Cuando se hace referencia al PRI suele confundirse el grano con la paja, no hay un juicio objetivo que permita analizar logros, aciertos y errores en el funcionamiento del partido fundado por Calles. Los juicios suelen ser generalmente aprobatorios o condenatorios, sin perspectiva histórica y plenos de pasión. Por lo regular, no existe reflexión ni ponderación para aquilatar su importancia en la historia del país. Si el partido llega unido a la elección de Baja California existen posibilidades de recobrar la plaza; mucho ayudará una buena selección de aspirantes al Congreso y a las alcaldías. La elección de Michoacán no se ve sencilla. El perredismo michoacano está dividido, el priísmo carece de liderazgos en esa entidad y el panismo no ha podido consolidarse, a pesar de que el Presidente de la República es oriundo de ese estado. Después de su derrota en las elecciones de julio pasado, el PRI inicia un proceso de recuperación que legitima su dirigencia y le abre espacios de consolidación política. Por lo pronto, el triunfo yucateco le ha dado confianza al priísmo nacional y ha mostrado cuál debe ser la estrategia y perfil de los candidatos para recuperar espacios perdidos. Los mejores recursos humanos y los más experimentados militan en sus filas y pueden enmendar los graves errores cometidos durante la pasada campaña presidencial, en la que el PRI se derrotó a sí mismo por las graves divisiones internas con las que llegó a la contienda electoral; además, la neutralidad ideológica de la que quiso presumir lo dejó sin un mensaje claro para la mayoría de los electores mientras que la opción conservadora y la que decía agrupar a las izquierdas manejaban mensajes claros para los ciudadanos. Una de las tareas más urgentes del priísmo es definir cuál será su posición en el aspecto político. No se puede seguir en el limbo (aunque dicen que ya no existe). La dirigencia priísta se inicia con el pie derecho; esperemos que cada día se fortalezca más y asuma el papel que los priístas esperan de ella. Analista político |