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    ¿Y los derechos laborales?
Alberto Aziz Nassif
1 de mayo de 2007

¿En qué condiciones se encuen tra el mundo del trabajo en México? Las noticias son bastante malas y la perspectiva es poco alentadora. Hay analistas laborales que ya comparan el mundo laboral de hoy con las condiciones de que había a finales del porfiriato: desigualdad social extrema con salarios extremadamente bajos; empleadores antisindicales; una visión de lo laboral dominada por empresarios; falta de contrapesos; ausencia de justicia laboral imparcial y pocos mecanismos para expresarse.

El mundo laboral mexicano ha cambiado de forma drástica y por ninguna parte hay buenas noticias para los trabajadores. Hace unos días Felipe Calderón se deshizo de la ceremonia oficial del Día del Trabajo. El gobierno anterior no supo resolver el tema y llegó a tener actos deslucidos y degradados. Ahora simplemente el gobierno se salió de la foto y le dejó todo a los trabajadores. Hoy en día la fragmentación de los segmentos sindicales atraviesa por una fase aguda. Por lo menos hay tres grandes pistas, y en cada una de ellas existen varias divisiones: en la primera pista quedan los escombros del Congreso del Trabajo que integran a los ferrocarrileros y a la CTM; por otra parte, está el sindicato de los petroleros, que se encuentra distanciado del cetemismo. Una segunda pista la forman la CROC y el sindicato de mineros, que ahora vuelve a liderar Napoleón Gómez Urrutia. Y una tercera pista es el sindicalismo independiente que se agrupa en dos líneas, la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y el Frente Sindical Mexicano, comandado por el Sindicato Mexicano de Electricistas. Con este rompecabezas no resultaba fácil para el gobierno panista decidir a quién invitar y a quién dejar fuera; por ello mejor decidió sacar las manos de la celebración laboral.

Este 1 de mayo hay razones para una gran irritación en el mundo laboral. La reciente reforma a la Ley de ISSSTE ha generado un malestar creciente. Hace unos días en el Teatro Jiménez Rueda se reunieron 3 mil integrantes de los sindicatos del sector de la cultura. Este sector se ha formado históricamente por cuatro corrientes que habían estado distanciadas; sin embargo, los cambios legislativos los han unido para pelear en contra de una reforma -que a medida que se conoce con mayor detalle-, genera más animadversión. Parece increíble que la única forma de legislar en México sea mediante golpes de fast track, lo que antes se conocía como madruguete. Se tiene terror a que los afectados tengan información y puedan debatir, porque entonces sería prácticamente imposible aprobar este tipo de reformas regresivas.

Otro de los casos que estará presente este día será el de la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación. Con una decisión completamente arbitraria se pretende reducir sus prestaciones laborales, ampliar la jornada, y hacer una modificación radical de su contrato colectivo de trabajo. La empresa se aprovecha de que en nuestro país la justicia laboral se da en condiciones completamente desequilibradas porque no hay ninguna autonomía. Las juntas se integran por el patrón, el Estado y el líder oficial. En el caso de los y las sobrecargos de Mexicana de Aviación, se tuvo el poco tino de nombrar como perito a un ex director de la empresa, por si había alguna duda sobre el nuevo modelo laboral para este sindicato. Este caso estará muy presente en la celebración que harán hoy los trabajadores independientes en el zócalo de la ciudad de México.

El mundo del trabajo en México permanece bajo condiciones extremas. Muy poco tiene que ver con lo que sucede en otros espacios. Uno de los pocos avances que ha habido es la intención del actual secretario del Trabajo de empezar a introducir señales de transparencia. Parece que ahora sí se cumplirá la vieja demanda del sindicalismo democrático de transparentar los contratos y los registros sindicales. Sin embargo, el balance todavía es completamente negativo y las otras demandas por un espacio laboral democrático permanecen vigentes. Sin duda, el tema más relevante es que los trabajadores puedan escoger a quien los represente y por cual sindicato votan de forma libre y secreta. Esta demanda elemental sólo se logra de una forma minoritaria en el país. El mundo del trabajo se encuentra sumergido dentro de una estructura de simulación. México es uno de los casos más extremos en el fenómeno de los contratos de protección, figura cercana a una franquicia, en donde el patrón "compra" un contrato y la autoridad lo reconoce, todo lo cual se da en secreto y a espaldas de los trabajadores. Se calcula que este fenómeno de los contratos de protección abarca un 90% del mundo laboral mexicano. Si consideramos que el contrato colectivo de trabajo es el corazón del mundo laboral, ya podemos calcular en qué condiciones se encuentra la mayoría de los trabajadores en el país. Sin duda, estamos frente a un escándalo internacional que ya ha sido tratado como una violación de derechos humanos por la mayor asociación sindical de América Latina: la Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT).

Para completar el cuadro, hay que recordar que el aumento del salario mínimo fue de sólo un 3.8%; si a eso le sumamos que en general el patrón escoge al sindicato de su preferencia, la autoridad es parcial y el Estado controla la raquítica vida sindical, el panorama resulta bastante desolador. En otras palabras, el sindicalismo real se da casi como una excepción. El contraste del mundo laboral con lo que ha sucedido en general en el país es bastante drástico. En lo político los partidos tienen amplias libertades; los poderes son cada vez más autónomos; y hay -a pesar de la peligrosidad del crimen organizado que golpea al periodismo- una creciente libertad de expresión. Sin embargo, el espacio laboral es una excepción: se trata de un mundo en donde los derechos laborales se violan de forma permanente.

Mientras no se entienda que un mundo laboral con representación real y democracia es necesario para el desarrollo del país, no se moverán las piezas en el sentido de una reforma. Estamos ante un grave problema que desafortunadamente ha sido dejado de lado por los gobiernos de todos los colores políticos. Estamos ante una muerte lenta de los derechos laborales.

Investigador del CIESAS

 
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PERFIL
 
Profesor e investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). Ha escrito libros y numerosos artículos de investigación. También ha sido docente en universidades mexicanas y conferencista en diversas instituciones extranjeras, como la Sorbona de París, la UNESCO, la Universidad de California en San Diego y el Instituto Ortega y Gasset en Madrid.
 
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