| Desde hace muchos años, la izquierda insistió en incorporar mecanismos de democracia directa en el sistema representativo que tenemos. Las tres figuras más socorridas eran el plebiscito, el referéndum y la consulta popular. Sin embargo, en el complicado tema de la despenalización del aborto, la mayoría perredista en la Asamblea Legislativa del DF se opuso a la celebración de un referéndum. Uno pensaría que esta oposición no tendría lógica, puesto que se ha dicho que las encuestas muestran que la población de la ciudad de México apoya la despenalización, en una relación de dos a uno. Sin embargo, ocurre que en esas mismas encuestas, cuando se desglosaban las causales, la población no respaldaba la que es motivo del conflicto. De hecho, la población encuestada mantenía su proporción de dos a uno en las causales que ya existen, pero invertía la proporción en la nueva. En consecuencia, de celebrarse un referéndum, que tendría que detallar claramente la pregunta, se corría el riesgo de perder, y los asambleístas prefirieron no utilizar la democracia directa. En el juego político, es válido que partidos que nunca han respaldado estas figuras ahora quieran usarlas, y que quienes siempre las han promovido ahora se olviden de ellas. Pero conviene también que estos cambios de posición sean evidentes para la ciudadanía. De hecho, y probablemente para no correr ningún riesgo, el dictamen legislativo ya no fue en la dirección de añadir una causal más para despenalizar, sino que se optó por modificar la definición del delito para que éste ocurra sólo después de la duodécima semana del embarazo. En consecuencia, si alguien junta firmas para forzar a un referéndum, la pregunta tendrá que ser acerca de esta nueva definición, lo que se parece mucho a la pregunta general aprobada mayoritariamente en las encuestas. Más allá del juego político y legislativo, que me parece muy interesante, el tema en específico no es nada sencillo de discutir. Algunos, para evadir la consulta a la ciudadanía, insistieron en que los derechos no se votan, sino que se ejercen. Es correcta la frase, pero no es claro a qué derecho se refieren. Posiblemente lo que tengan en mente es la idea de que es un derecho de la mujer el abortar, pero esto no es un asunto trivial. En la discusión pública, se pasó de la necesidad, por razones de salud pública, de despenalizar el aborto, a la asignación de un derecho a las mujeres, que no necesariamente tienen. Se sostiene que la mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo, y no tengo duda al respecto. Pero entonces la pregunta es qué es el producto que tiene en su vientre, ¿es parte de su cuerpo? Y entonces, ¿cuándo deja de serlo? ¿A las doce semanas? No hay forma de decidir esto con bases sólidas. Cuando tenemos una decisión que se realiza entre dos males, el dilema es moral, para la persona que lo decide, o ético, para quien tiene que establecer reglas al respecto. Dicho de otra manera, para cada mujer que tiene que enfrentar esta decisión, hay un dilema moral, que nadie puede entender si no lo vive. Para los legisladores, el dilema es ético: ¿Es preferible despenalizar el aborto antes de las doce semanas, para salvar vidas de mujeres y reducir su sufrimiento? ¿O es preferible no hacerlo para salvar vidas potenciales, al costo de poner en riesgo a las mujeres? Pero no se trata de un derecho, y esto es importante ponerlo en claro. Se trata de un dilema en el que hay que elegir el mal menor, con la información disponible. Con base en ello, de tener que votar, lo haría a favor de la despenalización, pero preferiría un límite de tiempo menor al que establece el dictamen. Sobre todo ahora que existe la píldora del día siguiente. Por cierto, hay aquí dos políticas públicas relevantes. La primera, preventiva: ampliar la educación sexual y el acceso amplio a anticonceptivos. La segunda, que no se ha discutido lo suficiente: preparar al sistema de salud del DF para atender los casos que ahora ya no serán delito. No vaya a pasar como en muchas instituciones de salud, que programan las intervenciones para seis meses después. macario@macarios.com.mx Profesor en la EGAP del ITESM-CCM |