| De conformidad con la nueva Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, aprobada por la anterior Legislatura de la H. Cámara de Diputados en marzo de 2006, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha entregado a la citada cámara los lineamientos económicos para el próximo año. Este documento es el inicio para elaborar posteriormente los proyectos de Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos correspondientes. En el citado documento desde ahora se fijan montos para el presupuesto y se enumeran los programas que a juicio del gobierno de la República son prioritarios, además de poner en blanco y negro su opinión sobre el escenario macroeconómico para 2008. La SHCP manifiesta su preocupación sobre el posible desempeño económico mundial en 2008, haciendo particular hincapié en la actual desaceleración de la economía estadounidense y de las europeas, y en las pocas probabilidades de un incremento espectacular para el siguiente año. Asimismo, destaca el impresionante crecimiento de las economías asiáticas que está provocando la ampliación de sus superávit con Estados Unidos, lo que le obliga a este país a mantener una política monetaria restrictiva. En términos generales, el panorama planteado por la SHCP para el año que viene es poco favorable para Estados Unidos y, por consiguiente, para nosotros que estamos profundamente ligados a él en todos los aspectos. El documento menciona que el escenario macroeconómico interno para el presente año se mantendrá dentro de los cauces marcados por los Criterios Generales de Política Económica, ya hechos tradición con el consabido crecimiento económico moderado debido en buena medida al descenso de nuestras exportaciones, y a que consideran que habrá un relativo dinamismo en la demanda interna gracias al control de la inflación y la expansión del crédito bancario. Para el año que viene estiman que, aunque el crecimiento de la economía estadounidense, como hemos mencionado, será pequeño, de cualquier forma ayudará a nuestro sector externo y a la generación de empleo, al considerar como una variable fundamental que el precio del petróleo de la mezcla mexicana se mantenga en los mismos niveles que en la actualidad. Para 2008 la economía mexicana crecerá a un ritmo de 3.9%, superior en sólo tres décimas al esperado para 2007. Es decir, una vez más nuestro crecimiento económico será insuficiente para poder incidir de una mayor y mejor manera en la salud, la educación y el combate a la pobreza de los mexicanos. Como ya es costumbre desde hace varios años, la sacrosanta política fiscal se mantendrá incólume con la definición de déficit cero y una inflación esperada de 3% en el periodo. Se considera que el crecimiento en los ingresos presupuestarios respecto de este 2007 equivaldrá a cerca de 51 mil millones de pesos adicionales, los cuales serán distribuidos en 90% para el gasto "no programable", y el resto será destinado al "programable", como ha sido también la tradición de los últimos años. El gasto programable aumentará sólo un mísero 0.2% en términos reales respecto del aprobado para el presente ejercicio. Y como siempre, quienes se llevarán la mayor tajada de recursos serán los requerimientos para cubrir las obligaciones derivadas de los Pidiregas, el IPAB, el programa de deudores de la banca, el rescate carretero y algunos otros aspectos más, a los cuales se les destinará la cuantiosa cifra de 150 mil millones de pesos. Es decir, seguiremos pagando desde la ineficiencia gubernamental hasta la corrupción encubierta, de las que hasta la fecha muchos de los responsables siguen tan campantes apareciendo en las páginas de sociales de los periódicos. Llama la atención la amplia cantidad de programas que el gobierno ha denominado "prioritarios", y sería muy conveniente saber cuáles son los criterios para llamarlos así. Por ejemplo, la deslucida Secretaría de Desarrollo Social incluyó como prioritarios más de 20 programas, los cuales van desde uno por 150 millones de pesos hasta otro de 15 mil millones. La Secretaría de Salud también se despacha con la cuchara grande en materia de programas "prioritarios" destacando, por supuesto, el que sin duda, si siguen así, será el mayor fracaso y tomadura de pelo para los pobres de esta administración, el llamado Seguro Popular, al cual le destina más de 40 mil millones de pesos, es decir, 14 mil millones más que en 2007. Lo que no es posible comprender es por qué si a muchos programas se les denomina "prioritarios", en la asignación de recursos se les destina iguales o menores montos que los asignados para 2007. En este punto destaca el caso de las universidades federales y estatales, a las cuales se les otorga el mismo presupuesto para este año, lo cual es una verdadera provocación al sistema de educación superior. Además, pone en contradicción las cifras que el gobierno, a través de la Presidencia, ha publicado en el documento denominado 100 días de gobierno, donde se dice que la estrategia elaborada permitirá alcanzar una cobertura de 35% en educación superior, 9% más que la actual de 26%. Sería muy conveniente que las autoridades gubernamentales pudieran informarnos cómo, con el mismo presupuesto, será posible aumentar la cobertura, especialmente con las crecientes carencias que presenta este sistema educativo, reconocidas por las autoridades en la materia, y que año con año representan un hoyo que sólo crece. No entendemos cómo el gobierno actual plantea que llegaremos a ser la sexta economía del mundo, si no toma en cuenta que para ello es requisito contar con mano de obra calificada, como la tienen los países de "grandes ligas", y donde la cobertura de la educación superior llega a 80% de la población objetivo, mientras que nosotros queremos llegar al final de este sexenio atendiendo cuando mucho 35%. Sería muy recomendable que la SHCP revisara los programas "prioritarios", pues clasificar tantos en ese rubro hace que dejen de ser verdaderamente prioritarios. Por último, dentro del documento comentado, los montos de recursos para 2008 aparecen dentro de una columna que lleva el encabezado de "deseable". Vale la pena preguntar ¿deseable para quién? Todavía están a tiempo de corregir las cifras. Esperemos que lo hagan y entiendan que la pobreza no se combate con miseria. Analista político y economista |