| Más de una cuarta parte de los mexicanos se va a ir de vacaciones en los próximos días, si no es que ya para estas horas desayuna en algún comedor carretero o está esperando que salga su vuelo hacia alguno de los destinos preferidos para 26 millones de compatriotas viajeros: Acapulco, Cancún, Veracruz, Riviera Maya, Huatulco y Bahía de Banderas. Una encuesta de la Secretaría de Turismo estima que en la Semana Santa la mayor parte de quienes pernocten fuera de casa cuando menos un día lo hará por motivos de placer, descanso y para visitar familiares. Es, entonces, un tiempo claramente identificado con la unión familiar y la convivencia con amigos y conocidos. Necesario paréntesis laboral y productivo que abonará en que los mexicanos equilibren su estrés, acudan a la reflexión interna e, incluso, si no van a las playas, se acerquen al conocimiento de nuestra cultura, nuestro pasado prehispánico y colonial o a visitar entornos naturales que embellecen al país. Que la mayor parte de la planta productiva e industrial se detenga no implica que la economía también se frene. Los números indican que, cada año, 80% del turismo que recorre el país o llega a sus aeropuertos es de origen nacional y sólo 20% internacional, lo que nos da idea de la importancia de que los mexicanos tengamos estas vacaciones. Hay destinos que sólo en los siete días de la Semana Mayor reciben una tercera parte de sus ingresos de todo el año. El turismo es el tercer generador de divisas para el país -13 mil millones de dólares el año pasado- y da empleo directo a 2 millones de personas y 5 millones de manera indirecta, lo que revela su importancia. Los salarios de esta industria son 30% superiores a los del promedio nacional. Por lo mismo, es vital que en realidad se fortalezca dicha actividad, porque traer más visitantes del exterior y hacer que cada vez más mexicanos salgamos a turistear implica mayor inversión en promoción, difusión de destinos y, sobre todo, diversificación de la oferta, ya que si bien somos una potencia en sol y playa, también tenemos mucha belleza natural, ciudades coloniales que conocer, pueblos mágicos que descubrir y metrópolis dónde comprar. Todo ello requiere inversión en infraestructura, señalización carretera, combate a la inseguridad pública y, principalmente, crecimiento ordenado de la actividad turística, que hasta hace poco creó desarrollos sin respeto a la ecología y al entorno. Los modelos de éxito turístico, como el caso español, que se convirtió en un verdadero motor económico después del franquismo, o a pesar suyo, el francés, por la proverbial falta de amabilidad parisina, destacan por sus muy eficientes oficinas de inversión en infraestructura turística y de promoción. Son dos ejemplos de cómo generar riqueza a partir de ventajas comparativas en el sector turístico. Por lo pronto, el aspecto más inmediato de atención estos días será la seguridad carretera. Bajar los índices de accidentes es tarea primordial para que, después de pasada esta semana, el descanso haya sido reparador y sirva, al final, para que México sea mejor. El ocio reparador puede ser creativo y hasta lucrativo. Vámonos de vacaciones. |