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    Los primeros 100 días
Mauricio Rossell
10 de marzo de 2007

E l día de hoy se cumplen los primeros 100 días del gobierno de Felipe Calderón. Y si, como se dice, este periodo funge como un referente para determinar el estilo de gobernar del nuevo presidente, pues habría que decir que no es tiempo suficiente para inclinar la balanza, pero sí para una primera evaluación.

Desde los primeros días, Calderón dio señales de que no tenía los elementos de realismo político para cumplir lo que había prometido. Y es que una cosa es la mercadotecnia y las buenas intenciones, y otra muy distinta el ejercicio cotidiano del gobierno.

El gobierno de coalición orientado a promover coincidencias en acciones específicas de políticas públicas y asegurar el desarrollo nacional, que tanto cacareó el Presidente, fue relegado desde el inicio de su gestión en pos de la integración de un gabinete panista y orientado a pagar cuotas y apoyos políticos. Díganme qué sincronía puede existir entre una visión común, moderna y competitiva de la educación y el posicionamiento, en un cargo estratégico de este sector, de un fiel representante del sindicalismo más recalcitrante. Ello, por señalar sólo un ejemplo de un gabinete gris y mediano.

La reacción del nuevo gobierno frente al incremento del precio de la tortilla y de otros bienes de consumo básico fue asimismo inadecuada, timorata y coyuntural y mostró la poca disposición de éste de enfrentarse a los poderosos grupos de interés que frenan el desarrollo del país.

Y si a ello sumamos que, de las 100 acciones de gobierno anunciadas por Calderón para sus primeros 100 días, apenas sólo algunas (las menos) pudieron ser concretadas, pues creo que resulta evidente la preocupación.

A pesar del esfuerzo realizado por el Presidente por encubrir el incumplimiento de estos compromisos a través del anuncio, en los días inmediatos anteriores al vencimiento de dicho plazo, de algunas medidas de relumbrón sin mayor sustancia; el déficit es evidente.

La declaración de guerra al crimen organizado, a través de la incorporación del Ejército en esta pelea, la unificación del mando de las policías federales, la instrumentación de operativos en ocho estados de la República, la extradición de importantes capos a Estados Unidos, la quema y destrucción de plantíos y algunos golpes al narcomenudeo, parece ser la única acción realmente atendida y digna de reconocerse, aunque no sabemos en qué acabe la participación del Ejército, continuar el estado de las cosas era insostenible.

Y aún en este caso que le redituó a Calderón algunos puntos en materia de popularidad y a pesar de la espectacularidad de las medidas adoptadas, poco sirvió para hacer frente al verdadero desafío del nuevo gobierno y que consiste en desterrar de una vez por todas en el país el flagelo de la violencia generalizada, la crueldad y la impunidad, así como evitar que los narcos lo sigan desafiando.

Respecto del programa del primer empleo, la principal crítica se centra en que constituye tan sólo un nuevo paliativo al grave problema del desempleo. Dificultad cuya resolución exige del replanteamiento integral de nuestro modelo económico y de una visión fresca en materia de competitividad. Y a la decisión de otorgar una cobertura universal en materia de servicios de salud a los niños nacidos durante este sexenio, que constituye un engaño, ya que por ley el acceso a los servicios de salud debería estar garantizado a todos los mexicanos a partir del 2010 a través del Seguro Popular.

Es cierto que a principio de este gobierno sólo pocos auguraban buenas expectativas. Pero este escepticismo no es razón suficiente para conformarse con un inicio difícil pero que demuestra mucho más sobriedad republicana y oficio político que el protagónico bufón que nos gobernó en el pasado. Es incuestionable que exigir acciones de fondo en un periodo tan corto es fantasioso.

Sin embargo, sí es posible mostrar imaginación, sensibilidad, efectividad, firmeza, rumbo claro y sobre todo decisión para promover la reconciliación, reconstruir las relaciones políticas dañadas y configurar una oferta política incluyente que le asegure mayores márgenes de maniobra y le permita liderar las reformas legislativas necesarias para atender los problemas nacionales y asegurar la gobernabilidad. Cosa que no ha sucedido en este caso.

Diputado al Congreso de Hidalgo (PRI)

 
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PERFIL
 
Coordinador de asesores del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Fue diputado federal en la LVII Legislatura y presidente de la Fundación Colosio A.C. en Hidalgo.
 
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