| No hay quien meta las manos en el Medio Oriente y no salga con los dedos quemados. Esa lección, conocida por los británicos y los franceses, al parecer no formó parte de los análisis de la administración Bush. Ahora, ante el desastre de la campaña en Irak, la Casa Blanca voltea la mirada hacia América Latina. ¿Dónde está la conexión? Si bien una de las intenciones políticas prioritarias del periplo latinoamericano de George W. Bush es hacer contrapeso a la influencia y activismo de Hugo Chávez, el tema central de la gira es impulsar la independencia energética de Estados Unidos a partir de los combustibles biológicos que produce América Latina, muy destacadamente Brasil. Ante la evidencia de que Irak estará sumergido largos años en una sangrienta guerra civil, las posibilidades de que Estados Unidos cuente con Bagdad como aliado energético se han esfumado. Si a esto se añade que Venezuela es el segundo proveedor mundial de petróleo para Estados Unidos, podrá comprenderse la urgencia que tiene Washington por diversificar sus fuentes de energía. Brasil es el país clave de la gira. Bush buscará alcanzar un acuerdo con el gigante sudamericano para reducir su dependencia del petróleo en 20% durante la próxima década. Entre esos dos países producen actualmente tres cuartas partes del etanol que existe en el mundo. Pero mientras Brasil lo produce a partir de caña de azúcar a 22 centavos de dólar por litro, Estados Unidos lo hace a partir del maíz a un costo de 30 centavos. El diferencial es considerable, cuando Washington tiene planes para sustituir 36 mil millones de barriles de petróleo por etanol en los próximos 10 años. En caso de que este acuerdo prospere, serán buenas noticias para el precio de la tortilla. Los precios internacionales del maíz disminuirán considerablemente. A nivel político, Brasil y Estados Unidos tendrán mayores intereses estratégicos en común, lo que podría traducirse en un desplazamiento de Venezuela de la brújula brasileña. También es altamente probable que Brasil aproveche este renovado contacto con Washington para recabar apoyo a su aspiración a convertirse en miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. El tercer impacto predecible es que Estados Unidos tendrá que revisar la estructura de subsidios a sus productores de maíz. El tramo final de la gira de Bush lo llevará a Mérida, Yucatán. A diferencia de lo que ocurrirá en Brasil, la agenda con México estará más orientada a atender problemas antiguos y largamente estancados como la migración, la lucha contra el narcotráfico, la frontera y la polémica construcción del muro en la línea divisoria. Es una agenda anclada en el pasado. Y no deja de resultar irónico. En el mismo terreno energético, México es de los principales abastecedores mundiales de petróleo a Estados Unidos. Pero más aún: de acuerdo a un reciente estudio del BID, México puede sustituir fácilmente 10% de su consumo local de petróleo por etanol producido a partir de caña de azúcar. Esto representaría un ahorro anual de 2 mil millones de dólares para México y, quizá lo más importante, la generación de 400 mil nuevos empleos que mucho contrastan con la clausura de ingenios azucareros en nuestro país. Además del ahorro en hidrocarburos y la generación de puestos de trabajo, México podría incrementar su plataforma de exportación petrolera para, entre otras cosas, financiar la modernización de Pemex e impulsar la reconversión energética nacional. Sin embargo, por el momento los signos en México no muestran un desarrollo importante de nuevas tecnologías para la producción de combustibles biológicos. En Brasil 77% de los vehículos nuevos ya funcionan con etanol. En México todavía es más fácil encontrar un taxi color rosa que un auto que utilice combustibles que no sean fósiles. Por interés nacional y por establecer una relación más productiva con Estados Unidos es urgente construir una agenda bilateral más moderna, con temas novedosos, con la vista puesta en el futuro. México tiene ventajas comparativas muy claras para aprovechar el renovado énfasis de Estados Unidos en América Latina. Para lograrlo será necesario levantar la mirada más allá del muro. Representante permanente de México ante la ONU |