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    Pensadores y lectores
Sara Sefchovich
22 de febrero de 2007

En enero de este año anuncié el cambio de perspectiva para mis artículos semanales, diciendo que en adelante me proponía presentar qué piensan los que piensan, es decir, los argumentos de quienes dedican su vida y sus esfuerzos a conocer y entender a México. La idea era establecer un diálogo crítico entre posiciones diversas, incluida la mía, a partir del postulado de que conocimiento no confrontado se estanca.

Para mi muy agradable sorpresa, la respuesta de los lectores no solamente ha sido abundante, sino interesantísima. De eso quisiera dar cuenta hoy, en aras precisamente de ese diálogo. Los temas que elegí de partida podrían agruparse en tres: la relación entre el Estado y la sociedad, particularmente en lo relativo a la gobernabilidad; la cuestión crucial de la educación y el intento de explicación de las acciones sociales. Me detengo en el primero.

Cuando presenté la teoría de Escalante Gonzalbo, quien sostiene que en México tenemos un Estado débil y una sociedad fuerte, los lectores reaccionaron negándolo: "No estoy de acuerdo con los planteamientos, pues en México el Estado es muy fuerte, aun cuando se haya limitado el poder presidencial, y mucho menos estoy de acuerdo con que la sociedad sea fuerte, más fuerte que el Estado. ¿Cuáles evidencias sustentan esta afirmación? Si se hace un análisis comparativo con otras sociedades se da uno cuenta de que en la nuestra el peso de la sociedad es muy relativo.

"Aquí la sociedad sólo se puede organizar corporativamente, no hay evidencias de una sociedad civil, de una sociedad que se organiza como tal y que se expresa como en EU o en Francia. Aquí la sociedad se despoja de sus contenidos y capacidades sociales y no se enfrenta al Estado como sociedad sino que se convierte en un movimiento político, en expresión de cuestiones políticas que quieren ganarle espacios al Estado. Entonces, decir una barbaridad como esta es sólo unas ganas de voltear las cosas de cabeza con tal de hacer ruido, aunque al precio de decir semejante absurdo".

Otro lector piensa parecido: "La teoría de Escalante sólo tiene un gran agujero: la sociedad fuerte que domina y hace lo que quiere es la parte poderosa (grandes empresarios normalmente asociados con grandes políticos y muchos intelectuales asociados también a los políticos) y la parte débil de la sociedad (la gran mayoría) es atropellada y para ella las leyes no cuentan. Los poderosos mantuvieron débiles a las instituciones para poder mangonearlas. Si la sociedad realmente fuera fuerte, ya habría fortalecido a las instituciones por ser lo que más le conviene".

Lo anterior se relaciona directamente con la cuestión de la gobernabilidad que presenté siguiendo a Elizondo Mayer-Serra. A un lector le parece que el autor "es uno de tantos intelectuales entre los 40 y 50 años que desprecian a las mayorías en las cámaras, pues vivieron su adolescencia e inicio de adultez bajo el régimen priísta. Su teoría de gobernabilidad nunca está fuera del mercado. Cada que toca el tema defiende que la estructura del gobierno y la toma de decisiones siempre está bajo la regla del mercado y la vida, aunque precisa de dinero, no es así tan tecnócrata.

"Me opongo a la literatura que ensalza y defiende tal resultado de la democracia. Mientras no tengamos el coraje de reconocer que es urgente crear mayorías, que los partidos políticos funcionan de formas que difícilmente podemos avalar, que la democracia genera externalidades negativas, que no todo es transparente, que el estado de derecho existe pero falla y que las soluciones no se encuentran en el mercado, entonces sí, la reforma del Estado sería mucho más que posible y tangible".

Otro lector, sin embargo, aunque está de acuerdo con éste, señala la enorme dificultad de crear consensos: "En México parece que las posturas son irreconciliables y que todos se estarán jalando el tapete sin llegar a ningún lado. Es común oír, cuando algunos se ponen de acuerdo, que ya concertacesionaron, que se pusieron de acuerdo en lo oscurito, que ya se vendieron, cuando esto es lo que sucede en todo el mundo, en todas las áreas: ponerse de acuerdo. Y esto último quiere decir que las partes deben ceder para llegar a un punto en que todos estén de acuerdo y dejar a los extremistas afuera. Así se crea una corriente propositiva que impulsará al país hacia delante. Pero, al parecer, estos son sueños; seguiremos tomando posiciones donde si no estás conmigo al cien estás contra mí y no llegando a ningún lado".

En la próxima entrega regresaré al tema, para insistir en este diálogo entre pensadores y lectores.

sara.sefchovich@asu.edu

Escritora e investigadora en la UNAM

 
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PERFIL
 
Escritora. Investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Su primera novela, Demasiado amor, le valió el Premio Agustín Yáñez en 1990. Fue becaria del INBA/FONAPAS en el área de ensayo durante el periodo de 1980-1981. Es autora también de La señora de los sueños (1993) y La suerte de la consorte (1999). Asimismo, ha escrito ensayos y colaboraciones en revistas.
 
Editoriales anteriores
 
Acciones sociales 15-febrero-2007
 
La gobernabilidad 8-febrero-2007
 
Desastre educativo 1-febrero-2007
 
Crisis educativa 25-enero-2007
 
Sociedad fuerte 18-enero-2007
 
 
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