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    ¿Al-Qaeda en México?
Jorge Chabat
16 de febrero de 2007

Hace un par de días se dio a conocer la versión de que Al-Qaeda amenaza con atacar a los principales países proveedores de petróleo de Estados Unidos: Canadá, México y Venezuela. Esta noticia ha sido tomada en serio por las autoridades de Venezuela y Canadá, aunque en México ha habido más reserva por parte del gobierno de Calderón. Ciertamente, las versiones de que Al-Qaeda podría operar en México no son nuevas.

Desde 2001, un par de meses después de los atentados del 11 de septiembre, el entonces embajador de Estados Unidos en México, Jeffrey Davidow, advirtió sobre la posibilidad de que terroristas de todo el mundo pudieran usar a México como trampolín para entrar a Estados Unidos corrompiendo a las autoridades mexicanas. Esta posibilidad fue manejada de nuevo en 2003 por el diario estadounidense The Washington Times. Incluso ese periódico publicó en 2004 una nota acerca de una entrevista que supuestamente tuvo lugar en Centroamérica entre miembros de Al-Qaeda y representantes de algunas maras con el fin de operar en México.

Frente a estas versiones el gobierno mexicano ha sido tradicionalmente muy cauteloso, aunque en el pasado no han faltado voces que han advertido que esa organización terrorista podría atacar en México por los nexos cercanos entre este país y Estados Unidos. La conclusión de esa advertencia es obvia: México debe pintar su raya frente a Estados Unidos para no atraer la ira de Al-Qaeda. En otras palabras, si México se mantiene "neutral" en el conflicto entre Al-Qaeda y Estados Unidos, lo cual significa no apoyar a Estados Unidos en la lucha antiterrorista, nuestro país estará a salvo de ataques terroristas. Esta posición parte del supuesto de que Al-Qaeda toma en cuenta las posiciones políticas de los países por encima de sus propios intereses y que basta con que un gobierno declare su desacuerdo con las políticas de Bush para que no sea visto como un blanco. Sin embargo, los grupos terroristas no funcionan así. Es obvio que la relación de México con Estados Unidos no se basa sólo en declaraciones o en votaciones en organismos internacionales acerca de la guerra contra Irak.

Nos guste o no, la economía de México está estrechamente ligada a la de Estados Unidos y nuestro país es un proveedor importante de petróleo y otros bienes para Estados Unidos. Claro, podemos discutir si ello es conveniente para el país. Aunque también habría que discutir si tenemos otra alternativa. Y en este sentido el caso venezolano es muy ilustrativo.

Ante la versión de que Al-Qaeda podría atacar a los proveedores de petróleo de Estados Unidos, incluido Venezuela, uno de los miembros del Estado Mayor Presidencial de ese país, el contraalmirante Luis Cabrera, pidió verificar la "ilógica" amenaza atribuida a Al-Qaeda en contra de Venezuela porque esta nación también se opone al imperialismo estadounidense, aunque con otros métodos. Claro, si suponemos que la lógica de Al-Qaeda se basa en las declaraciones de los gobernantes, es obvio que no debería atacar a Venezuela, cuyo presidente ha calificado a Bush de todo: desde "pendejo" hasta diablo.

Pero existe un pequeño detalle: Venezuela es uno de los principales proveedores de petróleo de EU. Esa es la verdadera lógica, más allá de la retórica. Si Al-Qaeda quiere debilitar a Estados Unidos, va a actuar sobre las fuentes de abastecimiento de energía de ese país, no sobre aquellos que tienen una retórica desfavorable a Washington.

Así pues, la única forma en que México o Venezuela o cualquier otro país no sea visto como un blanco de Al-Qaeda es que rompa sus nexos comerciales y de todo tipo con Estados Unidos y quizás que coopere con quienes buscan atacar a esa nación. Si México cerrara su comercio y su frontera con Estados Unidos y además fuera amigable con Al-Qaeda, seguramente no habría riesgo de que esa organización terrorista atacara a México. Desde luego, los riesgos serían otros. ¿Es esa una opción? Evidentemente no. Nos guste o no, Estados Unidos es el principal socio comercial de nuestro país y la fuente de trabajo para millones de mexicanos a quienes nuestra economía no les puede proporcionar empleo suficiente y bien remunerado. ¿Vamos a romper nexos con EU y fortalecer las relaciones con Al-Qaeda? La verdad es que ello no tiene ni pies ni cabeza.

Queramos o no, desde hace muchos años México forma parte de Norteamérica y del mundo occidental y nuestra economía está y estará muchos años ligada a la de Estados Unidos. Ello desde luego que puede tener costos. Y uno de ellos, es ser un posible blanco de ataques terroristas. Y frente a este escenario, no queda más que reforzar la vigilancia y el intercambio de información con Estados Unidos y otros países. No hay de otra. Tal vez la versión de los ataques de Al-Qaeda no sea cierta. Ojalá. Pero es absolutamente posible. Como lo es para Venezuela, a pesar de su retórica antiestadounidense.

jorge.chabat@cide.edu

Analista político e investigador del CIDE

 
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PERFIL
 
Analista político y profesor de la División de Estudios Internacionales del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), donde también es investigador. Sus líneas de estudio son democracia y derechos humanos, narcotráfico y seguridad nacional, así como política exterior de México.
 
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