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    Las remesas familiares
Rodolfo Tuirán
5 de febrero de 2007

México es en la actualidad el principal país receptor de remesas en el mundo, seguido por la India, Filipinas, China y Paquistán. El monto de los envíos de dinero realizados por los mexicanos en el exterior ha crecido considerablemente en el último lustro, alcanzando cada año una nueva cifra récord. La difusión del monto alcanzado por las remesas se ha hecho tan amplia e intensa a lo largo y ancho del país como si se buscara posicionarlo como un indicador de éxito.

Las transferencias registradas en 2006 lograron establecer -como ya se preveía- una nueva marca. Según los datos del Banco de México, el año pasado ingresaron al país poco más de 23 mil millones de dólares, producto de la realización de casi 66 millones de transferencias desde el exterior. De esta manera, las remesas constituyen hoy en día la segunda fuente más importante de divisas de la economía nacional. De hecho, el país recibió en el último lustro un monto acumulado de alrededor de 88 mil millones de dólares (a precios de 2006) por este concepto.

Sin embargo, a diferencia del optimismo que solía marcar el anuncio anual del banco central, en esta ocasión se advierten, quizá por vez primera, algunos matices y signos de moderación en el discurso de esta entidad pública sobre los alcances y beneficios de las remesas. Existen al menos tres razones que podrían contribuir a explicar este aparente cambio:

1. Las tendencias de corto plazo. El Banco de México reconoce que el crecimiento de las remesas en la segunda mitad de 2006 no resultó tan vigoroso como en la primera mitad. Es probable que esta desaceleración esté reflejando la emergencia de nuevos obstáculos (reales o percibidos) a la migración, los cuales dificultan tanto el ingreso no autorizado a Estados Unidos (sobre todo a raíz de la presencia disuasiva de la Guardia Nacional y la aprobación de una ley que autoriza el levantamiento de un muro de mil 126 kilómetros en la frontera con México), como la permanencia e inserción laboral en ese país (debido a la multiplicación de redadas en los lugares de trabajo y a otros controles oficiales).

2. Las tendencias de mediano y largo plazo. Algunos funcionarios del Banco de México han previsto que en los próximos años ocurrirá una gradual desaceleración en el ritmo de crecimiento de las remesas y, eventualmente podría tener lugar en el largo plazo una disminución de las mismas. Entre otros aspectos, ello podría ocurrir así porque el grueso de los migrantes, a medida que refuerza su integración y vínculos con el país receptor, disminuyen la frecuencia y monto de los envíos a México. Además, no es posible descartar la eventual aprobación de una reforma migratoria en Estados Unidos en el futuro cercano, la cual obligaría a los migrantes a reorientar una parte importante de sus recursos para sufragar el costo de la legalización en Estados Unidos o el traslado a ese país de sus familiares cercanos. Los migrantes podrían erogar por este concepto alrededor de 10 mil millones de dólares y provocar una considerable reducción en el flujo de las remesas familiares.

3. La necesidad de cuidar dichos y métodos. El Banco de México parece estar empeñado en renovar su discurso e integrar en el mismo los resultados de un número creciente de estudios que ofrecen un balance ponderado sobre los efectos (positivos y negativos) del fenómeno migratorio y de la recepción de los cuantiosos flujos de las remesas. Pese a ello, esta entidad pública todavía no da señales de intentar dar respuesta a las dudas y críticas formuladas por varios investigadores sobre los conceptos y los procedimientos que utiliza para medir el monto de las remesas.

Quizá ahora, alejados de la propaganda, hay mejores condiciones para alentar un debate serio y riguroso en la materia. Hace unos días, en un foro organizado por el Fondo Multilateral de Inversiones, se reconoció que no debe ser motivo de orgullo para México haberse convertido en el principal receptor de remesas en el mundo, porque cada nueva cifra récord constituye un recordatorio de que el país no ha sido capaz de generar empleos suficientes.

r_tuiran@yahoo.com.mx

Economista y demógrafo. Premio Nacional de Demografía

 
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