| Este año es decisivo para México. Tal vez usted haya oído al presidente Calderón diciendo que en 25 años podemos ser una de las economías más grandes del mundo, y me imagino que habrá tomado ese dicho como uno más de los que los políticos expelen de vez en cuando. No lo tome a broma, porque no es una ocurrencia del señor Calderón, sino una conclusión a la que han llegado los analistas más importantes del mundo. La revista inglesa The Economist , la más seria y respetada del mundo, en un reporte especial en el número del 16 de septiembre pasado, coloca a México como la quinta economía mundial para 2040, sólo detrás de China, Estados Unidos, la India y Japón, en ese orden. Un documento de investigación de Goldman Sachs (134, dic. 2005, www2.goldmansachs.com/hkchina/ insight/research/pdf/BRICs_3_12-1-05.pdf ) coloca a México empatado con Brasil en ese quinto lugar. Para cualquiera, salvo para nosotros, México es un país con futuro prometedor. Pero nosotros somos incapaces de verlo, y por lo tanto ese futuro nunca existirá. Nosotros preferimos pensar que somos pobres, débiles, incapaces, y que lo más probable no es que seamos la quinta economía mundial, sino la vigésima. Lo he dicho muchas veces, pero lo reitero: nuestro problema es mental. Todos se quejan de un crecimiento miserable en México durante los últimos años. Bueno, en los últimos 10, el PIB ha crecido a una tasa promedio de 3.6% anual. Si mantenemos ese ritmo, miserable como dicen, en 2030 este país será la undécima economía mundial, y en el 2050 la octava. Si ese crecimiento ocurre un poco más rápido, a 5% anual, nada del otro mundo (no es ni el 7% famoso, ni el 10% de China o Irlanda), entonces seremos, en el 2030, la octava economía, y en el 2050, la cuarta. Como puede usted ver, no se requiere nada extraordinario, sino sólo un poco más de lo que hemos estado haciendo en los últimos años que, dicen, han sido malos. Lo importante es crecer durante un tiempo largo, aunque no sea mucho. Pero si cada 10 o 15 años tiene uno una crisis económica profunda, nunca se pasa de perico perro. Para crecer 5% cada año, durante muchos años, no hay que hacer nada maravilloso, sino simplemente concentrarnos en ello y evitar crisis importantes. Para ello, basta con que tomemos en serio nuestro funcionamiento como sociedad. Basta con que decidamos financiar adecuadamente las actividades que consideramos importantes para el país. Como usted sabe, porque lo hemos comentado ampliamente y fue titular de EL UNIVERSAL la semana pasada, el gran manto petrolero que nos mantuvo durante los últimos 30 años se acaba, y ya no podremos sostener el gasto del gobierno con ingresos petroleros. Si no tomamos medidas de fondo, habrá una crisis económica muy profunda, por el tamaño del déficit fiscal y de cuenta corriente, entre 2010 y 2012. Es decir que México está en un momento de decisión. Podemos elegir el camino del crecimiento estable, sin milagros, que nos llevará a ser uno de los cinco países más grandes del mundo hacia mediados del siglo, con un ingreso por habitante similar al que hoy tienen los estadounidenses. O podemos elegir el camino, ya conocido, de las crisis recurrentes, la persistente pobreza y la falta de competitividad. La decisión se centra en si estamos dispuestos o no a financiar adecuadamente el funcionamiento de la sociedad. En mis cálculos (que puede ver con detalle en la columna Economía Informal, 22/02/07 en la sección Finanzas) tenemos que triplicar la recaudación del gobierno. Es decir, necesitamos hacer lo que hacen los países que compiten: pagar impuestos, en una cantidad cercana al 30% del PIB, el triple de lo que hoy pagamos. Estamos en capacidad de hacer hoy los cambios necesarios para lograr, en 10 años, estas cifras. Sin sobresaltos ni sufrimientos. Ya debería ser totalmente claro que el espejismo del siglo XX fue sólo eso, pura ilusión. Es imposible tener una economía pujante sin pagar impuestos. Es imposible tener jóvenes sanos, bien preparados y competitivos, sin invertir en ellos. Este año es el último para decidir si México se suma a las naciones exitosas o si prefiere seguir siendo débil e incapaz. Es cuestión de decisión. macario@macarios.com.mx Profesor en la EGAP del ITESM-CCM |