| N o cabe duda que Ernesto Zedillo es agradecido. El PAN, entonces presidido por Felipe Calderón, pudo haber derrumbado su gobierno antes de haberlo cedido en pago a Fox por la vía electoral. Es, en efecto, histórico que un fideicomiso de protección al ahorro bancario con el aparente fin de ir creando un fondo de reserva para contingencias de desequilibrios financieros de los bancos, de la noche a la mañana, cuando dicho Fobaproa ya había sido desviado por los banqueros que trasladaron a dicho fondo créditos supuestamente irrecuperables que, en realidad, eran autopréstamos a sus empresas y negocios, fuera convertido, gracias al voto mayoritario de la fracción panista en la Cámara de Diputados, a deuda interna del país, que habríamos de pagar todos los mexicanos por las próximas generaciones bajo la mascarada del Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB). Calderón inicialmente se opuso con encono pero después respaldó con denuedo dicha simulación urdida por Zedillo para encubrir su famoso "error de diciembre de 94". Éste hundió en la insolvencia a millones de pequeños deudores bancarios que, con el alza súbita y exagerada de los intereses, quedaron sin capacidad de pago y perdieron sus garantías como automóviles, viviendas, depósitos y, para colmo, quedaron como irredimibles sus créditos al pasar a las listas negras de los bancos. Experiencia muy distinta a la que tuvieron los grandes deudores de la banca conectados en vínculos de negocios con los mismos banqueros quienes, al ver la oportunidad de declararse insolventes, metieron sus créditos al Fobaproa sin garantías reales ni proporcionales al monto del adeudo e hicieron el negocio del siglo cuando ya el IPAB los absorbió para rematarlos a valores infinitamente inferiores a su valor comercial, produciéndose así el segundo fraude cuando los favorecidos por dichas subastas adquirieron bienes a precio de ganga. Es el caso del hallazgo de la Comisión Investigadora de los negocios de la empresa Construcciones Prácticas S.A. de C.V. con entidades del sector público y en donde se encontró involucrados a los Bribiesca Sahagún. En esa ocasión la venta que hizo el IPAB, mediante subasta, de un conjunto de créditos y bienes inmuebles que había recogido dicho instituto de la quiebra de Bancrecer por la que la Secretaría de Hacienda había erogado, en 1996, 120 mil millones de pesos o 12 mil millones de dólares, dichos activos fueron rematados nada menos que por la empresa intermediadora del Deutsche Bank que había dictaminado la quiebra de Bancrecer y que se denomina liquidadora de activos El Fénix S.A. de C.V. que fue la que adjudicó a Construcciones Prácticas S.A. de C.V. el paquete de conjuntos habitacionales, terrenos, cartera de créditos, etcétera, que tenían un valor en libros de mil 250 millones de pesos y que fueron adquiridos por dicha empresa en 8 millones 200 mil pesos. De esta especie son los fabulosos negocios que por doble partida se hicieron con el Fobraproa y el IPAB. El primero fue el puente de Zedillo para simular un alivio a la crisis que provocó la reprivatización de la banca, en el que se maquillaron estados financieros que después obligaron al gobierno a devolver dinero a los adquirentes de los bancos por las cifras infladas en el valor de los activos y por los créditos incobrables (reales y supuestos). El segundo, cuando los mismos adeudos se trasladaron al IPAB y éste los pagó a los bancos para acabar siendo el despojo histórico más grave que ha sufrido la nación. Por ello no extraña que ahora fraternicen. El reencuentro tiene un mensaje claro de que la complicidad no ha concluido. Zedillo, expatriado, ahora prestando sus servicios a las empresas estadounidenses (Procter and Gamble, Alco, Union Pacific) que benefició durante su gestión, y Calderón como responsable del compromiso de su partido a una traición a la patria como la que significó echar sobre los hombros de todos los mexicanos de ahora y del futuro la carga de los grandes capitales que se amasaron al amparo del poder. El PRIAN que se consolida a partir de la homologación ideológica en el neoliberalismo se refuerza ahora con la operación a través del cada día más evidente contubernio político. La reunión en Los Pinos revela al fin que el proyecto común es el poder y los medios (incluyendo los electorales) se deben alinear a ese propósito. La reciente aparición del Ejército en un papel principal en el cuadro es un ingrediente que requería el aval del acuerdo que viene a dar precisamente Zedillo. Abogado |