| Estoy convencido de que la razón principal por la que nuestros alumnos de educación básica se encuentran en los últimos lugares en pruebas nacionales e internacionales de matemáticas y de comprensión lectora es porque están atiborrados, empachados y llenos de pequeños contenidos. Ni ellos ni sus profesores tienen tiempo de ver aunque sea superficialmente, todo lo que se pretende en el programa de estudios. Si medimos el tamaño del programa por el número de páginas de los libros de texto, cosa por demás aproximada e inexacta, vemos con claridad lo que estoy diciendo. En primaria los libros de texto obligatorio oscilan entre mil y mil 400 páginas por grado. Y en secundaria, aun con la incipiente reforma, en más de 2 mil páginas por grado. De las tres familias de libros de texto gratuito que hemos tenido desde 1964, sólo la primera, con Jaime Torres Bodet, tuvo un libro y un cuaderno de trabajo en primer grado dedicados a español, y dos libros con dos cuadernos dedicados a español y matemáticas en segundo grado. Esa economía y sencillez se fue perdiendo en las siguientes décadas. Con cada nueva familia el número de páginas y el de temas aumentaron. Desde 1930, José Ortega y Gasset escribió su famoso principio de la economía de la enseñanza: "¿Cómo determinar el conjunto de enseñanzas que han de constituir el torso o mínimum de universidad? Sometiendo la muchedumbre fabulosa de los saberes a una doble selección: 1) Quedándose sólo con aquellos que se consideren estrictamente necesarios para la vida del hombre que hoy es estudiante. La vida efectiva y sus ineludibles urgencias es el punto de vista que debe dirigir este primer golpe de podadera. 2) Esto que ha quedado por juzgarlo estrictamente necesario tiene que ser reducido a lo que de hecho puede el estudiante aprender con holgura y plenitud. "No basta que sea necesario; a lo mejor, aunque necesario supera prácticamente las posibilidades del estudiante y sería utópico hacer aspavientos sobre su carácter de imprescindible. No se debe enseñar sino lo que se pueda en verdad aprender. En este punto hay que ser inexorable y proceder a rajatabla." Prodigio de concisión. Violado una y otra vez en Latinoamérica. Aquí, cada vez que hay algún problema o demanda, la solución es añadir material, no quitar. Así hemos llegado a los descomunales números de temas por aprender. Tenemos verborrea y logorrea. Este es, curiosamente, uno de los problemas de la educación que se puede arreglar, pero necesitará una gran negociación con profesores y académicos para convencerlos de que lo que hay es excesivo y para determinar aquello que sea básico, imprescindible y que además se pueda aprender en el tiempo disponible. Y por aprender, quiero decir, verlo, reiterarlo, repasarlo y ejercitarlo. En primero y segundo grados, y quizá hasta tercero, lo importante es lograr que los niños sepan leer, escribir, calcular y respetar a sus semejantes. Y esto hay que lograrlo a fondo. Un niño, en tercero de primaria debe poder leer y comprender, para explicarlos con claridad, pequeños textos literarios y notas periodísticas. También debe poder resolver problemas aritméticos en los cuales haya que razonar para después multiplicar y dividir, por ejemplo. Las ciencias, la historia y la educación en valores se introducirán a partir de tercer grado en textos razonables, no memorísticos de hechos y fechas. Haciendo que los niños consulten muchos libros de sus bibliotecas de aula y de escuela. Pero, aún más, se debe seguir un criterio de brevedad y concisión para que los alumnos de las secundarias de organización completa asistan a la escuela no más de cinco horas diarias y no siete como ahora se pide, lo que no les da tiempo de hacer trabajos por su cuenta. Si se tiene un buen fundamento en la primaria no hay por qué repetir temas en la secundaria, con lo cual ésta se simplificaría automáticamente. Ojalá la nueva administración de la Secretaría de Educación Pública, con Josefina Vázquez Mota, tenga esto como una de sus prioridades y que se empiece a trabajar enseguida porque seis años son apenas suficientes para llevar a cabo los cambios que he propuesto en los contenidos de la primaria y la secundaria. rogerdc@prodigy.net.mx Presidente de la Fundación Mexicano-Americana Solidaridad |