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    Ya se fue Fox, ¿ahora a quién culpar?
Demetrio Sodi de la Tijera
15 de diciembre de 2006

Como era de esperarse, después de la salida de Vicente Fox se han venido una serie de críticas severas a su gestión, muchas de ellas justificadas. Sus seis años no fueron malos para el país, y si por algo puede criticársele es por la frivolidad con que llevó, en muchas ocasiones, la investidura presidencial.

En estos seis años, el país tuvo avances, aun cuando insuficientes, en lo político, económico y social, y si no se avanzó más no fue sólo por culpa del Presidente de la República, sino del Congreso, los legisladores, los partidos y los gobernadores. Fueron seis años difíciles por la falta de diálogo y acuerdos entre las diferentes fuerzas políticas. Se puede culpar en parte al presidente Fox por no haber sabido conducir el diálogo y por su estrategia permanente de confrontación a través de los medios de comunicación, pero el que las reformas estructurales que requiere urgentemente el país no hayan salido es culpa de todos los que participamos, en una forma u otra, en la vida pública nacional.

El que no se haya avanzado en una reforma electoral para reducir los gastos y dar más facultades al IFE para fiscalizar las campañas es culpa exclusivamente del Congreso y los partidos. En el Senado se aprobó, por unanimidad de todos los grupos parlamentarios, una iniciativa en ese sentido que luego fue desconocida y votada en contra por los senadores del PRI.

Muchos de los conflictos electorales y postelectorales que hemos vivido en los últimos meses se hubieran evitado si en su momento hubiésemos logrado los acuerdos necesarios para cambiar la legislación electoral actual.

Se congelaron también las reformas al gobierno del DF, la reelección de legisladores y presidentes municipales y la creación de gobiernos metropolitanos, entre otras reformas que todos demandan actualmente pero que en su momento no hubo la voluntad para aprobarlas. Otro tema en el que se logró consenso fue legislar para evitar conflicto de intereses de los legisladores, pero prevalecieron los intereses de unos cuantos y la reforma se congeló. Para impulsar una reforma integral del Estado se creó una comisión especial pero nunca contó con el apoyo de los coordinadores parlamentarios y los partidos.

En el ámbito económico pasó algo similar, las posiciones extremas dentro del Congreso y los partidos bloquearon las reformas fiscal, eléctrica, energética, laboral, de telecomunicaciones y de pensiones. Es cierto que al gobierno de Fox le faltó diálogo y flexibilidad para acordar avances graduales y para buscar otras opciones, pero el que no se hayan aprobado las reformas económicas que le urgen al país es responsabilidad fundamentalmente de los legisladores, así como de la pasividad de los gobernadores que nunca quisieron presionar al Congreso para aprobarlas. El resultado final es que perdimos seis años congelando reformas, que nos guste o no son necesarias para que el país pueda crecer a un ritmo mayor.

Es importante que reflexionemos sobre lo anterior y tengamos conciencia de que parte de la parálisis que vive el país y de los fracasos del sexenio que acaba de terminar no es culpa sólo del gobierno de Fox. Si queremos que el país salga adelante se requiere una nueva actitud y compromiso de todos los poderes y niveles de gobierno, así como de todas las fuerzas políticas.

El gobierno de Felipe Calderón tiene que hacer un esfuerzo sin precedente de diálogo con el Congreso y los gobernadores, pero éstos tienen que dejar de lado sus intereses partidistas para buscar acuerdos que permitan sacar al país de la parálisis legislativa en que ha caído en los últimos años.

Si no hacemos todos un esfuerzo para mantener un diálogo respetuoso y permanente y para lograr avances, aun cuando sean parciales, en los principales temas nacionales, se nos va a volver a ir el sexenio sin aprovechar integralmente el potencial que tiene el país para mejorar los niveles de vida de toda la población, especialmente la que menos tiene. Ya se fue Fox, ya no hay a quién echarle la culpa, si México no avanza la culpa es de los que nos quedamos.

demetriosodi@hotmail.com

Analista político

 
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PERFIL
 
Licenciado en Administración de Empresas por la Universidad Iberoamericana con un curso de desarrollo administrativo en la Universidad de Harvard, EUA.

Trabajó en el sector privado de 1962-1975 en el Grupo Cifra. En la administración pública, de 1977 a 1982 fue gerente general de las tiendas Diconsa. De 1983 a 1988 fungió como Coordinador General de Abasto y Distribución del DDF.

En el trabajo legislativo ha tenido en cuatro ocasiones un cargo de elección popular: Diputado Federal en la LIV y LVII Legislaturas. Representante a la II Asamblea del DF. Actualmente es senador de la República por el DF en la LIX Legislatura y precandidato a la jefatura de Gobierno del DF.

Desde hace más de 20 años ha participado activamente en organizaciones ciudadanas.

 
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