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    Un nuevo gabinete foxista
Demetrio Sodi de la Tijera
1 de diciembre de 2006

Cada seis años, con la llegada del nuevo gobierno, la población, sobre todo la más necesitada, espera cambios profundos que la beneficien y le ofrezcan las oportunidades que no ha tenido. No importa que su voto haya sido por el mismo partido (así pasó durante 70 años) o que el presidente saliente tenga buena imagen, la llegada del nuevo gobierno es, cada seis años, una esperanza de cambio para la mayoría de los mexicanos.

Un viejo cuento político mexicano da cuenta de esta necesidad de cambio con la llegada del nuevo gobierno, al señalar que es obligación del presidente de la República saliente escribir tres cartas dirigidas a su sucesor. La primera, que debe abrirse el primer año, dice en forma escueta "échame la culpa de los problemas del país y ofrece cambios"; la segunda, para mitad del sexenio, recomienda "cambia gabinete"; y la tercera, para el último año, "escribe tres cartas".

La primera carta es sin duda la más importante al arranque del sexenio, ya que es la que legitima la llegada del nuevo presidente. Responde a una regla del sistema político priísta, en donde el candidato y futuro presidente debía ser crítico de la actuación del gobierno.

Los presidentes salientes entendían que ante la falta de democracia y alternancia política, la única forma que tenía el candidato de legitimarse era deslindándose de los errores del presidente y comprometiéndose con cambios profundos.

Por eso ha sido tan cuestionado el gabinete de Felipe Calderón, porque más allá de la capacidad de sus miembros, lo único que no puede ofrecer es un cambio profundo en las políticas y programas del gobierno foxista (12 de los 18 nuevos secretarios de Estado -sin incluir Defensa y Marina- formaron parte del gobierno como secretarios, subsecretarios o directores).

El gabinete económico es una calca del equipo de Fox, a pesar del fracaso en el crecimiento de la economía y del empleo y del rechazo que existe, inclusive de los empresarios, por la falta de acción y apoyos gubernamentales.

El gabinete social sólo garantiza más de lo mismo, a pesar de los insuficientes resultados en el combate a la pobreza. No puede haber cambios profundos en los programas sociales, ambientales, agrícolas y agrarios porque descalificarían el trabajo de los anteriores secretarios, que son, a partir del 1 de diciembre, miembros del nuevo gabinete.

En el caso del combate a la pobreza se requiere un cambio para dejar de ver a los pobres como "objetos" de apoyos gubernamentales para convertirlos en verdaderos sujetos de su desarrollo; sin embargo, es muy poco probable que esto se dé con el nuevo equipo.

En lo político, la situación es aún más preocupante, lo que puede venir con el nombramiento del nuevo secretario de Gobernación es un endurecimiento de la vida política nacional que haga más difícil el diálogo y los acuerdos.

Hay muchas voces que exigen al nuevo gobierno mano dura en la aplicación de la ley sin importar las consecuencias políticas. El país requiere como nunca diálogo y respeto a los derechos humanos; el nuevo secretario no lo garantiza.

Con los nombramientos va a ser difícil que Felipe Calderón gane distancia del foxismo y cree su propio espacio político.

El nuevo gabinete está produciendo un sentimiento de frustración entre la gente que esperaba, con el nuevo gobierno, cambios en la política económica y social. Por otro lado, no responde a la demanda política de un gobierno abierto y de coalición, por lo que más que rebasar al PRD y a AMLO por la izquierda, se corre el riesgo de rebasar a Fox por la derecha.

demetriosodi@hotmail.com

Analista político

 
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PERFIL
 
Licenciado en Administración de Empresas por la Universidad Iberoamericana con un curso de desarrollo administrativo en la Universidad de Harvard, EUA.

Trabajó en el sector privado de 1962-1975 en el Grupo Cifra. En la administración pública, de 1977 a 1982 fue gerente general de las tiendas Diconsa. De 1983 a 1988 fungió como Coordinador General de Abasto y Distribución del DDF.

En el trabajo legislativo ha tenido en cuatro ocasiones un cargo de elección popular: Diputado Federal en la LIV y LVII Legislaturas. Representante a la II Asamblea del DF. Actualmente es senador de la República por el DF en la LIX Legislatura y precandidato a la jefatura de Gobierno del DF.

Desde hace más de 20 años ha participado activamente en organizaciones ciudadanas.

 
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