| Felipe Calderón presentó el viernes pasado ante los medios de comunicación al equipo de colaboradores que será responsable -a partir del 1 de diciembre próximo- de las principales carteras que integran el gabinete social. Pronto sabremos qué tan seria es la promesa del presidente electo de rebasar "por la izquierda" a la oposición encabezada por López Obrador y de poner en marcha un plan gubernamental de alto contenido social y a favor de los pobres. Lo veremos -más allá de la retórica- en el presupuesto, en las prioridades del gasto público y en la cobertura e impacto de los programas que atienden a los grupos más vulnerables. La tarea que les ha encomendado el presidente electo a los integrantes del gabinete social es compleja, difícil y muy vasta. En sus respectivos carriles, cada uno deberá ponerse "al mando del volante", administrar mejor los recursos públicos y enfrentar -con visión de Estado- los siguientes desafíos: 1. La persistencia de elevados niveles de pobreza. Casi 49 millones de mexicanos son pobres, de los cuales alrededor de 24 millones se encuentran en el campo y 25 millones viven en las ciudades. Para combatir la pobreza es preciso ampliar los activos generadores de ingreso entre los pobres y expandir sus oportunidades para utilizarlos productivamente. No hay duda que el crecimiento económico y el aumento generalizado de la productividad constituyen los caminos más seguros para rebasar "por la izquierda", puesto que ambos implican esencialmente más y mejores empleos y el aumento de los ingresos reales. 2. Las abrumadoras desigualdades regionales o microrregionales. Los municipios más atrasados en el país (Metlatónoc y Coicoyán de las Flores) registran un Índice de Desarrollo Humano (IDH) similar al de países como Malawi, Zambia y República del Congo; en el otro extremo, la delegación Benito Juárez del Distrito Federal tiene un IDH que no está muy distante del que registran países desarrollados como Italia y Alemania. Para tender puentes entre ambos mundos y avanzar hacia la igualdad de oportunidades, es preciso impulsar las políticas de desarrollo regional y fortalecer las estrategias territoriales de la política social tanto en el ámbito rural como en el urbano. 3. La desigual distribución del ingreso. Una persona ubicada en el 10% más pobre de la población (primer decil) tiene actualmente un ingreso 32 veces inferior al de quien se encuentra ubicado en el 10% más rico (último decil). Esto significa que incluso con un crecimiento de 5% anual en sus ingresos reales, a las personas del decil más pobre les tomaría 72 años alcanzar el nivel de ingresos de quienes integran el decil más rico. Dichas asimetrías conspiran contra la formación de un amplio mercado interno y, lo que es peor, se encuentran alojadas en la lógica de funcionamiento de diversas instituciones sociales, lo que pone de manifiesto la necesidad de llevar a cabo una reforma que coloque la agenda a favor de la equidad en el centro de las prioridades nacionales. 4. La rigidez del sistema de movilidad social. En México pasar de una generación a la siguiente desde el último estrato (jornaleros, ejidatarios y pequeños propietarios rurales) hasta el primero (profesionales, funcionarios y patrones) se ha vuelto cada vez más difícil, sobre todo en las últimas dos décadas. Esta tendencia se ha visto reforzada por el mermado papel que desempeñan las instituciones sociales que operan a favor de una mayor equidad y movilidad social (educación y reforma agraria, entre otras), lo que revela la necesidad de revisar a fondo su funcionamiento o mejorar su desempeño con base en una adecuada estructura de incentivos. Todos estos asuntos no agotan la agenda social, aunque sin duda conforman algunos de sus más importantes nudos y desafíos previsibles. Para hacer realidad un México con menor pobreza y desigualdad, el gobierno de Calderón deberá ser fiel a sus promesas y otorgar la máxima prioridad a la tarea de avanzar efectivamente hacia la construcción de una sociedad más próspera, justa, incluyente y solidaria. r_tuiran@yahoo.com.mx Economista y demógrafo, Premio Nacional de Demografía |