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    Caminos del Sur
Rossana Fuentes-Berain
04 de octubre de 2006

Que el primer viaje del presidente electo de México, Felipe Calderón, sea al sur, mientras ante periodistas de todo el hemisferio reclamó la construcción de un muro en la frontera norte, parece anticipar una política exterior distinta a la de su predecesor.

Vicente Fox apostó por la cercanía con Washington y perdió. Calderón abre su juego subrayando la parte latinoamericana de nuestra "doble identidad", esa que, como dijo Felipe González, "siempre debe de ser vista como una oportunidad y no como una contradicción." México es norteamericano por geografía y economía, y latinoamericano por cultura y demografía. Podemos y debemos escoger lo mejor de los dos mundos.

La política bélica de George W. Bush y su anuencia para responder al fenómeno migratorio, hacen recomendable para México mantener una distancia diplomática prudente con un personaje que no estará mucho tiempo más en la Casa Blanca. El equipo para la transición en política exterior, encabezado por Arturo Sarukhán, sabe que hoy en América Latina y el Caribe existe un debate vigoroso en torno a los efectos de la globalización y los réditos de la democracia. Un debate en el que México también está inmerso.

Los estudiosos de la región, los empresarios que tienen inversiones en ella y los políticos que han de diseñar la relación con estos países, observan que no puede pensarse en una sola América Latina, sino que más bien hay que analizar los comportamientos específicos de cada nación.

En nuestra frontera, Guatemala ha decidido avanzar hacia la apertura económica. Junto con el resto de los centroamericanos firmaron un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y buscan inversión extranjera, que exige ciertas condiciones mínimas repetidas en el tiempo, es decir, predictibilidad, para poder planear no sólo negocios, sino inclusive relaciones diplomáticas con ellos en el mediano y largo plazos.

Los vecinos, como Costa Rica y El Salvador, quieren abrirse al mundo, aunque por el momento ni los costarricenses ni los salvadoreños puedan ofrecer un elemento importante para una globalización positiva: seguridad.

La escala en Colombia permitirá a Calderón apreciar cómo después de décadas de inestabilidad ese país se congratula hoy de ofrecer ambos factores: predictibilidad y seguridad. Su vocación globalizadora fue ratificada con la reciente reelección presidencial y hoy los colombianos gozan de una seguridad pública envidiable para el resto del continente. En los últimos años ratificaron su voluntad de vivir en democracia.

Argentina, en cambio, no ha controlado lo errático de sus políticas. Da igual si Kirchner es de izquierda, el presidente Lula en Brasil lo es también, pero uno y otro han llevado a sus países por caminos distintos.

El sindicalista brasileño tendrá cosas más importantes para pensar que en una visita de cortesía, pues enfrenta una segunda vuelta electoral, pero de todas maneras la institucionalidad se impuso porque sentar las bases desde el inicio para una buena relación entre México y Brasil es de interés para ambos. El presidente argentino, con quien Calderón se entrevistará, insiste en cambio en definirse fuera de cauces institucionales, adentrándose en la experimentación económica e incluso propiciando la reapertura de capítulos presuntamente cerrados, como el tema de las responsabilidades de los militares durante la guerra fría.

Chile es el país de la gira del que más tendríamos que desear que aprendiera y escuchara Felipe Calderón. Una derecha moderna, ilustrada y democrática logró no sólo comunicarse sino cogobernar con sus antiguos adversarios. La Coalición la encabeza por segunda vez un socialista, pero da lo mismo, el tema básico es que el diseño de políticas públicas es negociado.

Claro que se necesitan dos para bailar el tango, y hasta el momento quienes recibieron el segundo número de votos en las urnas mexicanas insisten en no participar en la construcción nacional.

La oposición de Alan García en Perú está en la misma tesitura, por lo que cuando se encuentre con el presidente electo de México, ambos podrán comparar notas respecto a qué hacer en casa y, sobre todo, cómo relacionarse con otros países latinoamericanos, que Calderón no visitará, porque no es bienvenido, como Venezuela o Bolivia. Para Perú la respuesta es vital porque le complican el vecindario; para México, aunque los dos le queden lejos, no puede pretender ignorar su postura, porque si la política exterior de Calderón ha decidido voltear al sur, no se vale sólo mirar lo que le gusta.

Periodista e investigadora del ITAM

 
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PERFIL
 
Periodista mexicana, desde agosto del 2000 subdirectora de la revista Foreign Affairs en español y catedrática del ITAM (Instituto Tecnológico Autónomo de México).

Licenciada en Comunicación de Masas por la Universidad Autónoma Metropolitana de México, doctora en Derecho a la Información por el programa conjunto de los centros Universidad de Occidente-Universidad de Navarra y Universidad Iberoamericana. MA en Periodismo Internacional por la Universidad de California del Sur; certificado de Historia del Cine y Estética por la Universidad de la Sorbona de París.

En 2001 pasó a presidir el grupo Convergencia Digital, AC (CODIAC) y ocupó la vicepresidencia de la Fundación Información y Democracia, AC (FIDAC); Premio Nacional de Periodismo.

Como redactora diplomática y financiera, Fuentes-Berain se ha encargado de informar sobre temas internacionales relacionados con México.

 
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