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La semana pasada trajo las más escalofriantes cifras de pobreza: "En México. hay un 99% de gente muy pobre y un 1% millonario". Esta estimación no es de un experto en dar números espectaculares, sino de la cantante Paulina Rubio al ser entrevistada. Afortunadamente, aunque la pobreza es de gran magnitud, no tenemos por qué creerles ni a Paulina ni al experto. El último día hábil del plazo que se fijó a sí mismo, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) dio a conocer los datos que permiten calcular la pobreza del presente sexenio. A partir de este hecho, por primera vez, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) usará tales datos para orientar la posición oficial respecto al fenómeno, lo cual, aunque disipará confusiones, contendrá varios elementos para la controversia. La tarde del viernes, tiempo propicio para reflexionar sobre la pobreza, el INEGI colocó en su página electrónica la revisión de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) para el periodo 2000-2005. Así, el instituto se enmienda la plana de manera inusual pues, como nunca antes, modifica las ENIGH ya publicadas, y la de 2005 filtrada a los medios, para conciliarlas con un conteo de población. Con ello, inevitablemente, el INEGI levanta especulaciones acerca del uso político de su información, pese a las razones técnicas que argumente. Si como en el pasado, al publicarse la ENIGH ésta se turnó al órgano encargado de guiar la medición de la pobreza, el Coneval habrá iniciado ya su análisis, y en breve se pronunciará al respecto. Los trabajos del Consejo se fundamentan en la Ley General de Desarrollo Social (LGDS) y son de gran utilidad para evitar desorientadoras cifras sobre la magnitud de la pobreza, como las de autoproclamados expertos, Pau o alguna otra chica dorada. Desafortunadamente, por la naturaleza del Coneval y del contexto en que opera, cualquier anuncio que haga o deje de hacer será cuestionado, independientemente de su rigor. Ya en la víspera de la formación del Coneval, se intentó descalificar a sus actuales miembros. Tratando de influir en los secretarios de Desarrollo Social de las entidades federativas, con voto para integrar el Consejo, éstos recibieron un curioso correo electrónico. En él se ponía en duda el conocimiento, la experiencia y la neutralidad de los candidatos a formar el Coneval dejando solamente dos personajes como claras opciones para guiar con objetividad sus tareas: un diputado en funciones y su esposa. Pero no sólo los intereses mezquinos le harán la vida difícil al Consejo. La LGDS es confusa respecto a sus atribuciones, y el reglamento que las especifica se encuentra en controversia constitucional. Además, el Coneval no ha tenido tiempo para proponer una nueva metodología de medición acorde con los absurdos requerimientos de la LGDS. Por otra parte, el Coneval dará información que habrá de compararse con la que muestra que los logros en reducción de la pobreza de la presente administración se exageraron y además se han estancado, pues quienes permanecen en la pobreza tienen menos ingreso, distribuido más desigualmente, y ya no hay nuevas disminuciones en el número de pobres Ante este panorama, el Consejo debe aclarar rápidamente los ajustes a los datos hechos por el INEGI, proporcionar cifras provisionales de pobreza, comparables con las anteriores, incluyendo en ellas los ingresos medios y la desigualdad de los grupos pobres, para luego anunciar su agenda de investigación futura de acuerdo a la LGDS y su reglamento. Sin duda la pobreza ha estado y estará mucho tiempo con nosotros, pero esta es la hora del Consejo. rodolfo.torre@uia.mx Director del IIDSES de la Universidad Iberoamericana
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