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¿ Estamos ante una crisis de seguridad en la región por la incapacidad física de Fidel Castro de seguir gobernando? Todo depende de cómo se lleve a cabo la sucesión en Cuba. Expertos han elaborado varios escenarios posibles para una transición cubana. Uno de esos momentos está sucediendo ahora: delega tareas en varios funcionarios, quienes serían liderados por Raúl Castro, quien a su vez tendría la responsabilidad de llevar a cabo las reformas económicas y políticas para modernizar las instituciones socialistas y, en un proceso gradual y pacífico, llevarlas hacia los estándares de las democracias occidentales -reformas que hasta el momento Fidel se ha negado a implementar. En el otro extremo se encuentra el peor de los escenarios: el caos. Pese a las fórmulas de sucesión previstas se instala en la isla un enorme vacío de poder. Nada ni nadie lo puede llenar. Hay muchas armas en Cuba debido a las décadas de preparación ante una posible invasión estadounidense. Hay también muchas pasiones y odios contenidos. La explosión social es inevitable y se desata una guerra civil. En este escenario tendríamos un éxodo incontrolable de balseros hacia Florida; miles de ellos recalan en las costas de Dominicana, Bahamas, Gran Caimán y el sur de México. De repente, varios gobiernos de la región tienen que apelar al concepto de seguridad nacional para proteger sus territorios y despliegan una estrategia diplomática para detener un presumible baño de sangre en la isla. Para Estados Unidos dicho escenario tampoco es, ni con mucho, el deseable. Washington no quiere en absoluto un éxodo masivo e incontrolado de balseros cubanos que después -con presiones internas en Miami- tendrían dificultades para regresar a Cuba. Tampoco le reditúa que sus soldados entren a Cuba, mucho menos en este momento en que ya tiene varios frentes de batallas en Irak y Afganistán que parecerían no tener fin. Además de tener un Medio Oriente incendiado, para EU hay otras batallas en el horizonte: Irán y Corea del Norte. Lo que menos necesita el gobierno de Bush es que uno de sus vecinos se desestabilice. En mi libro Seguridad nacional hoy (Nuevo Siglo/Aguilar 2002) cito a un diplomático europeo, acreditado en La Habana, quien comentó a un grupo de corresponsales extranjeros: "Si antes la CIA quiso matar a Fidel Castro, ahora cuida que no le pase nada". Dicho comentario refleja una paradoja otrora impensable para Washington. A estas alturas sólo Fidel Castro garantiza la estabilidad interna de Cuba; su ausencia repentina puede ser muy peligrosa. Esto no quiere decir que EU necesariamente desea que Fidel Castro se mantenga más tiempo en el poder. Por el contrario, quiere que Fidel se vaya, pero que su retiro no sea desestabilizador. Tal vez por eso Washington ha presionado a Fidel para que realice cambios que conduzcan hacia la democracia. Pero lo ha hecho con el mismo instrumento fracasado y contraproducente de décadas atrás: el embargo y otras medidas de presión económica. En este momento existen además dos factores que enrarecen aún más el entorno en el que Washington reaccionaría ante una ausencia permanente de Fidel: a corto plazo no podemos perder de vista las elecciones de medio término en Estados Unidos este noviembre y la posibilidad de decisiones políticas irracionales en busca de votos para los republicanos de capa caída ante los continuos fracasos de Bush. Por otra parte, está presente el creciente antagonismo entre Venezuela y Estados Unidos y el protagonismo de Hugo Chávez que busca su nicho histórico. ¿Cómo reaccionaría Washington si además de petróleo subsidiado y otra ayuda económica, Venezuela envía tropas a la isla? El resto de los países, incluyendo México, serán rehenes de estas batallas diplomáticas y de las amenazas entre Washington y Caracas. Fidel, ¿quién iba pensar que te extrañaríamos tanto? PD. A Andrés Manuel López Obrador, al jefe de Gobierno capitalino saliente, Alejandro Encinas, y al entrante, Marcelo Ebrard: Los reto a que salgan de su burbuja de los campamentos y se den una caminata a unas cuadras de los plantones de Reforma y el zócalo, y conversen con personas que están luchando a diario por llegar a trabajar. Qué irónico, la ciudad y los ciudadanos que votaron por López Obrador, ahora son los que están sufriendo las consecuencias. salazaropina@aol.com Analista política
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