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    Demasiado optimismo
Enrique del Val Blanco
03 de agosto de 2006

A un mes del proceso electoral y sin tener hasta ahora un candidato electo, una de las paradojas que está viviendo este país se ubica en las noticias sobre la evolución de nuestra economía: cuanto más complicada está la situación política, mucho mejor está la economía; sobre todo, en el optimismo de las autoridades federales en torno de ésta.

Muchos podrían pensar que con las actitudes y acciones del candidato presidencial del PRD, el gobierno federal estaría siendo cauto en materia financiera y especialmente en sus declaraciones.

La SHCP ha comunicado esta semana que quizás estamos viviendo el mejor año de la economía mexicana desde el inicio del sexenio. Tan es así que los ingresos extraordinarios al mes de julio son superiores a los 132 mil millones de pesos, disparando el superávit público a la increíble cifra de 93% real respecto del mismo periodo del año pasado, algo nunca o pocas veces visto.

Asimismo, las autoridades del Banco de México, también muy contentas, han modificado para este año la cifra del crecimiento económico hacia el alza, dado que al inicio del ejercicio habían indicado que estaría en alrededor de 3.5% y ahora la han estimado en 4.5%. En casi todos los indicadores económicos del trimestre pasado se registraron crecimientos. En la bolsa de valores las empresas que participan reportaron un crecimiento en ventas de más de 13% y 10% en sus utilidades; incluso el empleo, el patito feo de esta administración, también experimentó un incremento considerable durante el primer semestre del año pues rebasó la cifra de 600 mil empleos nuevos.

Efectivamente son buenas noticias para la economía mexicana y sobre todo para los ingresos del gobierno federal, debidas a dos de los factores que se han convertido en fundamentales para explicar la elevación de los ingresos públicos y la mejora en la situación de vida de la gente. El primero de ellos es, sin duda, los increíbles precios del petróleo, que rondan los 80 dólares y que con el conflicto en Medio Oriente no se vislumbra que tiendan a bajar, lo cual nos seguirá dando un caudal inmenso de recursos adicionales. El otro es el referente a los ingresos por remesas de los mexicanos en el exterior, que llegaron a sobrepasar los 11 mil millones de dólares en el primer semestre, y si todo sigue así, este será otro año de cifra récord de ingresos por este rubro.

Las reservas internacionales de nuestro país también tienen una cifra récord, ubicándolas algunos en más de 77 mil millones de dólares. Quitando a los tigres de Asia, no hay algún otro país de las economías denominadas emergentes que tenga tal cantidad de reservas. Brasil, por ejemplo, tiene 63 mil millones de dólares.

La única preocupación externada por los funcionarios de la SHCP no es lo que pueda pasar con las decisiones de la contienda electoral a cargo del Tribunal Electoral, sino lo que pueda ocurrir con la economía estadounidense a la cual, por razones históricas y decisiones internas, estamos terriblemente atados; y en ese país los rumores de una posible recesión, que no existían a principios de este año, ahora empiezan a cobrar ánimo. En efecto, una recesión en aquel país nos dañaría sensiblemente ya que, aunadas a las medidas económicas se encuentran las políticas y las de reprimir a la migración, como es el caso del muro. Con una recesión en la economía estadounidense serían mayores las presiones para lograr que menos mexicanos pasen al otro lado.

Pero junto con estas buenas noticias económicas, la semana pasada la SHCP también dio algunas no tan buenas. Durante la reunión de agentes aduanales en la ciudad de Los Cabos, se informó que la evasión fiscal en nuestro país rebasa los 400 mil millones de pesos, cifra que representa 40% de la recaudación total y que es muy superior a la de los países de la OCDE.

Esta cifra de evasión fiscal representa la mitad de lo que se espera obtener por los recursos petroleros y es 20 veces superior a la esperada por remesas. Según los funcionarios, es un problema que los rebasa pero, para consuelo de todos, lo mismo ocurre en muchos países, incluso desarrollados. Es una lástima que no se pueda encontrar la forma de hacer más eficiente la lucha contra la evasión, pues como todos sabemos, tanto las remesas como los ingresos petroleros son efímeros en la economía de un país.

Los únicos que hablan de una posible inestabilidad económica son agencias internacionales y varios comentaristas económicos. Así, hay la impresión de que el gobierno una vez más se está equivocando en su política de comunicación social cuando afirma que "no pasa nada". Hace unos días el secretario de Gobernación dijo que el país estaba "en paz y en calma"; quiero entender que Oaxaca se ha desprendido de la Federación, pues lo que vive todos los días ese estado para nada tiene que ver con la paz y la calma, sino solamente con la ingobernabilidad que, entre otras cosas, le está costando económica y políticamente al país.

Ahora, en el conflicto en el Distrito Federal, las acciones contradictorias que está tomando el candidato perredista son sin duda un foco rojo, y ya sabemos lo que le puede pasar a esta economía "tan boyante" pero tan concentrada en pocas manos.

Recordemos que tan sólo son 10 grupos cuando mucho los que controlan más de 80% de la bolsa de valores; tan sólo recordemos que los bancos que operan en nuestro país, con la excepción de uno, responden a intereses extranjeros; tan sólo recordemos que la inversión extranjera es temerosa de ruidos políticos innecesarios y además, también recordemos que Asia, donde no existen problemas políticos o si existen se resuelven de inmediato, se está convirtiendo en la meca para estas inversiones.

Sería de alta irresponsabilidad que las autoridades políticas y sobre todo las financieras no estuvieran previendo la posibilidad de que todas las buenas noticias se nos caigan de un día para el otro y nos encontremos con el fantasma de diciembre de 1994. No se valdría que ocurriera ni que la explicación fuera que "el mercado" es el que decide. Está en juego la estabilidad del país y sobre todo la estabilidad de millones de mexicanos que volverían a sufrir por unos cuantos bien informados, como ocurrió en ese año fatídico. No sean pues tan optimistas y observen con mayor cuidado los hechos reales; no sólo las cifras sino a las personas de carne y hueso.

Analista político y economista

 
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PERFIL
 
Analista político y economista. Secretario general de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde también actuó como contralor general. En el ámbito público, fue subsecretario de la Contraloría y subsecretario de Desarrollo Social.
 
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