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    Corrupción galopante
Enrique Del Val
27 de julio de 2006

Uno de los grandes problemas que tiene el sistema económico dominante en el mundo es el incremento de la corrupción, generada fundamentalmente por el sector privado en su irracional lucha por ganar los mercados a cualquier precio. Esto que se ha denominado capitalismo salvaje lo único que ha demostrado es que en el libre mercado, en el ámbito de "la mano invisible", ni las regulaciones estatales han servido de algo ante la corrupción de muchos dueños y directivos de empresas.

No hay sitio en el mundo ni rama de la actividad económica que se hayan salvado y se salven hoy de este fenómeno. Tanto en los países industrializados como en los pobres se dan casos de corrupción. En muchas ocasiones es, sin duda, con la participación de funcionarios públicos, quienes se aprovechan del puesto para obtener recursos económicos indebidos.

Lo que llama la atención es que durante el presente año los casos de corrupción privada han aumentado considerablemente, ya sea porque se les ha dado mayor difusión pública o porque de plano están también en una competencia para ver quién saca la mayor ventaja con estos actos ilícitos partiendo del principio de que, como la experiencia ha comprobado, sólo a unos cuantos se les descubre y de ellos a pocos, pero a muy pocos, se les procesa en los diferentes países. Esta situación se debe ante todo a la existencia de legislaciones laxas, a mi juicio elaboradas muchas veces a propósito para que esos delitos de cuello blanco, como se les denomina, no tengan sanciones graves, lo cual es un profundo error. La realidad así lo ha demostrado.

Hay países donde incluso aplican criterios económicos de rentabilidad para el combate de estos delitos. Así, se puede llegar a pactar sanciones económicas, sin que los infractores de la ley lleguen a poner un pie en la cárcel, a través de los llamados "acuerdos extrajudiciales", los cuales son utilizados sobre todo en Estados Unidos.

Algunos ejemplos recientes son los de la gran empresa Boeing, líder de la aviación en el mundo y proveedor de la fuerza aérea estadounidense, que fue acusada de espionaje industrial por otra empresa y mediante un acuerdo de este tipo sólo pagó 482 millones de dólares, evitándose el juicio donde seguramente saldría condenada, dado que embarcarse en un juicio les costaría mucho dinero en honorarios de abogados, tanto a la empresa como al gobierno, y optaron por el menor costo, es decir, solventar el pago económico, al fin y al cabo las utilidades que el propio gobierno le da a través de contratos son muy grandes.

Otro caso es el que se refiere a la empresa Enron que, como se sabe, realizó uno de los mayores fraudes corporativos hasta ahora conocidos. Esta empresa, que era una de las 10 más grandes del mundo, junto con distinguidos bancos estadounidenses con presencia en todo el orbe, habían hecho un desastre en la contabilidad de la empresa, engañando a todos y embolsándose grandes sumas de dólares. Los bancos Morgan, Chase Manhattan, Citigroup y Canadian Imperial Bank of Commerce aceptaron pagar la suma de 6 mil 600 millones de dólares a los antiguos accionistas para solventar las irregularidades cometidas y salvarse de enfrentar un juicio.

Otra parte del mundo donde también son muy asiduos a la corrupción privada es en Corea del Sur. La empresa Hyundai, que es uno de los principales conglomerados de ese país y con presencia en todo el mundo, "donó" mil millones de dólares a asociaciones de caridad por los "errores" cometidos; y lo que podría parecer increíble, el mismo día en que ocurría lo anterior otra empresa de ese mismo país denominada Lone Star Funds, también "contribuyó" con 105 millones de dólares para acciones de caridad. Ambas empresas lo único que hicieron fue seguir el ejemplo de la empresa Samsung, también de Corea del Sur, que en febrero de este año, para no variar, "donó" 800 millones de dólares a la caridad.

En todos estos casos de corrupción comprobada nadie fue a la cárcel y todo se arregló con dinero, dentro del más puro estilo capitalista, lo cual lo único que ha logrado es hacer crecer las oportunidades para cometer estos ilícitos, pues al fin y al cabo nadie sufre pena corporal y sólo es necesario realizar desembolsos económicos que por supuesto nunca dejan en la pobreza a los causantes directos de la corrupción.

El fenómeno ha llegado a tal nivel que incluso, como hemos visto al término del campeonato mundial de futbol, como producto de una investigación en la que queda demostrado el alto nivel de corrupción existente en Italia, tres equipos de la primera división han descendido y a otro más se le han restado más de 25 puntos para que así inicie su participación en el campeonato. Por cierto, este equipo es el Milán, cuyo dueño es uno de los más corruptos de Italia y tiene como orgullo el haber sido primer ministro, el señor Silvio Berlusconi.

En nuestro país aparte de los ya muy conocidos casos de la familia presidencial, recientemente ha sido muy aireado un caso que de manera adicional demuestra que el servicio público no debe ser para improvisados y sobre todo para negociantes. Es el caso del ex funcionario de Pemex, que desde que fue nombrado en un área estratégica no sólo provocó quebrantos a la institución sino que, según se ha publicado, favoreció con contratos a sus familiares. La Cámara de Diputados creó una comisión especial que ha presentado una denuncia penal en contra de él. Pero resulta que las autoridades judiciales tienen que apurarse, pues ahora está a punto de obtener su carta que lo acredita como senador de la República por el Partido Acción Nacional.

Este último caso es verdaderamente una irresponsabilidad de ese partido político, pues lo que está haciendo es servir de "tapadera" de actos de corrupción que afectan al país. ¿Cómo es que el citado ex funcionario tiene el cinismo de convertirse ahora en senador? Qué vergüenza.

No todos los miembros del sector privado, como tampoco los del público, son corruptos; sin embargo, día a día crece la corrupción privada en todo el mundo, a pesar de los esfuerzos que incluso internacionalmente se hacen para combatirla. La realidad es que el sistema capitalista fomenta la corrupción y al final somos todos los ciudadanos los que la estamos pagando.

Analista político y economista

 
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PERFIL
 
Analista político y economista. Secretario general de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde también actuó como contralor general. En el ámbito público, fue subsecretario de la Contraloría y subsecretario de Desarrollo Social.
 
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