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    Corre, corre y no lo alcanza
Raúl Cremoux
21 de julio de 2006

Serpentea entre toneladas de papeles; va de las computadoras a las sábanas colocadas a las afueras de 130 mil y pico de casillas. A veces se sumerge entre los cientos de tambos que contenían la tinta indeleble. Cuando se le cree atrapado en el algoritmo, pega un salto y se escurre entre casi un millón de secretarios, representantes, escrutadores, vigilantes y representantes de todos los partidos.

Ante la multitud la destemplada voz exige que le traigan pruebas del lugar en que se ubica; algunos en su entorno dicen que sin duda estará entre 30, quizás 50 mil actas. De esa convicción sale un par de gritos que retóricamente son impecables: "¡Voto por voto, casilla por casilla!". Por ahí debe de estar escondido, es cosa de ver bien y no como los observadores extranjeros que sólo vinieron a hacer el turista, puesto que no miraron adecuadamente. Si lo hubieran hecho, lo habrían notado.

Luego viene lo peor, muchos de los suyos, de esos que eran sus representantes, cedieron como Judas Iscariote ante las monedas de plata. Se vendieron antes de que cantara tres veces el desplumado gallo. Cientos, quizás miles se atragantaron con la deslealtad. ¡Qué infamia! Uno de sus fieles sugirió que el asunto era igual que en 1988 cuando el delicado sistema se vino por tierra. En ese entonces, el secretario de Gobernación era el mandón con voto de calidad. No había representación ciudadana en la Comisión Federal Electoral. Ahora es distinto, no hay nadie del gobierno, puros ciudadanos comunes.

¿Cómo buscar entre tanta gente que voluntariamente el domingo 2 de julio sacrificó la barbacoa, las chelas, el paseo a la feria con los niños? Habría que indagar bien entre ellos y sus mezquinos intereses. No, ya no está entre lo complejo de lo cibernético, pues los matemáticos, físicos y académicos dicen que por ahí no se puede, debe estar en otro lado; ahí en el origen de la votación, tal y como se hacía antes, a la manera "antigüita". Mejor en los dos sitios, bueno, en realidad hay que buscarlo en todas partes, dado que no lo encuentran.

Vienen las asambleas informativas y no hay mucho que probar, pero sí mucho que gritar y que insultar. ¿Quién se salva? La Presidencia es fuente de veneno, los partidos están siempre predispuestos al engaño, las televisoras fueron timadas, los periodistas están vendidos, muchísimos, millones de ciudadanos están equivocados; los jefes de Estado extranjeros son ignorantes, el tribunal sólo puede entregar los laureles del triunfo a quien, desde hace años, pide lo den por muerto. ¿Y si se investigara entre todo ese dinero gastado en las campañas? Es altamente probable que por ahí se pueda desenhebrar la madeja. Los ricos siempre son sospechosos.

Ahí entre ellos y sus cuentas bancarias pudiera haberse refugiado o quizás pueda estar entre tantos pobres que desde sus rincones ven con envidia los segundos pisos del Periférico, en donde circulan muchos autos lujosos. Quizás es cosa de averiguar. De repente pareciera estar en las iglesias en contubernio con los curas y hasta en las escuelas religiosas y de ultraderecha.

Miradas de cerca esas montañas más bien parecen molinos de viento. La lucha debe continuar y hay que seguir corriendo aquí y allá, aunque se atropelle al líder "virtualmente" ganador. Júrenlo ustedes, por ahí debe estar, es cosa de buscar bien: ese gigantesco fraude no puede seguir en lo oscurito. Hay que encontrarlo por el bien de la patria.

cremouxra@hotmail.com

Escritor y periodista

 
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PERFIL
 
Los trabajos de Raúl Cremoux en materia de comunicación social son pioneros en México. Sus textos, de punzante humor crítico, se han extendido para ocuparse también del acontecer económico, cultural, social y político. Ha transitado del artículo periodístico al ensayo; de la cátedra universitaria a la publicación de cuentos y libros de investigación y entrevistas. De la producción radial a la televisiva.

Tiene una licenciatura en Comunicación por la Universidad Iberoamericana y un post grado en la Escuela de Altos estudios de Comunicación de Paris, Francia cuando a éste lo dirigía Roland Bartres.

Ha colaborado, en diferentes épocas, con El Universal, Excelsior, Unomásuno, Siempre!,El Occidental, Gente, Revista de la UNAM, la agencia AMI en México y con Época de España, Le Monde de Francia, Comunicación y cultura de Chile, Dagersnnietten de Estocolmo y Los Angeles Times de EUA.

 
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