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Al principio todo fue tranquilidad. En la mañana, la tarea fue votar, fui a hacerlo junto con mi hija en la casilla que nos correspondía, situada en el CAPCE. A pesar de que todavía no daban las nueve de la mañana, ya había una cola de más de 15 personas, que se renovaba continuamente. A pesar de eso, el proceso de votar no nos llevó más de 15 minutos. Nos despedimos entre saludos y parabienes ¿Qué más podía uno pedir? A lo largo del día, la tranquilidad se mantuvo. No obstante, llegaron algunos rumores de problemas en algunas casillas y cosas así. Nada de preocupar. Pero cerca de las 20:00 horas aparece en la TV el consejero presidente del IFE, y señala que los resultados preliminares no estaban listos. Que los conteos realizados no permitían detectar ninguna tendencia. Ahí comenzó a insinuarse cierta confusión, pues la promesa fue que a esa hora ya se tendrían resultados confiables sobre la votación. La confusión fue aumentando. Los resultados del PREP comenzaron a transmitirse por internet, pero de pronto desaparecieron de la pantalla, y luego volvieron a aparecer. Hasta ahí no había realmente ninguna razón para preocuparse. Sin embargo, inmediatamente comenzó el jaloneo. Hubo una serie de declaraciones sucesivas, al final de la cual, tanto el PAN como el PRD, por boca de sus presidentes, ya se habían declarado ganadores, y los del PRI habían dicho que estaban seguros que no habían perdido. En los hechos, el PRI pidió que sólo se dieran los resultados definitivos. Con todo y eso, el resultado fue que, de pronto, y en materia de 15 minutos, se desvaneció la cuidadosísima preparación del presidente del IFE para evitar las declaraciones de triunfo. Ahí sí aparecieron motivos para una fuerte preocupación, pues los partidarios comenzaron a "celebrar" lo que aún no habían ganado. Ademas, el PRD ni tardo ni perezoso llenó el zócalo. Al final el consejero presidente del instituto tuvo que reconocer que no se podía discernir un ganador. ¿Qué pasará mañana? ¿Se irán a sus casas los del PRD? ¿O se quedaran haciendo campamento? La verdad es que una pequeña falla, resultado de una confianza excesiva en la llamada opinión experta, ha puesto en dificultades a la elección más importante de la historia mexicana. Ahora sí vamos a necesitar ser muy patriotas para salir de esta. Creo que sí lo seremos, pero no va a ser gratis. carlos.bazdresch@cide.edu Profesor investigador del CIDE
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