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    La espera
Gabriel Székely
03 de julio de 2006

G ran enjundia de los ciudadanos en todo el país por votar, ya que las cifras preliminares indican que se podrían superar las predicciones más optimistas respecto de cuántos mexicanos decidieron ir a las urnas. Esto ocurrió en una elección dividida como no hemos visto jamás, y en donde los reportes señalan que miles quisieron ejercer su derecho pero no encontraron las boletas suficientes en las casillas especiales. Es un problema recurrente que el IFE ya debió resolver, pues es frustrante para quien "sufrió" la larga campaña no poder votar; además, por lo cerrado de la votación, habrá la percepción de muchos de estos ciudadanos de que pudieron tener un impacto sobre el resultado.

Nos hemos ido a dormir sin saber qué candidato ha ganado. Cuando se conozca al ganador a partir del próximo miércoles, es cierto que todos estaremos obligados a iniciar la reconciliación y a dejar atrás las fuertes rencillas que surgieron en el proceso. Pero lo más importante es que sin ideas relevantes y sin un señalamiento claro de por dónde es el camino que debe recorrer el país, es difícil tener éxito en el llamado a la unidad nacional. Ahí radica el principal reto para el candidato que gane, y no sólo en identificar, ahora sí, los temas y las prioridades que los ciudadanos deseamos escuchar.

Es por tanto clave la convocatoria que lance el presidente electo en unos días más, así como el despliegue de sus habilidades políticas en los próximos días para asegurar que todas las fuerzas políticas tengan un espacio de participación efectivo, en la construcción de las nuevas políticas que la mayoría ciudadana perciba traerán los beneficios esperados a México. Podemos señalar desde ahora cuáles son los temas más importantes.

No hay duda de que el tema que caló hondo en esta elección fue el llamado de atención sobre la urgencia de atender el enorme problema de la pobreza y de la inequidad social, y que esto explica en gran parte la polarización que ocurrió. Urge instaurar la democracia económica a la par que se ha consolidado la democracia política, y esto lo debemos entender todos los mexicanos dejando de lado descalificaciones ideológicas.

Para lograrlo, es fundamental el cambio del enfoque de siempre que ha estado concentrado en la asistencia social, y que equivale a darle dinero a los pobres para acallar conciencias, a uno en el que se brinden, primero, oportunidades de empleo y de capacitación constante a todos los ciudadanos en edad de trabajar. Esto significa tomar la decisión de echar a andar un programa ambicioso de construcción de infraestructura que responda a la urgente necesidad de contar con una economía competitiva. Y requiere añadir el compromiso de crear una nueva cultura de eficiencia, con lo cual crecerá la productividad y entonces estará en marcha el círculo virtuoso de crecimiento económico y desarrollo social.

También es vital que se lleven a cabo las reformas y que se asignen los recursos presupuestales que aseguren el cumplimiento de la ley en el país, sin pretexto alguno. Este compromiso sería parte de la respuesta para atacar el grave problema de la inseguridad ciudadana, que agobia a todos los mexicanos que se muestran frustrados por la ineficacia de las instituciones que sus líderes les piden apoyar. Hay que entrarle de frente a este problema y brindar al ciudadano la tranquilidad que reclama para sí y su familia, o el próximo gobierno no podrá aspirar a la plena legitimidad.

La espera nos brinda una buena oportunidad. No hay duda que los resultados que hasta hoy conocemos representan la mayor prueba que se pudiera presentar de la solidez de las instituciones democráticas en el país. Si prevalecen la cordura y la concordia, nos volveremos a sentir el país maduro y con confianza en sí mismo que despertó hace seis años, el lunes 3 de julio. Habrán muchas tentaciones para evitarlo, pero está en nosotros exigirlo, y no debemos transigir hasta lograrlo.

Coordinador de asesores del secretario de Turismo

 
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PERFIL
 
Coordinador de asesores de la Secretaría de Turismo del Gobierno federal. Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad George Washington, se ha desempeñado como académico tanto en El Colegio de México como en la Universidad de California, en San Diego, donde además fungió como director asociado del Centro de Estudios México-EU. Asimismo, Székely ha prestado sus servicios para el Banco Mundial y las Naciones Unidas. Ha sido autor y co-autor en 45 publicaciones de cinco diferentes países.
 
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