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Ante la peor ofensiva publicitaria de descalificación y calumnia en un proceso electoral en nuestro país, la frase que titula este artículo sintetizó la confianza y actitud de quienes respaldamos la candidatura de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República. Millones de mexicanas y mexicanos han confirmado su convicción de optar por un cambio real fincado en el desarrollo económico, la equidad y la justicia social y en el cumplimiento auténtico de la ley, otros también han transformado su desilusión ante un gobierno que les mintió y ahora tienen esperanza en una figura honesta y responsable que les habla con la verdad. Con una sonrisa y nuestro voto los ciudadanos acudiremos a las urnas el próximo domingo a hacer historia y emprender un nuevo camino para México. A la contienda electoral formal próxima a concluir le precedió un proceso político funesto que pasará a la historia por su pretensión antidemocrática de evitar que un gobernante y líder político apareciera en las boletas electorales. El desafuero consumado contra Andrés Manuel López Obrador es la peor infamia que juntos, PAN y PRI, cometieron en el sexenio de Vicente Fox. El amplio rechazo social que despertó la intentona mostró, de manera real, que la mayoría de la sociedad mexicana ya cambió y no aceptará más "caídas de sistemas" o "rendijas legales" para cometer injusticias. Ese respaldo popular que salió a las calles en 2005, sin duda volverá a hacerlo el 2 de julio próximo, acudirá a las urnas y dejará manifiesto que no quiere más de lo mismo, por el contrario, lo que reclama es un cambio real que se traduzca en beneficios para ellos y sus familias. La coalición Por el Bien de Todos cerró campaña ayer en un zócalo pletórico donde miles de personas escucharon el mensaje de aliento y entusiasmo de su candidato a la Presidencia de la República. Después de haber recorrido en tres ocasiones el país, visitado capitales estatales pero también otras ciudades, poblados, ejidos y comunidades, la certeza y confianza en el triunfo es grande; las plazas pero también las urnas darán cuenta segura de ello. El tiempo de las campañas quedó atrás, es ahora el tiempo de los ciudadanos. La etapa más importante del proceso electoral la toman ellos en sus manos, algunos convirtiéndose en funcionarios de casilla para organizar, vigilar y contar los votos de todos, otros, además de sufragar, participarán como observadores electorales o representantes de los partidos políticos. La institución que organiza toda esta compleja maquinaria, el IFE, está compuesta también de ciudadanos y constituye una entidad independiente del gobierno y de los partidos políticos, que organiza, vigila y da certidumbre a cada una de las etapas del proceso electoral. La mesa, pues, está lista para el banquete de la democracia. La participación ciudadana en las urnas es la clave para fortalecer el proceso electivo y la democracia electoral en nuestro país. La contienda electoral tocó distintos niveles de confrontación, sin embargo, también fue despertando el interés por conocer más de los candidatos y por participar el domingo. No cabe duda que esta elección es competitiva en el marco democrático de nuestras leyes, es trascendente porque marcará el rumbo de continuidad o cambio para el país y porque pone a prueba la madurez de la sociedad y el andamiaje institucional que nos hemos dado. Vayamos con entusiasmo y alegría a este proceso que es de todos. Un paso más en el fortalecimiento del país, de su sociedad y de su convivencia democrática bien lo vale. Senador de la República (PRD)
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