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    La unidad nacional
Ricardo Pascoe Pierce
21 de junio de 2006

La imagen de Cuauhtémoc Cárdenas con el presidente Fox da para muchas, y diversas, lecturas. Por ello, me centraré en una: la necesidad que existe en la política de que los actores principales, quienesquiera que sean, tengan la capacidad de darse la mano y pactar públicamente, para el bien de la sociedad entera.

La polarización que hoy vive México siempre ha existido. Lo que sucede es que no se había manifestado con tanta fuerza. Y no es simplemente entre ricos y pobres; es entre etnias, lenguas, escolaridades, religiones, preferencias sexuales, géneros, regiones, posesión de tierras, partidistas y muchos factores más. La polarización entre Estado e Iglesia ha sido un factor que ha marcado la historia del país. La Guerra Cristera, hace menos de 100 años, apenas esbozó la profunda división en la sociedad en torno a las dos instituciones que han gobernado a México desde tiempos de la Conquista.

Hoy se ha asomado, de nueva cuenta, la cabeza de la desunión y la confrontación. Escuché una entrevista con Claudia Sheinbaum y Gerardo Fernández Noroña, voceros de AMLO, tratando de colocar al caso Zavala en el centro del debate nacional, de nueva cuenta. Sus voces lo decían todo: el fanatismo religioso-partidista los ha ganado. No importa la verdad, lo que cuenta es ganar la elección, como sea. En contraste, Cuauhtémoc les llamaba a otra ruta, la de las ideas y el pensamiento. Claro, Claudia y Gerardo, emblemáticos de lo que hoy es el PRD, han perdido toda capacidad de reflexión y raciocinio. La ruta de Cuauhtémoc es la de las propuestas, el despojo del fanatismo y la búsqueda de la verdad. Está demostrando que una actitud conciliatoria con el poder público, a pesar de no tener la propia investidura partidista, no sólo no es una traición, sino que, en este caso, es un aporte a la conciliación nacional. Con su ejemplo, Cárdenas hace más por el país que las voces temblando con rabia de los seres emblemáticos.

La conciliación societal es un acto de autorescate. Es un momento en el que la sociedad se declara dispuesta a resolver problemas, con un espíritu de integración y comprensión. Después de ello es preciso proceder a divisar las soluciones.

Los conflictos actuales no son menores. El del magisterio en Oaxaca se ha convertido en una mecha encendida para el 3 de julio. ¿A quién, o quiénes, les sirve esta situación? Lo mismo se puede apreciar en la "huelga general" del 29 de junio de telefonistas, electricistas, UNAM, IMSS y algunas secciones mineras. ¿Dónde están Carlos Slim y Juan Ramón de la Fuente en todo ello? Junto con estas expresiones de descontento, al que habría que agregar el conflicto post-Atenco, se encuentran los conatos de cuestionamientos al IFE, a su legitimidad y, por tanto, a la validez de los resultados que pudiera proporcionar. Son conflictos en ámbitos distintos, pero encaminados al mismo objetivo: tener una mecha encendida el 3 de julio.

Cuestionar al IFE es preparar el terreno para el desconocimiento de las elecciones. Lo que puede derivar en conflictos que pongan en riesgo a la nación y a su integridad. Las soluciones a ese conflicto pueden ser inimaginables. Actuarán fuerzas que se han mantenido dentro de los cauces legales y constitucionales. Ante ese escenario, Cárdenas y Fox han demostrado que hay otro camino. El de la superación de rencores y odios. Lamenté ver a Víctor Trujillo trasmitir reclamos entre Cárdenas y Fox en un afán por crear conflicto. Los medios que no ayudan, por lo menos que no estorben.

Calderón es el único candidato que ha dicho que construirá un gobierno de unidad nacional, de no contar con una mayoría parlamentaria. Madrazo y AMLO piensan en términos priístas de "todo o nada". Un gobierno de unidad nacional tendrá que actuar con un programa adaptado a sus fuerzas integrantes. Esta es la propuesta más importante de toda la campaña de 2006; las otras tendrán viabilidad en la medida en que exista una mayoría democrática y transparentemente integrada para cumplir las promesas. Entre el "todo o nada", o la propuesta de unidad nacional, votaré por la gobernabilidad que ofrece Calderón. Sin fanatismos (pues la unidad nacional no lo admite) y con claridad de objetivos, especialmente en el terreno de las libertades políticas ganadas, el saludo decidido de Cárdenas y Fox representa un primer paso hacia la reconciliación nacional.

ricardopascoe@hotmail.com

Analista político

 
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PERFIL
 
Miembro fundador del PRD y, durante mucho tiempo, uno de los hombres más cercanos a Cuauhtémoc Cárdenas: colaboró en la campaña presidencial de 1994, como coordinador de Relaciones Internacionales, y en la local de 1997, cuando el ex gobernador de Michoacán compitió por la Jefatura de Gobierno del DF. Además, fue miembro del CEN perredista de 1989 a 1999 en las administraciones de Porfirio Muñoz Ledo y Andrés Manuel López Obrador. Fue delegado en Benito Juárez durante el periodo de Rosario Robles y, en diciembre del 2000, a pocos días de que Vicente Fox asumió el poder, fue nombrado embajador de México en Cuba. Al dejar su cargo, contendió por el partido México Posible para la jefatura delegacional en Benito Juárez.
 
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