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Las libertades económicas han sido vistas como un derecho natural de los seres humanos y el mejor incentivo para el progreso, como resultado de teorías de orden jurídico y económico. Las extremas ideas neoliberales que se aplicaron en el siglo XX, especialmente con la dictadura violenta de Augusto Pinochet. Dictador que asumió la dirección y ejecución de la política económica profesional formada en la llamada escuela de Economía de la Universidad de Chicago. Por ello en los 80 se proyectó universalmente el neoliberalismo de Pinochet, cuando fue adoptado por los gobiernos del presidente Ronald Reagan de Estados Unidos y por la primera ministra Margaret Thatcher de Inglaterra, con los que me tocó discutir personalmente en reuniones en las que estuve presente en Washington y en Tokio. Cierto es que el afianzamiento del pensamiento neoliberal contribuyó al colapso de la Unión Soviética, a la decadencia de las ideas socialistas que durante el siglo XX habían influido de manera importante en la orientación de los partidos y de los grandes líderes políticos. Así, sin embargo, renace en nuestros días un nuevo tipo de pensamiento progresista en los países del tercer mundo. El pueblo alemán, en 1989, demandó derribar el muro de Berlín, para poner fin al modelo económico socialista que en sus diversas expresiones fue visto por muchos como una alternativa válida opuesta al sistema capitalista. Como en los tiempos antiguos cuando las consejas, los secretos y las cofradías monacales se escondían unos a otros y se mantenían en continua guerrilla, hoy vemos pasar en el mundo una acción constante de que el mercado libre es una verdad de a kilo, que permite a la humanidad el camino del progreso. Se está olvidando que el Estado debe de tratar, a través de gobiernos que sean resultado de sus controles electorales y de sus partidos políticos, cualquiera que sea el lugar de la tierra en que se realice, un ordenamiento económico que aliente a los sectores menos competitivos y corrija las desigualdades que produce en el mercado la distribución del ingreso. Tres cuartas partes de la humanidad están compuestas por un número indefinido de pobres, y la otra cuarta parte forma la base de los ricos que gobiernan el mundo. Se debe de entender que la misión más importante del Estado es orientarse a la corrección de las desigualdades sociales de origen generacional, es decir, las condiciones que heredan los hijos de los padres. Sólo si reciben servicios públicos adecuados, especialmente educativos, los niños provenientes de los sectores menos favorecidos, cuando sean adultos, podrán aportar dosis importantes de crecimiento económico y por tanto ser capaces de competir en igualdad de condiciones al concurrir en la búsqueda de empleos o a desarrollar una actividad productiva. Hemos asentado que el fruto de las guerras del siglo XX ha sido la confabulación de ricos contra pobres. Primero, mientras los ricos quieren conservar en estado de pobreza a las mayorías de los humanos, a fin de que ellos aporten la mano barata. Segundo, la de que sirvan de bandera para defender a los políticos importantes de las comunidades. El próximo 2 de julio operarán con toda su eficacia los ricos organizados a través de El Yunque, una organización internacional heredera del capitalismo de Reagan y de Thatcher. Las campañas electorales tratan de mantener entusiasmados a los pobres, en la esperanza de que ellos, los políticos nuevos, los harán salir de la pobreza, pero los resultados no se darán a corto plazo, porque México es un país que no ha crecido, ni siquiera en mínima parte en sus ideales de democracia. jodeortiz@netra.net Escritor
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