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    Un espejismo
Jesús González Schmal
17 de junio de 2006

L a reciente experiencia mexicana en la que se consiguió en el año 2000 un proceso electoral limpio e incuestionable, está por revertirse a causa de que quien ingresó al poder por la vía democrática no parece estar dispuesto a entregarlo a partir del próximo 1 de diciembre. La ya inocultable y cínica cargada del Presidente de la República a favor del candidato de su partido es indicativo de una mentalidad peligrosamente proclive al continuismo a ultranza (informe de la ONU, EL UNIVERSAL, viernes 16 de junio: "El apoyo del Presidente de la República a uno de los candidatos enturbia, sin lugar a dudas, la campaña electoral...").

Qué lección se hubiese dado a las nuevas generaciones de mexicanos, niños, adolescentes y jóvenes-adultos si la conquista lograda en 2000 nos hubiera permitido llegar a 2006 con la tranquilidad de un proceso electoral en donde el Presidente de la República guardara la dignidad de la investidura y se mantuviera al margen de la lid electoral. La realidad fue la contraria, en la que el Presidente se convirtió en un detractor de las candidaturas de la oposición y el efecto antieducativo, para los nuevos mexicanos, no puede dejar de ser una traición al futuro de la nación.

No podemos imaginar qué tipo de ideas, obsesiones o preocupaciones asaltan al presidente Fox para comportarse como lo ha hecho, al grado de convertirse en el provocador que hostiga a los contendientes, quienes también, en exceso, al contestarle, enrarecen el ambiente con no pocos riesgos de que una creciente abstención electoral sea la mejor consecuencia, cuando no una indeseable repetición de los peores tiempos del fraude electoral o un eventual desorden provocado para los peores propósitos.

Es evidente que en esta estrategia electoral oficial se connota, ahora sí, sin lugar a dudas, lo que se ha llamado el neopanismo de arribistas que sin el menor escrúpulo tenderán a repetir lo que desde siempre fue repugnante al PAN original, que es el uso del poder para perpetuarse en él, recurriendo a toda clase de prácticas del uso de los recursos y los puestos públicos para limitar, por esta vía, la expresión democrática libre y responsable de la ciudadanía.

El estupendo libro de Manú Dornbierer PRIAN, partido bicéfalo, que recientemente se presentó en el Club de Periodistas, habla de ese fenómeno de la pérdida de identidad y rumbo de ambos partidos en el que el pragmatismo y la compulsión por el poder los asimilan para ser presa fácil de poderes fácticos que los instrumentan indistintamente, para el mismo propósito de retener la capacidad decisoria final en el país, respecto de la detentación de la riqueza y dependencias internacionales de reaseguro, mediante la adscripción a la línea neoliberal desde las grandes potencias.

Manú discurre con destreza hurgando en la historia cotidiana desde hace tres lustros, para detectar cómo se ha ido cooptando a ambos partidos que, sin duda, cuando vivieron su ideología, la trasladaban en esfuerzo de congruencia a los hechos, y que hoy viven postrados sólo a la satisfacción de sus apetitos de dinero y de poder que los convierte en lastre para la vida de la nación.

Conocer la profundidad de esa realidad confusa y la única prevención posible para retomar para el pueblo la conducción de la política del país, nos llevará a distinguir lo que es una democracia verdadera de la que, siendo auténtica en sus orígenes electorales como el régimen actual, se prostituye para caer en una ficción o espejismo democrático. Sólo la congruencia ética entre lo que se predica y lo que se hace (que ha sido el ingrediente ausente en este sexenio) será la que permita al pueblo rescatar su soberanía para decidir, sin suplantaciones, la verdadera política de beneficio para la patria, que es el de todas las generaciones que la constituyen y la constituirán.

Manú Dornbierer fue la primera que con su obra Fox-Trot denunció lo que más tarde Rafael Loret de Mola (La señora Marta), Olga Wornat (Crónicas malditas), Arelí Quintero y Anabel Hernández (La pareja presidencial) redondearían para conocer las entrañas de la desviación. Hoy es del dominio popular lo que ocurre con la casa presidencial. Tan grave realidad nos invita a la reflexión porque es claro que lo que ingenuamente pensamos que era accidental y subsanable, como lo fue el aparato extralegal de los Amigos de Fox, al tiempo tenemos que reconocer que ese vicio de origen se convirtió en un asalto al poder para llegar no sólo a la condición de corrupción de sus antecesores, sino superarla y convertir a la Presidencia de la República en corruptora, que puede intentar lo que sea necesario para conservar privilegios o al menos garantizar la impunidad.

Diputado federal (Convergencia)

 
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PERFIL
 
Abogado y analista político. Actualmente es diputado federal por el partido Convergencia. Asimismo, se ha desempeñado como diputado federal en la LI Legislatura por el estado de Coahuila y fungió como coordinador del grupo parlamentario del Partido Acción Nacional (PAN) en la LIII Legislatura, participando en las Comisiones de Gobernación y Puntos Constitucionales, Justicia y Relaciones Exteriores.
 
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