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A escasas semanas del 2 de julio, las dirigencias de los partidos políticos, con excepción de Nueva Alianza, signaron el Acuerdo Democrático por la Equidad, la Legalidad y la Gobernabilidad. Éste contribuye a dotar de certidumbre política la etapa final del proceso electoral, incluyendo, por supuesto, momentos importantes del día de la jornada. Visto desde la arista legal el acuerdo obliga a lo evidente: conducirse dentro del marco de derecho, respetar los resultados que deriven de las urnas y reconocer a las autoridades electorales como las únicas encargadas de conducir el proceso y resolver las controversias. En este camino, los llamados a los tres niveles de gobierno a conducirse dentro de la ley y no intervenir más en el proceso electoral fueron, también, puestos en el documento. Salvaguardar el derecho de impugnación a los resultados y denunciar cualquier tipo de irregularidad documentada no fueron puestos en tela de juicio, de modo tal que todo en su conjunto sirve de claridad y certeza frente a la responsabilidad de partidos políticos, autoridades electorales y gobiernos en estas elecciones. Las consideraciones políticas del acuerdo son mayores en su alcance, al señalar con exactitud lo que se pide a distintos actores. Dentro de los actos de certidumbre y mesura, se pide que el Presidente de la República asuma el compromiso de no declarar ganador a nadie en tanto no lo haya expresado así el IFE. Es importante recuperar la experiencia de hace seis años, cuando la incertidumbre ante la posible derrota del partido de estado fue minimizada ante una correcta actuación del arbitro electoral y un auténtico respeto del ejecutivo a esa institución. El Presidente deberá, pues, reprimir su protagonismo y atender la demanda política puesta en el acuerdo. La noche del 2 de julio transitará con información que esperemos sea certera y responsable. Los medios de comunicación desplegarán sus equipos o empresas contratadas para realizar encuestas de salida y conteos rápidos, para ofrecer los primeros resultados a las ocho de la noche, hora en que podrán difundirse en todo el país. El IFE, mediante un ambicioso proyecto y un cuerpo técnico de primera, realizará un conteo rápido en aproximadamente siete mil quinientas casillas. Con este instrumento, el IFE y su presidente deberán estar en condiciones de emitir un triunfador de la jornada y, luego, escuchar el mensaje del Presidente y de los candidatos. Al mismo tiempo, el PREP mostrará el avance casilla por casilla de los resultados de las tres elecciones federales para que todos podamos revisar y corroborar los datos. El acuerdo compromete la realización de una auditoria al padrón, al conteo rápido y al PREP, es decir, a los instrumentos fundamentales de operación del IFE. Esta condición, asumida como inviable por Nueva Alianza y motivo de la ausencia en la firma del acuerdo, es incorporada en el mismo ánimo de certidumbre al proceso. El padrón y los demás instrumentos han sido verificados en distintas etapas, pero también han ocurrido acontecimientos que ameritan su exhaustiva revisión y que su cumplimiento contribuye a la conformación misma del acuerdo, lo que es y será siempre mejor que su ausencia. En los pocos días que faltan para los comicios, es deseable que el proceso electoral y las instituciones participantes se fortalezcan y brinden certidumbre al electorado que ha percibido mayoritariamente un clima de encono y confrontación. Es este el mejor camino. . Senador de la República (PRD)
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