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El miedo se define como una perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo que se anuncia o que se fija en la imaginación. El miedo acontece en el organismo bajo, en donde se incrusta la depresión. Aparece el miedo como un estado mental y físico. Suele atacar no sólo a la salud física, sino a la salud mental. Se puede seguir el curso de un proceso que va avanzando en detrimento del bienestar, desorganizando los procesos físicos y la personalidad. Los estudiosos de las antiguas creencias afirmaban que el hombre nacía envuelto en terrores de diversa índole. En nuestros días esas investigaciones se han visto modificadas por nuevas experiencias y prevalece la conclusión de que la mayoría de los miedos están condicionados a motivaciones del ambiente social. El sujeto que padece los ataques de miedo ve afectado su sistema nervioso autónomo, que toma el mando de todos los fenómenos sicológicos y provoca una serie de cambios: la digestión se retarda, las reservas de energía se vierten en el torrente sanguíneo con aumento de adrenalina, el azúcar se altera procedente del hígado y de los glóbulos rojos que llegan del bazo, la sangre afluye a las vísceras de los músculos, que se tensan y se aprestan a la acción; sube la presión arterial y aumenta el número de latidos y movimientos respiratorios, se acelera el pulso y se dilatan las pupilas. Precisemos que el miedo es muy diferente de la angustia, la cual es un escaño más impreciso, una especie de temor de algo indefinido. El estado angustioso se forma en el individuo debido a una serie de situaciones que alcanzan el rango de la amenaza, de la nebulosidad y con frecuencia de peligros concretos. Por el contrario, la sensación del miedo es más determinante, más centrada en una causa que se da como segura, que se va acercando inexorablemente, de la cual es inútil huir. El miedo es un fenómeno que se contagia entre los humanos, particularmente cuando fuerzas muy poderosas pretenden sembrar la desconfianza del futuro e insertan en la mente interpretaciones que son un incendio en los pensamientos de los afectados, teniendo a la vista una serie de hechos que tal vez examinados fríamente, tendrían una explicación perfectamente lógica. Los infinitos casos observados en todos los países y en todas las épocas referentes a presencias y manifestaciones, en las que entran las suposiciones más extrañas e inverosímiles, proceden de tiempos inmemoriales; se tienen noticias conocidas de casas encantadas, de bosques maléficos, de fantasmas, etcétera., que han causado en el humano verdaderos desbordamientos de miedo. Las campañas de televisión, radio y prensa que los partidos Acción Nacional y PRI han lanzado día tras día para señalar que el candidato Andrés Manuel López Obrador sería un pésimo administrador y un desordenado cacique si llega a presidente de la República, han causado un enorme desconcierto en la comunidad nacional. Todas las personas dueñas de fortunas materiales, los bien conocidos como "riquillos", temen que actos oficiales tiendan a disminuir la pobreza, porque los pobres son la mano de obra barata, los que están expuestos al precio libre del mercado, los que no tienen la protección de los funcionarios públicos coludidos con los ricachones. Los del vivir acomodado han entrado en alarma por la propaganda del PRI y del PAN. Se pueden tipificar como casos de "nosofobia", esto es el miedo a una enfermedad general del país que cambiaría de rumbo luchando por los pobres, que son en México la mayoría de los habitantes. jodeortiz@netra.net Escritor
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