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En los últimos meses, la atención de los medios estuvo centrada en los debates presidenciales. En el IFE, los encuentros para definir cuántos, cuándo, dónde y cómo, se iniciaron el 20 de febrero y los representantes de los contendientes empezamos a reunirnos con frecuencia, hasta hacerlo prácticamente a diario. El primer paso fue la construcción de confianza, reto difícil, pues todos los candidatos buscan ganar la Presidencia. Sin embargo, fue posible llegar a un acuerdo que, pese a haber sido consensuado, al final tuvo tropiezos en virtud de que el representante de AMLO decidió, sin advertencia previa, reservar parte del punto 12, desactivándolo. Éste se refería al equilibrio indispensable para el primer debate, al cual ese candidato arrogantemente habría decidido no asistir alegando ir puntero en las encuestas. ¿Por qué, decían sus partidarios, exponerlo no sólo al debate sino al silencio mediático acordado para dos horas antes y hasta las seis de la mañana del día siguiente, que expresaba el desaparecido punto 12? No fue suficiente aclarar que se dejaba en libertad a los demás políticos para participar en el posdebate. La negativa vulneró la equidad y para contrarrestarla entró al escenario la "silla vacía", mostrando que el debate estuvo siempre abierto a los cinco candidatos. El martes, Roberto Madrazo ganó de varias formas ese encuentro. Primero, porque al asistir demostró que se le puede tener confianza, que se puede creer en él. Segundo, porque se mostró como lo que es, un estadista, un hombre con experiencia y preparado para gobernarnos. Tercero, porque su oferta política parte del atinado diagnóstico de una realidad lamentable, señalando qué hacer para corregirla, cómo y con qué mecanismos. Finalmente, porque exhibió dominio de los asuntos abordados y confianza en su capacidad para enfrentarlos con seriedad y firmeza. Reformas indispensables como la laboral, la energética y la hacendaria, asuntos como la política ambiental y el combate a la pobreza, pueden parecer áridas, pero él las hizo comprensibles mediante propuestas concretas. Mientras Felipe Calderón, autodenominado "presidente del empleo", se quedó en los márgenes del tema, el auditorio registró la propuesta "nueve en seis" de Madrazo para crear 1.5 millones de empleos anuales durante su sexenio, y su compromiso con la juventud al garantizarle el "primer trabajo". Padre de familia con hijos en edad de trabajar, Roberto sabe de lo que habla. Reconoció también la inquietud del ama de casa porque el gasto ya no alcanza y propuso menores costos de gas y electricidad. Atendió la preocupación de quienes nos transportamos a nuestros lugares de trabajo y de quienes generan empleo, al ofrecernos bajar el precio de las gasolinas. Su propuesta: modernizar el sector energético y eficientarlo sin privatizarlo. Madrazo, a diferencia de lo que ofrece Calderón, plantea una estructura fiscal justa para que quien más gane más pague. Desecha, por regresiva, la tasa única del panista, y se pronuncia por una reforma hacendaria integral que enfatice un gasto público transparente y orientado a las mayorías. La simplificación administrativa y los nuevos parques industriales que Roberto Madrazo ofrece alentarán la inversión y coadyuvarán a recuperar la confianza en México, generando más empleo productivo, crecimiento económico y un mejor posicionamiento en el exterior. El compromiso del candidato con los temas del agua y la degradación del medio ambiente es igualmente central en su propuesta, y garantía no sólo de un futuro mejor sino de un presente digno. Para que todo lo anterior redunde en beneficio de México, Madrazo se comprometió con una política social que resuelva y no sólo palie la pobreza. Insistió en que los programas sociales dejen de ser aplicados con criterios "clientelares", porque hay evidencia de ello. El pasado 17 de abril, la propia secretaria de Desarrollo Social dio a conocer un estudio que señala que por lo menos 10% de los 44 millones de beneficiarios de esos programas son susceptibles a ser manipulados electoralmente. Incluso, dicho estudio concluye que en años de elección, el PAN habría mejorado su desempeño electoral en los municipios con mayor presencia del programa Oportunidades. De ahí el reclamo. Pero Roberto Madrazo no se quedó en la denuncia; propuso soluciones que honrará desde la Presidencia, como cumplió la promesa de debatir con sus contrincantes, sin triunfalismos ni arrogancias. Secretaria general del CEN del PRI
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