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AFORTUNADAMENTE ya falta menos para el día de las elecciones y será hasta entonces cuando los mexicanos podremos entrar en otra etapa que, esperamos, sea mucho mejor que la que estamos viviendo actualmente. Muchos ya estamos cansados de oír, ver y leer denuestos de toda clase de los candidatos contra sus adversarios políticos, sobre todo de los únicos tres que en realidad cuentan para las próximas elecciones del mes de julio. Sin embargo, persiste un hecho que es común a cada una de las campañas que estamos viviendo, que es la ausencia o mínima participación de los jóvenes y sobre todo del poco interés de ellos por quien será, en última instancia, su presidente para el periodo 2006-2012. Como nunca, la apatía política se ha adueñado de los jóvenes mexicanos, y quizás habrá que darles la razón, por lo que ha sucedido en los últimos años que ha provocado una desconfianza generalizada y, por otro lado, lo distantes que han estado los candidatos en la atención a este grupo que en última instancia es la mayoría de los que supuestamente pueden ejercer su derecho al voto. Las razones de esta apatía son muchas, pero algunas de ellas están demostradas en los hechos. Observan a los candidatos a la Presidencia dedicados principalmente a lucirse en anuncios pagados, expresando frases que son producto de un profesional que lo mismo hace este tipo de trabajos para promocionar un queso o un vino, siguiendo la moda de los vecinos del norte. En esto se han convertido los candidatos a los puestos de elección popular, en meros productos para "vender", igual que casi en todo el mundo. Lo único que les preocupa y ocupa gran parte de sus actividades son las encuestas y son víctimas de ellas y como, por lo visto, el realizar este tipo de trabajos deja buen dinero, han proliferado las encuestas y quienes las practican. Desde un punto de vista económico deberíamos agradecer esta preferencia de los candidatos por convertirse en productos del mercado y contratar encuestas, pues generan empleo, quizás es el único punto bueno de ambas actividades. De lo único que no se dan cuenta es que tanto sus mensajes como sus encuestas no penetran en los grupos juveniles, cuyo pensamiento y acciones están en otros asuntos distintos de la política, como pueden ser y son la música, los festivales y los deportes, entre otros temas. Asuntos que por cierto para nada han atendido los candidatos, más allá de que de pronto a algunos les surge la ocurrencia de practicar algún deporte y hacer el ridículo, claro, para sacarse la foto, nada más para eso. Pero no sólo no atienden alguno de los temas que interesan a los jóvenes, sino que cuando quieren hacer referencia a determinados problemas que afectan hoy a la juventud mexicana, como puede ser la educación o el empleo, las propuestas que se reciben de los candidatos, seguramente originadas en sus asesores económicos, distan mucho de ser reales y a las primeras de cambio la gente y por supuesto los jóvenes se dan cuenta que son puro cuento. Por qué se empeñan los candidatos en estos temas y en otros, en anunciar propuestas irrealizables o que no tienen mucho sustento económico para llevarse a cabo, a menos que se hiciera un cambio radical en la manera de hacer política en todos los sentidos; propuesta que, por cierto, hasta la fecha ninguno ha hecho, pues todos dicen que seguirán con el actual modelo de desarrollo. Y seguir con este modelo de desarrollo es lo que los jóvenes no desean, pues a la gran mayoría no le ha beneficiado en lo mínimo y es por ello que no atienden ni se interesan por la actual contienda electoral. Esta ausencia de participación de los segmentos jóvenes de nuestra población deberíamos considerarla un asunto grave, pues en última instancia son ellos quienes deberían de estar marcando la pauta de las necesidades a atender y no al revés. Si en el tiempo que resta de las campañas antes del mundial de futbol no se hacen los ajustes necesarios, más allá de spots y verborrea, con propuestas inteligentes y creíbles, en estas elecciones de 2006 nos enfrentaremos entonces a la abstención masiva de la juventud que, aunada a la del resto de la población nacional, tanto de la que reside en México como la del extranjero, hará deslucir la jornada del 2 de julio. Quizá los jóvenes de todo el país hubieran querido propuestas simples sobre cómo podrían mejorar su vida actual, tanto en la educación y en el trabajo como en el tiempo libre. Propuestas trascendentes que les hicieran ver con claridad que tal o cual plataforma política, por encima de las frases hechas, y gastadas por cierto, en verdad les atrajeran hacia alguno de los candidatos, pero no han tenido nada de esto. Es una verdadera lástima que hoy en nuestro país con la cantidad enorme de jóvenes que tenemos, miles de ellos estén al margen de las elecciones y que ni los candidatos ni sus asesores se hayan preocupado por ello. Sea quien sea, el que gane la Presidencia el 2 de julio próximo deberá hacer un gran esfuerzo por atender esta importante franja de mexicanos, pues en ella está el semillero del futuro nacional y para ellos la posibilidad de salir adelante de la justificada frustración y enojo que muchos tienen frente al gobierno por el abandono que han sufrido por parte de los políticos y sus políticas. Analista político y economista
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