LA comparecencia ante el Senado del ingeniero Jorge Arredondo Martínez, presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, no tuvo desperdicio alguno, fue claro y contundente, habló sin rodeos y contestó de manera directa. Quizá por ello se le lanzan ahora mismo injurias y descalificaciones personales de las plumas al servicio de Televisa; incluso algunos legisladores tratan de minimizar sus afirmaciones en torno burlón asegurando "que les da risa", otros dicen que "defiende su chamba".Terminaron enojados con Arredondo porque no cayó en la trampa del cuestionamiento subjetivo, del planteamiento sesgado. A la reiterada pregunta del senador Emilio Gamboa Patrón (PRI, Yucatán), de si la minuta sobre radio y televisión constituía un avance o no, el funcionario no vaciló: -No sólo no constituye un avance, señor senador, es un retroceso. Antes había dicho por qué: "No asegura la rectoría del Estado para regular el uso eficiente del espectro radioeléctrico; no regula espectro y redes, bajo un mismo modelo, para admitir la creciente diversidad de nuevos servicios en convergencia; provoca una inadecuada administración del espectro que pone en riesgo la convergencia, porque dificulta el ingreso de nuevos servicios, tecnologías y prestadores de servicios".
La gran mayoría de las opiniones expresadas en el proceso de consulta y audiencia pública ha significado un duro revés para la "Ley Televisa", pero el miércoles pasado fueron demoledores los argumentos, firmes las posiciones, valientes los titulares de tres importantes órganos del Estado, la Comisión Federal de Competencia -que mantuvo su opinión del 8 de diciembre pasado-, la Comisión Federal de Telecomunicaciones y el Instituto Federal Electoral, que advirtió de riesgos en la adecuada fiscalización de los recursos que los partidos destinan a la compra de publicidad electoral bajo la redacción actual de la minuta, así como la imposibilidad de influir en la definición de tarifas, y evitar los tratos diferenciados.
No son los únicos actores que se han pronunciado así. Múltiples voces de prestigiados intelectuales, académicos, investigadores y representantes de organizaciones sociales han hecho valer sus puntos de vista. Todos los que han participado han expresado opiniones críticas, incluyendo a los representantes de Televisa que han reconocido "insuficiencias y deficiencias", pero con el descaro de plantearle a los senadores que el remiendo se quede para reglamento o "para después", sin explicar por qué creen que los legisladores no lo podemos hacer ahora, y mucho mejor que nuestra colegisladora.
Sólidas opiniones provenientes de organismos profesionales son referentes insoslayables, sería autodestructivo pensar que se ha convocado a una farsa legitimadora de decisiones previamente tomadas. Textos que deben acompañar el trabajo de revisión de la minuta, como el que presentó el mismo 23 de febrero por la mañana el Colegio Nacional de Economistas, a través de Fernando Butler, su secretario académico. Análisis impecable que demuestra el conocimiento preciso de una visión amplia sobre el tema. El documento lo pueden consultar en mi página de internet www.senadorcorral.org.
El ejercicio ha demostrado la manera en que se pretende beneficiar y reforzar el duopolio televisivo en nuestro país. La burda maniobra de excluir al régimen permisionario de los beneficios de la digitalización, y por el contrario las facilidades legales y administrativas que se le otorgan a los concesionarios para ofrecer servicios adicionales de telecomunicaciones, casi de manera gratuita. El reforzamiento de la concentración, y la trampa que para ello se formula al mantener en dos ámbitos regulatorios diferentes una misma materia: la convergencia tecnológica. Se han puesto al desnudo los intereses que protege la minuta, desenmascarados y exhibidos sus defensores a ultranza, presentados como especialistas y expertos, pero autoreducidos por sus medio mirajes.
Impensable que el Senado, que se precia de honorable en la legitimidad de su identidad, pueda aceptar sin cambios y adiciones la minuta que los diputados aprobaron de manera apresurada. Inconcebible que después de todo lo que se ha dicho y publicado, se pudiera aprobar en sus términos esa contrarreforma.
Por ello, colocada en el suelo la minuta, la reacción de Televisa y sus operadores en el Senado no se ha hecho esperar. Han reforzado su cabildeo en distintas instancias y ahora pretenden incluir un elemento engañoso: el que se apruebe la minuta en sus términos y al mismo tiempo se presente un dictamen por separado con reformas adicionales. La empresa y los que le sirven subestiman a las y los senadores, parten de un delicado supuesto, el que nos encontramos en la tara mental al suponer que vamos a creerles que quienes obstaculizaron y detuvieron el proyecto senatorial de reforma a la Ley Federal de Radio y Televisión ahora jubilosamente salen a su rescate y promoción. Todas las correcciones debidas y las adiciones necesarias a esa minuta deben incorporarse dentro del mismo dictamen y no fuera, para que realmente sean ley. Lo otro es estratagema y simulación pura. Una falta de respeto a la inteligencia y al sentido común.
¿Puede el Senado servir así tan fácilmente al negocio de unos cuantos, incluidas las ganancias de los cabildeadores? No lo creo; pienso que hay una mayoría que no lo permitiría, que no se dejará manipular, ni se hace de la vista gorda ante intereses tan obvios. En esa dignidad es donde cifro mi esperanza, en contra de las cuentas alegres que la misma empresa televisiva difunde como engaño y amenaza. Que ya se hizo el guiso, que lo demás es trámite, que tienen diez votos del PAN y hasta algunos del PRD, que tienen los votos necesarios, y les da hasta para que algunos se abstengan.
¿Cómo podría obtenerlos, cuando en el grupo parlamentario del PAN tomamos el acuerdo unánime en Cuernavaca, Morelos, de hacerle los ajustes necesarios e incluir temas esenciales de nuestro propio trabajo de tres años? ¿Cómo podrían conseguir voluntades del PRD cuando ese grupo ya formuló por escrito su propuesta alternativa a la minuta?
Con diversas historias se engañó a varios diputados, y con el mismo lenguaje prepotente esos empleados asustaron a otros. El Senado se cuece aparte.
Lo cierto es que la "Ley Televisa" se desinfla. Inexorablemente cae por su propio peso, y esta intentona era una carga demasiado grande para la sociedad mexicana y para el Estado. Un despojo a la nación está a punto de evitarse.
Senador de la República (PAN)