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Demetrio Sodi de la Tijera
24 de febrero de 2006
¿Negocios en el DF?
 

EL número especial de la revista The Economist , del mes de enero, sobre "el mundo en 2006", presenta un índice de las condiciones que existen para realizar viajes de negocios en 127 ciudades alrededor del mundo.

La publicación califica y evalúa a las ciudades y esto lo hace en función de cuáles son las mejores y cuáles las peores para hacer un viaje de negocios, realizar una reunión de trabajo o participar en una convención.

El índice califica aspectos como seguridad, costo del hospedaje, clima, condiciones del transporte y posibilidades de diversión y también de entretenimiento.

Los tres primeros lugares los ocupan las ciudades canadienses de Vancouver, Calgary y Toronto, Adelaida de Australia el cuarto lugar y Honolulu el quinto sitio. Entre las 30 primeras ciudades hay 11 de Estados Unidos, cinco de Australia, cuatro de Canadá, ocho europeas y dos de Nueva Zelanda. Por el contrario, entre las peores 30 urbes del mundo se encuentran varias de África, Asia y América y la ciudad de México en el lugar número 100.

La inseguridad, la corrupción, el desorden, el pésimo sistema de transporte, la mala calidad del aire, la falta de un moderno aeropuerto, de un gran centro moderno de convenciones y la falta de espacios de entretenimiento, hacen poco atractivo para los ejecutivos de las empresas transnacionales viajar a nuestra ciudad.

A pesar de los enormes atractivos que ofrece la ciudad de México, la inseguridad, el desorden y el pésimo transporte hacen demasiado peligroso y tardado transladarse de un lado a otro, y por lo tanto el turista que viene por dos o tres días a algún negocio o convención lo único que busca es irse a otro centro turístico en México o regresarse a su lugar de origen.

Los turistas de negocios que vienen a nuestro país no se quedan el fin de semana en la ciudad México, por lo que los hoteles se encuentran prácticamente vacíos los fines de semana y su ocupación se limita a los días en que los ejecutivos tienen que realizar actividades de negocios.

La ciudad de México perdió, desde 1985, gran parte de su vida social y turística, y zonas como el centro histórico, avenida Juárez, avenida Reforma, la Plaza de la República, y la Zona Rosa, están totalmente olvidadas y deterioradas. Salvo la pequeña pero elegante zona turística de Polanco, el resto del espacio turístico del Distrito Federal está disperso por toda la ciudad sin conexión y zonas comerciales y peatonales, y no ofrece los atractivos que tienen otras ciudades para ser un gancho al turismo internacional.

A pesar de que en los últimos años ha habido un repunte del turismo nacional hacia la ciudad de México, el flujo sigue siendo muy bajo, y no es explicable que en las temporadas altas de vacaciones la gran mayoría de los restaurantes, teatros y museos permanezcan cerrados.

En las grandes capitales y ciudades de todo el mundo los periodos de vacaciones son los días con mayor flujo turístico y ocupación hotelera. Nuevamente, la inseguridad, el desorden, la dificultad para trasladarse de un lugar a otro, y la falta de espacios públicos de encuentro, como parques y jardines, hacen que el turismo no venga con frecuencia.

El índice que nos presenta The Economist coincide con otros estudios, que también señalan que la ciudad de México es una de las ciudades con peor calidad de vida.

Según Human Resource, institución que evalúa la calidad de vida en 125 ciudades del mundo, la ciudad de México se encuentra en el lugar 118, o sea, es una de las ciudades que ofrecen menor calidad de vida a su población.

Estudios similares presentados hace 20 años situaban a nuestra ciudad como uno de los mejores lugares para vivir, sin embargo, el deterioro generalizado de los servicios, el transporte, y sobre todo la inseguridad y el desorden, han dado al traste con la calidad de vida de la gente.

Mientras que prácticamente todas las ciudades en el país y en el mundo avanzan, la nuestra va para atrás desde hace por lo menos más de 20 años. Somos, probablemente, la única ciudad en el mundo donde más de 50% de su gente está buscando la oportunidad de salir de ella. La destrucción que provocó el sismo sufrido el 19 de septiembre de 1985 no es culpa de nadie, pero la falta de compromiso de las autoridades para la reconstrucción y el abandono en que se encuentra casi toda la zona centro de la ciudad, y en especial el centro histórico después de 20 años, es culpa de los funcionarios que han estado al frente del gobierno de la ciudad de México.

Después del sismo, se cometió un error histórico, y de hecho la mayor traición a nuestra ciudad, promover la construcción de una ciudad fuera, Santa Fe, en lugar de apostarle a la reconstrucción. Por intereses políticos, económicos y personales se desarrolló Santa Fe, y ha sido una de las causas del abandono y de la crisis social y económica que vive el Distrito Federal.

En los últimos cuatro años se ha tratado de remediar esta situación con el programa de recuperación del centro histórico y la remodelación de las avenidas Juárez y Reforma, pero el esfuerzo ha sido muy pequeño ante la magnitud del desorden, deterioro y rezago. En el caso del centro histórico sólo se reordenaron 57 manzanas de las más de 600 que tiene la zona y el ambulantaje sólo fue reubicado, causando en el resto de las calles un problema mayor al que había.

Es indignante ver el feo espectáculo en que se ha convertido el centro histórico, y observar que avenidas como Pino Suárez y el Eje Central sean verdaderas plazas comerciales. El día de ayer estuve con comerciantes establecidos del centro histórico, y da coraje la forma en que el gobierno capitalino los ha tratado y los ha amenazado en lugar de buscar una solución al problema. La mayor parte del centro histórico está destrozada, y debe darnos vergüenza que hayamos permitido que intereses políticos y económicos de funcionarios públicos y líderes de ambulantes hayan convertido a la zona de mayor importancia histórica de América en un verdadero muladar.

El centro histórico de la ciudad capital es el foco del desorden, de la inseguridad, del narcomenudeo, de la piratería y la corrupción de la ciudad y del país. La responsabilidad es de los malos funcionarios que han estado a cargo del gobierno en estos últimos 20 años, y para revertir la situación hay que expulsarlos ya del gobierno.

Por eso debe darnos coraje y vergüenza la visión que se tiene en el mundo de nuestra ciudad; creo, desgraciadamente, que tienen razón, y que la ciudad de México es hoy una de las metrópolis con menores atractivos en el mundo para realizar y disfrutar un viaje de negocios o de diversión.

Muchos van a querer descalificar el índice de la revista The Economist, pero nos guste o no, eso es lo que piensan de nosotros cuando se quiere poner un negocio, realizar una convención o una junta de trabajo. Más que descalificar, lo que urge es un cambio en la ciudad, urge sacar del gobierno a todos los funcionarios que en los últimos 20 años han promovido y se han beneficiado del desorden y la corrupción y que han sido los principales causantes de que se tenga esa imagen de la ciudad en el mundo.

Tengámoslo claro, mientras no pongamos orden en la ciudad, la inseguridad y la crisis económica y del empleo seguirán siendo parte central de la historia de nuestra gran capital.

tuopinion@demetriosodi.org.mx

Senador de la República


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Licenciado en Administración de Empresas por la Universidad Iberoamericana con un curso de desarrollo administrativo en la Universidad de Harvard, EUA.

Trabajó en el sector privado de 1962-1975 en el Grupo Cifra. En la administración pública, de 1977 a 1982 fue gerente general de las tiendas Diconsa. De 1983 a 1988 fungió como Coordinador General de Abasto y Distribución del DDF.

En el trabajo legislativo ha tenido en cuatro ocasiones un cargo de elección popular: Diputado Federal en la LIV y LVII Legislaturas. Representante a la II Asamblea del DF. Actualmente es senador de la República por el DF en la LIX Legislatura y precandidato a la jefatura de Gobierno del DF.

Desde hace más de 20 años ha participado activamente en organizaciones ciudadanas.

 
 
 

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