LOS medios de comunicación han establecido que existe un fenómeno en la realidad que debe conocerse: la proliferación de gobiernos señalados como "de izquierda" en Latinoamérica, especialmente en América del Sur. Existe, entonces, la percepción de que se ha dado un viraje a la izquierda en la región y, por ende, se han suscitado comentarios y reflexiones acerca de las posibles consecuencias de este fenómeno.Inclusive, la esgrima verbal del presidente Fox con sus homólogos de Venezuela y Bolivia, además de la conocidísima confrontación de México con Cuba, aparentemente establecería el reconocimiento tácito del gobierno mexicano a esa realidad. Sin embargo, como suele suceder en casos como este, la realidad no necesariamente se asemeja a las palabras que nos han sido dadas para comprenderla.
¿En qué se distingue la izquierda de la derecha, en términos de estrategia económica? Es fácil decir, como lo hace el candidato presidencial del PRD, que hará "otra política económica". Pero, en la misma semana, prometió estabilidad macroeconómica y respeto a la economía de mercado. Con esas dos promesas, redujo a cero su propuesta de "otra política económica".
Distribuir el presupuesto de otra manera no es una política económica diferente. Es simplemente establecer criterios distintos en la misma lógica económica. Hugo Chávez fundamenta su "socialismo" en dar recursos petroleros para la masiva "changarrización" de la economía venezolana. El socialismo venezolano se basa en el principio de que todos serán propietarios privados, y no solamente unos cuantos. La izquierda argentina paga todo su adeudo al Fondo Monetario Internacional y gana la voluntad de la lideresa histórica de las Madres de la Plaza de Mayo, mientras Evo Morales tranquiliza a los dueños de las empresas petroleras establecidas en Bolivia, durante su gira por Europa y Brasil, asegurándoles que no habrá una expropiación de sus instalaciones. Lo mismo que hizo Hugo Chávez en Venezuela.
La nueva presidenta de Chile, presentada en la prensa como "socialista", reforzará la alianza chilena con México en torno de la promoción del ALCA para América Latina. Tabaré Vázquez, flamante presidente "socialista" de Uruguay, ha planteado la necesidad de un TLC de su país con Estados Unidos, ante el desencanto uruguayo con el Mercosur, ahora representativo de los intereses económicos voraces de Brasil y Argentina.
Incluso su ministro de Agricultura, un ex guerrillero tupamaro, afirmó que el Mercosur no vale "ni un carajo". Este planteo uruguayo ha generado una crisis dentro de los países integrantes del Mercosur, entre otras razones, porque el recién llegado al acuerdo sudamericano, Venezuela, ha dicho, en boca de su presidente, que "nunca firmará un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos".
El problema radica en el hecho de que ninguno de estos "nuncas" atiende a la realidad de la globalización de la economía mundial, al papel supraestatal de las transnacionales ni al poderío disminuido de los estados nacionales. ¿Qué es un "Estado soberano" en tiempos de globalización? No es una conjetura ociosa pensar que es tiempo de repensar el papel de los estados en esta ruta de la civilización contemporánea. Iría, incluso, al extremo: ¿qué es un país, hoy por hoy? Más allá del romanticismo nacionalista, el concepto de país tendrá que sufrir una ruda revisión. Y todo ello no para deprimirse o entristecerse, sino para entender al nuevo mundo en el que vivimos; un mundo que requiere, para ser entendido cabalmente, nuevos conceptos y nuevas palabras, mismas que aún no existen.
Tradicionalmente, la izquierda habría propuesto el socialismo contra el modelo capitalista de desarrollo. Hoy ninguna de las fuerzas "de izquierda" en el poder plantea el socialismo. No está mal, pero falta su explicación y justificación del hecho. ¿Dónde quedó el socialismo? ¿Por qué hoy sí aceptan el capitalismo y la economía de mercado, aunque sea "con rostro humano", cuando anteriormente esa era justamente la línea divisora entre izquierda y derecha?
Yendo más lejos, ¿es suficiente, para declararse de izquierda, expresar su preocupación por los pobres? ¿Es esa la nueva línea divisoria entre unos y otros? En América Latina, la izquierda siente que se distingue de la derecha por tener más conciencia social. En Europa, la izquierda se distingue de la derecha por su política exterior.
Cuando Hugo Chávez habla de socialismo, no hay que confundirse. Él no está proponiendo la expropiación estatal de los medios de producción. Está pensando en repartir el presupuesto petrolero hacía los pobres de su país, y hacía el Caribe, vía Petrocaribe. Y, a través de ello, consolidarse en el poder, por supuesto.
No existe una "izquierda latinoamericana". Existen, eso sí, muchas expresiones políticas que coinciden en una cosa: hay que explorar varios caminos para resolver el tema del reparto desigual de la riqueza en la región. Pero todos los caminos propuestos están dentro del capitalismo globalizado y ese límite es el definitorio. Por lo tanto, persiste la interrogante: ¿qué es la izquierda latinoamericana?
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Analista político