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Víctor Flores Olea
30 de enero de 2006
Voces diversas, un candidato
 

LA semana pasada se instaló el Consejo Consultivo para un Proyecto Alternativo de Nación con la presencia de Andrés Manuel López Obrador, para la discusión abierta de los problemas más candentes de la agenda nacional.

Parece oportuno subrayar algunas de las características de estos foros que se celebrarán a lo largo y ancho del país, y en cuyo primer intercambio privó la apertura y la participación diversa. En estos foros, organizados por Porfirio Muñoz Ledo, participará un amplio público no necesariamente con militancia partidaria, pero sí con interés marcado en los problemas nacionales y al que ya concurren personalidades destacadas en la academia, el arte, las letras y el liderazgo social y político.

Su inicio muestra que la candidatura de López Obrador reúne ya a personalidades reconocidas. Y con esto se refuta la idea propalada de la incapacidad de AMLO para rodearse de gente con aptitudes sobresalientes. Al terminar la ronda de las intervenciones, Andrés Manuel se comprometió nuevamente a designar un gabinete integrado por los mejores mexicanos en cada campo, y recordó que el mérito histórico de Benito Juárez fue rodearse de colaboradores excepcionales para su tiempo y para cualquier época de la historia mexicana.

Hecho importante: estos foros se multiplicarán en los estados de la República, con hombres y mujeres conocedores de los problemas de cada localidad, de suerte que el programa de gobierno de Andrés Manuel López Obrador podrá enriquecerse con las opiniones de buen número de compatriotas con propuestas muy válidas sobre las cuestiones locales, regionales y por supuesto nacionales.

Se trata, por si fuera necesario subrayarlo, de un paso más de importancia en la consolidación de la candidatura de AMLO.

En la primera reunión muchas fueran las opiniones sobre variados temas. Diré no obstante que su denominador común fue la clara exigencia de que México vaya más allá de la idea y práctica de la democracia liberal. De alguna manera se dio por sentado que la democracia de las urnas es algo ya esencialmente conquistado por el pueblo, pero sin que esta certeza lleve a nadie al abandono y a la vigilancia necesarios para mejorar muchos aspectos de nuestra nueva democracia, todavía nebulosos y necesitados de afinación.

El paso adelante y el avance de la democracia sostendría que la democracia no puede conformarse con su versión electoral, aunque sea básico, sino que ha de ampliarse a prácticamente todos los otros aspectos de la vida social. Democracia electoral y política sí, pero igualmente urgente la democracia económica, la democracia social, la democracia cultural, y también la democracia en la vida internacional, es decir, la democracia en todos los aspectos de la sociedad.

La democracia como efectiva práctica social y como forma de vida, como un sistema que no reduce su alcance al recuento fiel de los votos sino que busca también esforzadamente la equidad social y económica, la distribución más pareja de la riqueza y la igualdad de oportunidades para todos. Tal fue una de las primeras e importantes enseñanzas de esta sesión inaugural, que se deberá seguir profundizando en las subsecuentes reuniones.

No faltó la reflexión de que uno de los aspectos más desastrosos del mundo actual es la imposición de una economía que atiende ciegamente los intereses del mercado y de los centros financieros internacionales, despreciando e ignorando las necesidades reales de la mayoría de los pueblos del mundo en materia educativa, de salud, de vivienda y desarrollo humano genuino.

Este enfoque contradictorio descubriría la raíz profunda de las desigualdades mundiales, de la explotación económica y social que ejerce la riqueza concentrada que atropella a una población mayoritaria, la cual se empobrece cada día más.

La moderna revolución científica y tecnológica sólo habría beneficiado a una minoría cuando, en rigor, tal revolución es el resultado de un esfuerzo humano sin fronteras durante muchas generaciones. Los provechos han sido convertidos en privilegios excluyentes y en explotación generalizada. La historia propiamente humana ha sido secuestrada, más que nunca en este tiempo de la globalización, por las corporaciones nacionales y transnacionales.

El objetivo sería ahora el de recuperar esa historia secuestrada y envilecida, para ponerla al servicio de las necesidades de todos los humanos, sin excepción.

Por eso es que se fortalece una resistencia cada vez más generalizada en contra del neoliberalismo y en favor de una economía que sirva para satisfacer las exigencias de los hombres y mujeres de carne y hueso, y no los requerimientos abstractos de los mercados y el capital.

Se puso también de relieve la necesidad de establecer programas de desarrollo industrial, con prioridades y metas a lograr. Sin tales programas seguiremos a la deriva y en la dependencia maquiladora.

Otra vez se insistió en que una sociedad como la nuestra, dejada a las necesidades del mercado, se condena al atraso y a la dependencia. Y que resulta imprescindible que el Estado fije racional y democráticamente metas de desarrollo industrial (y económico en general), también urgentes para el bienestar de las mayorías.

Se recordó además que en el neoliberalismo, en rigor, no se ha reducido o eliminado la influencia del Estado en la economía, sino que su fuerte intervención se orienta invariablemente a proteger los intereses privados, y no en provecho de las mayorías sociales.

También se subrayó enfáticamente la necesidad de reforzar la inversión en educación, ciencia y cultura, considerando que son aspectos esenciales del desarrollo, y de la autonomía e independencia del país. En este tiempo de la "sociedad del conocimiento", se insistió, no puede aspirarse al auténtico desarrollo sin fortalecer excepcionalmente los procesos educativos, la investigación científica y la cultura. Sin ello estaríamos condenados a una dependencia cada vez más rígida y a conformarnos nacionalmente con un papel de maquila impuesto, sin futuro ni esperanza.

No faltaron las intervenciones que subrayaron la importancia de otorgar al desarrollo educativo y científico el rango de una genuina política de Estado, convirtiéndolo en una política permanente que elimine los vaivenes sexenales que hacen imposible su continuidad necesaria.

En efecto, resulta absurdo que buena parte de nuestra inversión educativa se convierta de hecho en subsidio a los países más ricos, cuando muchos de nuestros científicos y técnicos emigran a otras regiones por la ausencia de condiciones entre nosotros para desarrollar adecuadamente sus investigaciones.

En materia social, se preguntó al candidato si continuaría o no con algunos programas sociales del foxismo que parecen tener éxito, como el de Oportunidades. La respuesta de AMLO fue clara: se revisarán los programas y se continuará con aquellos que muestren sus virtudes de beneficio popular, en todo caso modificando los aspectos que tengan una obvia orientación neoliberal.

No faltó quien hablara de la necesidad de revisar seriamente tales programas, ya que pudieran ser genuinos en la medida en que el neoliberalismo requiere también de válvulas de escape de carácter populista, que no realmente popular.

En el aspecto de la corrupción del sector público, algunos oradores subrayaron la necesidad de vigilancia estricta y de una rígida rendición de cuentas, inclusive a través de reformas legislativas que hagan mucho más severas las responsabilidades, hasta de orden penal. Pero algunos destacaron que el combate a esa corrupción es realmente efectiva sólo en el mediano y largo plazo, en que se logre una auténtica inversión de valores en que la corrupción sea desechada socialmente y en que "pague" más la honestidad que las desviaciones.

Se reconoció también como muy valioso el compromiso del candidato presidencial de fomentar una rigurosa austeridad republicana.

Otro tanto por lo que se refiere a la seguridad pública, en que se sostuvo con abundancia de razones que en el desarrollo económico efectivo, y por tanto en la mayor oferta de puestos de trabajo y oportunidades, reside la más sólida batalla contra la delincuencia y la inseguridad. En un país pobre y con desocupación creciente, la delincuencia aumenta por necesidad, según se ha mostrado históricamente en diversos países. La prosperidad social extendida sería la mejor garantía de la seguridad y el bienestar para todos.

En materia internacional se subrayó que el abandono de los principios de la política exterior de México, sobre todo durante los últimos gobiernos del PRI y el primero de la alternancia, han desprestigiado a nuestro país, que es ya considerado no como una primera línea de resistencia ante el imperialismo sino más bien como una nación integrada al norte, específicamente a Estados Unidos.

El abandono habría sido particularmente sensible respecto de los países latinoamericanos, a quienes les habríamos hecho el vacío por esa creencia absurda en un supuesto ingreso al primer mundo que en realidad nos ha convertido en subordinados dóciles, con limitadas capacidades soberanas y sin beneficios reales, sino al contrario.

Sobre todo ahora que se diseña una nueva y potencial historia en América Latina en que varios países buscan afirmar su independencia y sus capacidades autónomas de desarrollo. No necesariamente a través del enfrentamiento con Estados Unidos, sino diversificando sus economías hacia otros continentes y regiones (Europa y Asia), procurando sacudirse la tutela estricta de los organismos financieros internacionales, y, antes que nada, multiplicando la cooperación horizontal entre los países.

Sería ya tiempo de estrechar lazos y relaciones con América Latina, y no momento de volverle la espalda. Se puso también de relieve el principio de solidaridad internacional que se desprende de los principios de la política exterior de México. Un principio de solidaridad como nuevo enfoque internacional, que es necesario extender y afianzar. La globalización del dinero tendría que ser sustituida por una globalización de la solidaridad y la cooperación.

Tales fueron, entre otros, algunos de las cuestiones tratadas en este arranque del Consejo Consultivo para un Proyecto Alternativo de Nación. Se percibe ya la riqueza indudable de estos foros de discusión de los grandes problemas nacionales. Fue también evidente la atenta y concentrada escucha de los planteamientos por parte del candidato Andrés Manuel López Obrador.

Escritor y analista político


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Escritor y analista político. Ha sido profesor-investigador y Director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Embajador de México, Subsecretario de Relaciones Exteriores y Presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Es autor de numerosos ensayos, artículos periodísticos y libros en materia política y social.

Sus últimas obras: "Crítica de la Globalidad" (FCE) y "Tiempo de Abandonos y Esperanza" (Siglo XXI)”.

 
 
 

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