SERÍA muy aleccionador conocer las deliberaciones privadas de los equipos de campaña. Ojalá que alguno de los participantes de los principales equipos repita el trabajo que en su momento hizo (con muchas críticas por cierto) Adolfo Aguilar con la campaña de Cárdenas en 1994, o el que desde otra perspectiva redactó Francisco Ortiz sobre la campaña de Vicente Fox en el 2000. Me encantaría conocer la dinámica interna y las decisiones que toman.Supongo que dedicarán poco tiempo a la discusión teórica; si lo hacen, se nota poco. Los discursos de los candidatos han sido genéricos y poco sofisticados. Sus textos emblemáticos son: "Bases para un gobierno firme y con rumbo" de Roberto Madrazo; "El reto de México" de Felipe Calderón; y el "Proyecto alternativo de nación" de López Obrador. Los tres son opúsculos hechos para la ocasión, ninguno es hijo de una reflexión sistemática, ni de una lectura pormenorizada de lo que sucede en el mundo. El 3 de julio serán papel mojado.
Me imagino, eso sí, que gran parte del tiempo se consagrará al análisis de tres cosas: la propaganda, la estrategia de movilización de los aparatos y las encuestas. Si esto es verdad, la encuesta publicada en EL UNIVERSAL (26/01/06) es una mina de oro para todos, pues plantea claramente sus fortalezas y debilidades, sus agujeros negros y sus ventanas de oportunidad. Consideremos algunos datos.
Para los expertos en mercadotecnia, los desafíos son desiguales. Los publicistas de Madrazo tendrán que hacer un trabajo titánico para intentar reducir la mala imagen que tiene entre 40% de los votantes; difícil tarea, pues ya lo conoce 96% de la población. Si alguien lo logra, merecerá reconocimiento.
Para los de AMLO el tema es el inverso y es como mantener la imagen de un político honesto y humilde rodeado de tiburones con apetito de restauración. Es también conocido por 95% y aunque sus negativos suben a 15%, sigue siendo "un producto" muy vendible. El tema es que se mantenga.
Calderón es el que en este ámbito tiene más oportunidades. No lo conoce 18% y sus negativos (10%) están 50% debajo de los de AMLO. Sus publicistas tienen allí una ventana de oportunidad que ya veremos si saben utilizar.
Veamos el segundo punto: la estructura de los partidos. Una de las claves de la victoria electoral es tener un ejército bien organizado, capaz de desplegarse el día de los comicios a fin de que todos los leales y militantes acudan a las urnas. En ese capítulo el PRI tampoco sale muy favorecido en la encuesta y su alianza con el PVEM parece ruinosa. Con 20% de intención de voto, los verdes se han convertido en una especie de globo político que no ha ayudado a posicionar mejor al tabasqueño.
Sin embargo, no es desdeñable la tradición priísta por dos razones. La primera es su experiencia electoral y la segunda su implantación territorial. Salvo en la capital de la República, en donde el PRD se ha convertido en una aplanadora, en el resto de las entidades el PRI tiene una estructura aceitada y que ha venido demostrando eficacia en las elecciones intermedias y locales. Supongo que el trabajo de los gobernadores y alcaldes se vuelve así la carta más importante. Ojo con ellos.
La alianza que apoya a AMLO parece, en un primer análisis, un mejor negocio, pues la intención de voto repunta hasta 29%, un porcentaje muy superior al que históricamente ha tenido el PRD. El PAN, a pesar de sus tropiezos en años anteriores, ha logrado remontar su declive y se ubica en un nada despreciable 27%.
No lo puedo afirmar, pero supongo que la postura de los equipos de campaña respecto de las encuestas debe ser muy similar a lo que escuchamos en los medios. En el equipo de Andrés Manuel López Obrador imagino que reinará esa suerte de proyección de tendencia que ha venido dándose en los últimos años y es la popularidad de su candidato. No sé si considerarán que es el único que lleva dos años de campaña, que su panal de miel y sparring permanente (el Presidente) se irá eclipsando como figura pública, y que por más que esquive el debate, algún día tendrá que subirse al verdadero ring y dejar la comodidad de su ganga televisiva. Tampoco sé si ponderen que su ventaja ha venido reduciéndose. Además, 35% de los que dicen que van a votar por él afirman que todavía pueden cambiar su voto.
En el equipo de Calderón supongo que la lectura triunfalista de la tendencia ascendente seguirá siendo el eje conductor de sus discusiones. No estoy seguro de que valoren que a pesar de su despegue, todavía se le ve distante de AMLO y no ha captado aún la proporción de independientes que tiene el tabasqueño. En materia de voto firme tampoco está tan sólido y 37% de sus conquistados podría cambiar su voto.
En el caso de Madrazo intuyo que este tema lo saltarán y se concentrarán en reforzar la estructura, a ver si el aparato les permite regresar a Los Pinos, pues el porcentaje de independientes que podría votar por Madrazo es de la mitad del panista.
No son estas más que conjeturas, por ello espero que al terminar esta carrera alguno de los participantes decida tomar la pluma y compartir las memorias de este proceso.
Analista político