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Ana María Salazar
13 de enero de 2006
Un presidente líder
 

POR la experiencia de este sexenio y los problemas que enfrenta el país, la capacidad de liderazgo del futuro presidente de México será un tema mucho más relevante en comparación con las elecciones del año 2000.

Por eso prepárense, queridos lectores, para un tsunami de spots de campaña que busquen informar no sólo la plataforma política, sino también que tratarán de promover una imagen de un hombre (o mujer) con personalidad fuerte, con capacidad de dirigir una nación, un estadista que lo mismo puede hablar con los líderes nacionales e internacionales más poderosos, pero con la sensibilidad de escuchar y entender las necesidades de un niño, o de un anciano.

Sin embargo, no me es claro que estas imágenes sean suficientes para demostrar que un candidato sería mejor líder que otro, dado que convencer a un electorado cansado ya de tanta propaganda política está en chino.

Un problema fundamental en este momento es que pocos tenemos una idea o una imagen clara de lo que es ser un buen líder. Y si hay un momento histórico en el que México requiere un batallón de líderes políticos, sociales, empresariales y culturales, hoy es el caso.

Hay diferentes perspectivas de liderazgo y las características de un líder presidencial sí son diferentes de las de un líder militar, empresarial o uno social.

En el libro El arte de la guerra, de Sun Tzu, hace más de 2 mil 500 años se hablaba de las características que debería de tener un líder militar: "Liderazgo es cuestión de inteligencia, equidad, humanidad, valentía y autoridad". Si el futuro presidente tuviera esas características identificadas por Sun Tzu, el país estaría en buenas manos.

Cuando se habla de inteligencia, no es necesario que el presidente sea un genio o un conocedor de todos los temas. Al contrario, parte de esta inteligencia es tener la capacidad de reconocer lo que uno no sabe, y rodearse de buenos asesores y secretarios que puedan suplir esa falta de conocimiento y ayudar a gobernar.

Cuando se habla de equidad esta es una característica relacionada con la importancia de que se perciba al líder, o en este caso al presidente, como un hombre justo, que entiende entre el bien y el mal, que no favorece ni castiga injustamente. Humanidad es aquella característica por la que el líder tiene entendimiento y empatía de los problemas que enfrentan las personas a quienes gobierna.

Para el presidente de una democracia es difícil imaginarse por qué necesitaría tener entre sus cualidades la valentía. Por ello vale la pena preguntar: ¿Queremos a un presidente cobarde? Probablemente no. La valentía es una cualidad que empuja al ser humano a no sólo enfrentar el peligro, sino a tomar riesgos. Y algunos retos los ganará y otros los perderá. Pero es importante que el próximo presidente de México esté dispuesto a tomar muchos riesgos, puesto que el statu quo no puede continuar, la coyuntura que enfrenta el país no permite que el siguiente mandatario pretenda estar "nadando de muertito".

Finalmente Sun Tzu habla de la importancia de que un líder tenga autoridad. Y con esto no estoy diciendo que el nuevo presidente tenga que ser un autoritario. Pero sí creo que un mandatario tiene que tener un buen juicio y no temer a usar a las fuerzas de seguridad para imponer el orden cuando se requiera.

Un mandatario que se percibe temeroso de usar la autoridad no inspira respeto a la población, al contrario inspira hasta desdén. Recordemos que una de las principales funciones de un gobierno es proteger a la sociedad.

Las recientes encuestas nos demuestran que lo que más preocupa a la población es la inseguridad, aún más allá del problema del desempleo. Y esta última característica forzosamente será uno de los requerimientos que deberá tener el próximo presidente de México.

Pero más allá de lo que especifica El arte de la guerra, creo que todo liderazgo presidencial debe tener también otras características adicionales: en primer lugar, la población tiene que estar convencida de que el presidente está dispuesto, si es necesario, a sacrificar sus intereses personales por el bien del país.

Adicionalmente, el líder presidencial debe poseer una personalidad que le permita enfrentar los momentos difíciles o situaciones de emergencia de una forma que ayude a tomar decisiones correctas.

Además es necesario que todo su gabinete y la población en general sientan autoridad y control, aun en momentos de crisis. Y finalmente, creo que el nuevo mandatario tiene que inspirar a los votantes a creer en el futuro promisorio de México.

El vocero presidencial, Rubén Aguilar, esta semana afirmó que de 80% a 85% de los inmigrantes mexicanos tenían empleo en el país. Aunque recibió fuertes críticas el vocero por esta infortunada declaración, la realidad es que hay estudios que de muestran que dijo algo cierto (www.pewhispanic.org).

El problema no es de desempleo, sino que los mexicanos se van a Estados Unidos porque no tienen esperanzas de un México mejor, con reales oportunidades para ellos y sus hijos.

Con estas consideraciones sobre el tema de liderazgo, yo les pregunto: ¿cuál de los candidatos tiene la inteligencia, equidad, humanidad, valentía y autoridad para ser el siguiente presidente? ¿Cuál de los candidatos gobernará por México y no por sus intereses personales? ¿Quién podrá mejor enfrentar las crisis? ¿Quién nos devolverá la esperanza?

salazaropina@aol.com.

Analista política


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Especialista en temas relacionados con derecho internacional, seguridad nacional, cooperación antinarcóticos, reformas judiciales y conciliación. Fue subsecretaria adjunta de Defensa para Política y Apoyo Antidrogas del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Fungió como asesora política en la Casa Blanca (1998) y fue asesora especial en la Oficina de Asuntos Internacionales Antinarcóticos del Departamento de Estado (1995-1997). Debido a su desempeño en el Pentágono, la revista Hispanic Business Magazine la reconoció como una de los 100 hispanoamericanos más influyentes en EU.

 
 
 

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