EL tabaquismo es el primer problema de salud pública en España. La Organización Mundial de la Salud define el tabaquismo como una enfermedad crónica responsable de, al menos, otros 25 grupos de enfermedades, entre las que se encuentran el cáncer de pulmón, de laringe, de vejiga y de esófago.Actualmente, más de mil millones de personas en todo el mundo fuman tabaco. En España hay 12.5 millones de fumadores, lo que representa algo más de 31% de la población. Hasta 50% de estos fumadores fallecerán por enfermedades relacionadas con el tabaco.
En España el tabaquismo es la causa de más de 50 mil muertes al año. En la Unión Europea 650 mil y más de 3.5 millones en todo el mundo. En España, una de cada cuatro muertes producidas en el hombre y una de cada 50 producidas en la mujer se deben al consumo de tabaco. En España, de cada mil muertes prematuras, 150 se producen por tabaquismo, una por otras drogas, dos por sida y 20 por accidentes de tráfico. Fumar mata más que el sida, los accidentes de tráfico y el alcohol juntos.
Contrariamente a lo que las potentes campañas de publicidad de las multinacionales del tabaco nos han inculcado, el consumo de tabaco no es un acto de libertad. El tabaco es una sustancia tóxica, de gran poder adictivo, que genera en quien lo consume dependencia física y sicológica. Aproximadamente la mitad de la población fumadora de España quiere dejar de fumar y, sin embargo, sólo un porcentaje muy pequeño, aproximadamente 5%, lo consigue.
Desde la perspectiva económica, según estimaciones del Banco Mundial, entre 6% y 15% del gasto sanitario público, en los países desarrollados, está asociado al consumo de tabaco; esto sin considerar los costos indirectos como el mayor gasto farmacológico de los fumadores, el ausentismo laboral o los años de productividad perdida por muerte prematura, entre otros.
El gobierno actual asumió públicamente el compromiso de potenciar las políticas preventivas y paliativas frente al tabaquismo. Para ello, anunció que se extremaría el rigor en el control de la publicidad y de todos los medios que pudieran contribuir a iniciar en el hábito tabáquico a los más jóvenes; se promovería la información y la ecuación para la salud y los programas para dejar de fumar; se mejoraría la protección a los no fumadores, ampliando y promoviendo los espacios libres de humos.
El gobierno ha cumplido su compromiso y el Parlamento ha aprobado la Ley de Medidas Sanitarias frente al tabaquismo. España contaba, hasta ahora, con una de las normativas más permisivas de la Unión Europea en temas como la venta de tabaco a menores, limitación de la publicidad y restricciones de lugares de consumo.
La lucha contra el tabaquismo constituye uno de los objetivos prioritarios en los Programas de la Organización Mundial de la Salud y de las políticas de salud de la mayoría de los países desarrollados.
El consenso alcanzado durante la tramitación de la ley es un mensaje claro a la sociedad española sobre la importancia del problema de salud pública que pretende abordar. Los poderes públicos tienen la obligación de proteger nuestra salud individual y colectiva. Se trata de una ley oportuna y necesaria. Haré un breve resumen de su contenido:
Prohibiciones de venta y suministro: se limita a los estanquillos y máquinas expendedoras, excepto tiendas libres de impuestos. Se prohíbe vender cigarros o puros sueltos, salvo en los restaurantes donde se pueda fumar.
Centros de trabajo: desde el 1 de enero de 2006, no se puede fumar en ningún centro de trabajo cerrado. Está prohibida la creación de zonas para fumadores.
Bares y restaurantes: se mantiene la distinción entre lugares de más de 100 metros cuadrados y de menos. En los de más de 100 metros se podrán habilitar espacios aislados para fumar, con sistemas de ventilación independiente, que no ocupen más de 30% de la superficie. Dispondrán de un plazo de ocho meses, desde la entrada en vigor de la ley, para adecuar las instalaciones a las exigencias de la misma. En los de menos de 100 metros será el dueño el que decida si se trata de un establecimiento para fumadores.
Transporte: se prohíbe fumar en los medios de transporte público y sus instalaciones, salvo zonas específicamente habilitadas al respecto.
Publicidad: queda prohibida toda clase de publicidad, promoción y patrocinio de los productos del tabaco en todos los medios. Sólo se permiten en las publicaciones del sector y dentro de los estancos. Se concede un plazo de tres años para la finalización del patrocinio y publicidad del tabaco en los eventos deportivos.
Medidas de prevención, promoción de la salud y deshabituación tabáquica: se impulsan acciones de educación para la salud y de información sanitaria, se recoge la promoción de programas para la deshabituación tabáquica en la red asistencial del Sistema Nacional de Salud; se crea el Observatorio para la Prevención del Tabaquismo y se establecen medidas de coordinación en el seno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.
La ley ha entrado en vigor el 1 de enero de este año, su aplicación está siendo un éxito y ha tenido ya un efecto colateral: 10% de los fumadores han dejado de serlo.
diegolgarrido@diputado.congreso.es
Secretario general del Grupo Parlamentario Socialista, España