| LA conmemoración el pasado día 6 de diciembre del 27 aniversario de la Constitución española ha sido nuevamente motivo para afirmar los postulados sociales, democráticos y solidarios que en ella se contienen. Es asimismo un motivo para compartir estos valores con quienes trabajan por los mismos principios estructuradores en el orden internacional y en aquellos países que, como en México, los lazos culturales e histó-ricos comunes, trascienden las fronteras. La Constitución de 1978 fue el punto de llegada de un proceso de transición que se basó en el consenso, la generosidad y el trabajo conjunto de todas las instituciones y fuerzas políticas. Esa transición permitió a España pasar de la dictadura franquista a un régimen democrático basado en la libre voluntad de los ciudadanos, así como su pleno reconocimiento internacional. Desde su aprobación, nuestra Constitución ha ofrecido un sólido marco normativo que garantiza el ejercicio de los derechos y las libertades públicas y que propicia el funcionamiento de la democracia, del pluralismo político y la participación ciudadanas. La Constitución española ha hecho posible que transcurran los mejores años de nuestro país en la época moderna, en los que hemos podido crecer en libertad. En estos años se han conseguido algunos logros que merecen destacarse: -El desarrollo de los derechos y libertades de los ciudadanos y ciudadanas, entre ellos el de la libre expresión, la libertad de conciencia, ideológica y religiosa, que son fundamento del orden democrático. -Un avance económico que ha hecho que España hoy forme parte de los países más fuertes y sólidos del mundo, en sectores importantes de la economía como la industria, los servicios y la agricultura, mediante nuestra plena integración y protagonismo activo de España en Europa y con la aceptación de la inmensa mayoría de nuestros electores, como se ha puesto de manifiesto en el referéndum sobre el Tratado de la Constitución Europea, aprobado masivamente por los españoles. -Se ha construido un estado de bienestar que, sobre la base de unas relaciones laborales modernas y democráticas, garantiza el acceso de la población a unas condiciones de vida dignas, a través de la educación, la salud, el trabajo y la vivienda, fundamentadas en la cohesión y la equidad de la redistribución de los ingresos y los beneficios del crecimiento económico. -La enseñanza y la cultura desempeñan un papel esencial garantizado constitucionalmente. La educación es un derecho fundamental al que se tiene que acceder en condiciones de igualdad, sin privilegios de nadie y cuyo objeto es el pleno desarrollo de las capacidades y las oportunidades para todas las personas. La Constitución ha contribuido a sentar las bases para que las mujeres desempeñen un papel activo en todos los órdenes de la vida, iniciándose la liquidación progresiva de la marginación, violencia y discriminación sufrida por la mujer a lo largo de siglos. La Constitución ha permitido que la secular diversidad cultural e histórica de la sociedad española se canalice a través de instituciones autonómicas, que contribuyen a fortalecer la unidad y democracia de la nación española. En el marco de la Constitución se integran pueblos, ciudades y comunidades autónomas, que componen España. Como consecuencia de la Constitución de 1978, han tenido lugar cambios acelerados en nuestro país que, unidos a los producidos en el ámbito internacional, hacen necesario ofrecer una respuesta que haga posible: -Adecuar el marco constitucional al desarrollo de las comunidades autónomas mediante una reforma del Senado, con el objeto de garantizar que la pluralidad territorial refuerce la democracia española. -Culminar y continuar el proceso de plena igualdad entre mujeres y hombres, incluso, en el acceso a la máxima magistratura del Estado. -Integrar en la Constitución el proceso de construcción europea. -Incluir en el texto de nuestra Constitución a las comunidades autónomas con su denominación específica. Hay otros retos, asimismo, que no requieren reformas constitucionales pero sí deben estar arropados por el máximo consenso en las modificaciones legales correspondientes. Por ejemplo, la educación. En una sociedad como la actual, sometida a una constante adaptación, la educación desempeña un papel estratégico en la gestión del conocimiento y el fomento de la creatividad y la innovación, también es la base de los empleos y el bienestar de nuestros jóvenes. Asimismo, las transformaciones sociales y políticas han influido en que, a través de los parlamentos autonómicos, muchas comunidades autónomas hayan planteado, o se propongan plantear, reformas de sus estatutos de autonomía ante las cortes generales, reformas necesarias después de 25 años de vida democrática en España. Resta añadir a lo anterior que, en España, la plena solidez y fortaleza de sus instituciones democráticas son la mejor garantía para poder erradicar el terrorismo, cuya desaparición es objetivo común de todos los españoles. En el 27 aniversario de la Constitución, hemos renovado nuestro compromiso con una sociedad de progreso, igualitaria, democrática y solidaria. Este es el consenso básico que se sembró en 1978, cuyo legado contribuiremos a mantener y ampliar. diegolgarrido@diputado.congreso.es Secretario general del Grupo Parlamentario Socialista, España |