ANTE los escándalos de algunos personajes públicos, ya sea ex gobernadores priístas, caciques magisteriales o ex militantes del PRD, conviene recordar un aspecto: se debe gobernar para la gente. Más aún, se debe gobernar con la gente. En buena medida, en estos dos aspectos se finca el éxito de los gobiernos en los regímenes democráticos.
Cuando los adversarios del PRD buscan los motivos por los cuales Andrés Manuel López Obrador posee altos niveles de popularidad, se apresuran a descalificarlo y adjudicarle una larga lista de adjetivos. Sin embargo, pasan por alto que Andrés Manuel gobernó el Distrito Federal para la gente y con la participación activa de la población.
Los últimos acontecimientos que rodean la elección del candidato del PRD al Gobierno del Distrito Federal, incluido el debate del pasado 17 de noviembre, demuestran dos aspectos que deben asumirse con toda atingencia. Primero, que se trata de una elección competida, en donde será necesario que los involucrados actuemos con absoluta responsabilidad para fortalecer los órganos electores y garantizar que el proceso se realice con absoluta normalidad. Nuestros adversarios anhelan que la elección perredista del próximo 4 de diciembre se traduzca en un nuevo conflicto postelectoral que empañe al gobierno de la ciudad y dañe la imagen del PRD. No les daremos gusto.
Segundo, quedó clara la existencia de dos perspectivas de cómo debe gobernarse el Distrito Federal en los próximos seis años.
Por un lado, se encuentra una obsesión por la información y los datos. Se trata de una propuesta sustentada en el manejo estadístico y cuantitativo del Distrito Federal.
No debe olvidarse que el término tecnocracia, aplicado a la política, significa el predominio de la racionalidad técnica y la utilización de herramientas de orden cuantitativo sobre cualquier otro elemento en el ejercicio del poder público.
El término tecnocracia surgió en Estados Unidos en los años 30. Diversos especialistas identifican como sus características principales: a) la imagen aunque no siempre la clara concepción del Estado, la sociedad global y de las sociedades sectoriales como sistemas técnicos o simplemente como sistemas; b) tales sistemas son configurados y orientados fundamentalmente según los principios y la razón técnica a la que llega a identificar como razón política o incluso como razón general; c) los conocimientos adecuados a la configuración y dirección del Estado son proporcionados por disciplinas sectoriales o multisectoriales, cuyas conclusiones son válidas y aplicables a distintos sistemas, y d) se parte del principio de que para cada problema existe una solución óptima.
Existe una visión diferente, una alianza de fuerzas que sin soslayar la importancia de la información y el conocimiento técnico y cuantitativo de los problemas ofrece una forma y un estilo de gobierno sustentados en la tolerancia, el diálogo, la participación, el respeto a las leyes y el compromiso social.
Esta alianza de fuerzas llega a la contienda interna con el inmenso orgullo de contar con el apoyo de compañeros de partido, mujeres y hombres que por muchos años han luchado por la democracia, la equidad y la igualdad en la ciudad de México y en el país.
La lucha viene de lejos, de los movimientos sindicales de 1958 y 1966; del movimiento estudiantil y popular de 1968; de la organización ciudadana posterior a los sismos de 1985; de la insurgencia cívica de 1988; de quienes en 1997 iniciaron el cambio en la ciudad de México y que lo continuaron en el año 2000. Aquí no existieron declinaciones con cálculos electorales, sino la suma de voluntades en torno de un proyecto político. El proyecto del PRD, el proyecto de la izquierda.
Con generosidad, sin mezquindades, hemos asumido el compromiso de consolidar y dar continuidad al cambio en la ciudad de México.
Para nosotros, la política social es el corazón del proyecto de izquierda. Esta afirmación se traducirá en un programa de gobierno que privilegie la equidad y tenga como eje transversal la educación. Por supuesto que daremos continuidad a los programas sociales del actual gobierno, los profundizaremos y los mejoraremos. Daremos especial importancia a la cultura y a su difusión en espacios delegacionales. No somos ajenos al problema de la inseguridad, la cual combatiremos desde una perspectiva integral y humana. Es un compromiso ineludible proteger el patrimonio y la tranquilidad de los habitantes del Distrito Federal. Para que todo esto sea viable, impulsaremos el desarrollo económico de la ciudad, atraeremos inversiones y crearemos empleos.
Los apoyos de esta alianza son públicos y manifiestos. Fueron otros, los que en un video nos calificaron como los principales obstáculos para sus aspiraciones. De nuestra parte existe un verdadero compromiso con la transparencia y la rendición de cuentas, por lo cual no se tolerará ningún acto de corrupción o de desvíos de recursos. Sólo así podremos fortalecer a nuestro partido y contribuir al saneamiento de la vida publica.
El gobierno del Distrito Federal es un gran reto y por ello muchas voces y organizaciones expresan apoyos y fobias. Los medios de comunicación no son ajenos, participan informando y en algunos casos, realizando sondeos y encuestas de la evolución de los precandidatos y sus campañas. Los que toman partido cierran la puerta de la pluralidad y se refugian en acuerdos que no benefician a sus lectores.
Proponerse gobernar con la gente pasa por ganar su confianza, es aquí donde las trayectorias y los apoyos cuentan. No es sólo el candidato, importan también los aliados, el proyecto y las acciones para ganar el voto. Quienes no tenemos escándalos a nuestra espalda confiamos en el conocimiento ciudadano y en el voto reflexivo.
En nuestro México plural, la capital del país dará, una vez más, muestra de participación y responsabilidad en la elección del candidato perredista el próximo 4 de diciembre. Los invitamos a participar en el rumbo de nuestra ciudad.
Senador de la República (PRD)