Las 9 rarezas y mitos del Monte Everest

Desde el Rainbow Valley, donde están los cadáveres que no se han podido rescatar, hasta las 12 mil toneladas de excremento humano acumuladas cada temporada
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Los escaladores están obligados a regresar con unos ocho kilos de basura, si quieren recuperar su depósito de cuatro mil dólares. (Foto: Wikimedia Commons)
02/04/2018
22:00
Staff
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La montaña más alta del mundo, con ocho mil 848 metros sobre el nivel del mar, es un gran destino para cientos de viajeros que buscan ponerse a prueba. Desde turistas hasta montañistas profesionales intentan llegar a la cumbre del Monte Everest todos los años y, generalmente, no vuelven con todo, si es que regresan.
 

Conforme uno se acerca al cielo y el aire se adelgaza, se pueden observar cosas extrañas, en medio de las vastas extensiones de nieve, roca, hielo y las laderas traicioneras de este gran pico. De acuerdo con el sitio Grunge.com, aquí te contamos algunos de ellas:

1. Rainbow Valley, un cementerio multicolor en las nubes
El Everest, en el último siglo, ha acumulado más de 200 cadáveres, según la BBC. La mayoría de ellos todavía están allí. Después de unos siete mil 924 metros, se ingresa a la "Zona de la Muerte", el tramo final debajo de la cumbre donde los niveles de oxígeno son demasiado bajos para soportar, ahí el cuerpo y la mente comienzan a fallar.

A esta zona de muerte se le llama Rainbow Valley, debido a los colores de la ropa de los cadáveres y el equipo para escalar que aún permanecen en la montaña. Es un tramo inquietante en el lado norte. Rescatarlos resulta demasiado difícil, costoso y peligroso, por lo que se mantienen como puntos de referencia.

2. Una montaña de heces humanas
Más de 12 mil toneladas de excremento humano se quedan en el Everest cada temporada, de acuerdo con el Washington Post. Cuando alguien usa las instalaciones sanitarias de los campamentos base, sus depósitos pueden ser eliminados adecuadamente. Pero, más allá del campamento base hay una historia muy diferente: los montañistas no siempre pueden llegar hasta el campamento para hacer sus necesidades y por ello el desperdicio se ha estado acumulando, además, lo que sube tiene que bajar por lo que las fuentes de agua que provienen de la montaña, antes limpias, se han contaminado gravemente y como resultado la propagación de enfermedades se ha convertido en un riesgo significativo.

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3. Toneladas y toneladas de basura
Nadie sabe exactamente cuánta basura hay en el Monte Everest. Pero hasta el momento se han eliminado alrededor de 16 toneladas, según la BBC, y queda mucho más. Entre todo este desperdicio se incluyen carpas, equipos rotos, utensilios para comer, latas, envoltorios, botellas de oxígeno vacías.

A este ritmo, el Everest está en camino de convertirse en el mayor basurero del mundo. Por fortuna, no todo está perdido: En 2012, artistas de Nepal trataron de crear conciencia sobre el esfuerzo de limpieza, creando esculturas con 1.5 toneladas de basura. A partir de 2014, se impuso una norma en la que los escaladores están obligados a regresar al campamento base con unos ocho kilos de basura; si no la cumplen se arriesgan a perder un depósito de cuatro mil dólares.

4. La araña saltarina del Himalaya
Estos pequeños monstruos arácnidos miden menos de media pulgada de punta a punta, se escabullen y brincan alrededor del lugar, como su nombre indica, y se les ha encontrado aproximadamente a partir de los seis mil metros.
 

5. Leyendas del Everest
La montaña es un caldo de cultivo para las especulaciones y suposiciones. Por ejemplo, aún no se tiene la certeza de que Andrew Irvine y George Mallory hayan sido los primeros en llegar a la cima.

Algunos creen que Mallory e Irvine fueron los primeros en conquistar el Everest en 1924, veintinueve años antes de la famosa expedición de Edmund Hillary y Tenzing Norgay en 1953. En una carta a su esposa escrita seis semanas antes del ascenso, Mallory expresó: "Es casi impensable ... que no llegaré a la cima". Es muy posible que hayan alcanzado la cumbre antes de morir durante su descenso.

El cuerpo de Irvine sigue desaparecido, pero el de Mallory fue descubierto aproximadamente a los ocho kilómetros y medio de altura, en 1999, 75 años después del ascenso. El descubrimiento de su cuerpo, misteriosamente bien conservado y momificado de forma natural, revivió el interés por saber si tuvo éxito su expedición. Se cree que la última pieza del rompecabezas es la cámara de Mallory, que casi con certeza tuvo con él. Todavía no se ha encontrado, aunque es muy buscada por los secretos que podría contener.
 

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6. Fósiles marinos, muy lejos de casa
El Monte Everest y el resto de sus vecinos del Himalaya todavía son relativamente jóvenes, con 65 millones de años. Según lo delineado por ThoughtCo., Comenzaron a formarse cuando la placa eurasiática y la placa indo-australiana colisionaron. El límite entre las placas se ha estado plegando y empujando constantemente para alcanzar su altura actual de ocho mil 848 metros.

De acuerdo con un artículo del ThoughtCo., los fósiles marinos oceánicos de 400 millones de años de antigüedad se pueden encontrar en las capas de piedra caliza en la cima de la montaña.

7. "Botas Verdes", el monumento más morboso de Everest
De los numerosos cadáveres que se encuentran a la vista en las laderas, algunos alcanzan un mayor nivel de infamia mórbida que otros. El más conocido de ellos es "Botas Verdes", llamado así por las brillantes botas de escalada de neón verde que todavía están unidas a sus pies.

“Botas Verdes” se ha convertido en una especie de punto de referencia sombrío para aquellos que intentan escalar desde la cara norte. Casi todos los escaladores pasan cerca de su cuerpo, en el camino hacia la cumbre, y la mayoría se detiene para tomar un descanso en la cueva adyacente. Se cree que el hombre fue Tsewang Paljor, un escalador indio que murió en una ventisca, en 1996.
 

8. ¿Fantasmas?
Como si las condiciones mortales y el cementerio abierto de cadáveres congelados no fueran suficientes, una escalada al Everest también podría provocar un encuentro con uno o dos fantasmas. Pregúntale al italiano Reinhold Messner, posiblemente el escalador más hábil de las laderas sagradas del Everest.

Fue el primero en subir sin oxígeno en botella. Durante una escalada en 1980, según The Guardian, Messner dijo que sintió la presencia de un aliado fantasma que lo acompañaba y lo ayudaba a seguir su camino.

Algunos montañistas creen que estos pueden ser los espíritus inquietos de aquellos que han muerto en la montaña, condenados a vagar sin rumbo. Sin embargo, teniendo en cuenta las duras condiciones y la gran altitud, los escépticos y científicos más bien los llaman alucinaciones.

9. Una huella abominable
El yeti o "Abominable hombre de las nieves" es la leyenda más famosa del Himalaya durante mucho tiempo.

Según CNN, fue en 1951, cuando el alpinista Eric Shipton se encontró con una gran huella de forma extraña que, según creía, pertenecía a los muñecos de nieve más abominables. Las fotografías que tomó se imprimieron en periódicos de todo el mundo y la fiebre del Yeti comenzó a extenderse como una tormenta de nieve.

El Departamento de Estado de Estados Unidos estableció en1959 algunas reglas a seguir en el caso de un encuentro con un yeti. Desde entonces y hasta la fecha, otros descubrimientos tentadores han incluido espesos mechones de pelo negro, incluso se encontró un cuero cabelludo en 1960, que se cree perteneció al monstruo y ahora se encuentra en un monasterio cercano.

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