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Detrás de la sonrisa y el éxito
Pablo Estrada
El Universal
Martes 12 de septiembre de 2006
Deportes, página 1

Michael se retirará quizá con el octavo título, pero el mundo no lo despedirá como el más grande. A pesar de sus récords, el alemán también es el piloto más sancionado de la historia

Michael Schumacher se retirará el 22 de octubre después del Gran Premio de Brasil como el volante más exitoso de la historia, quizá incluso con el octavo título mundial en su bolsillo. Pero como toda figura mundial se irá en medio de la polémica.

Se va pero su imagen se ve empañada por una serie de circuntancias que ponen entre dicho sus aspiraciones por conquistar su octavo título.

Desde antes de iniciarse la temporada se tomó la primera decisión que beneficiaba claramente a Ferrari. Después de prohibirse el cambio de neumáticos el año anterior, en aras del ahorro, que dio buenos resultados en término de espectáculo en las últimas vueltas y que perjudicaba a los equipos que equipaban Bridgestone, entre ellos Ferrari.

La temporada se inició con la polémica de los alerones flexibles de los Ferrari, que cedían a alta velocidad para ofrecer una menor resistencia al aire y aumentar la velocidad punta. La protesta unánime del resto de los equipos obligaron a la FIA a intervenir y hacer los cambios.

La prohibición del mass damper a Renault, después de haberlo usado con la autorización de los comisarios durante más de un año, es otro capitulo oscuro de este mundial.

En el Gran Premio de Hungría, Michael Schumacher cortó en una par de ocasiones la variante para evitar ser adelantado por Pedro de la Rosa y no fue sancionado por ello.

En la siguiente reunión de los pilotos con Charlie Whiting, Pedro de la Rosa le pidió explicaciones al director de carrera permanente sobre esta acción y ante el asombro de los pilotos respondió que la maniobra era legal.

En Turquía, Michael cambió tres veces de dirección cuando sólo se permiten dos. Alonso habló con Whiting y vieron el video. Reconoció que la acción del alemán era antirreglamentaria.

En Italia, Fernando Alonso rodaba tan rápido como el Ferrari del brasileño Felipe Massa, porque tenía que cruzar la línea de meta antes de que finalizara el tiempo, lo hizo cuando faltaba tan sólo un segundo, que le seguía a 100 metros, los representantes de Ferrari acudieron a reclamar a Charlie Withing porque las turbulencias del Renault habían desequilibrado al Ferrari en la curva Parabólica y los comisarios sancionaban a Alonso enviándolo cinco lugares atrás en la parrilla de salida.

El último capitulo es el de los ingenieros de Bridgestone colocando químicos a los neumáticos usados por Ferrari, la versión oficial de Charlie Whiting es que se hace para aislarlos del aire y que no se contaminen, antes de enviarlos al análisis.

A falta de tres carreras para la conclusión del calendario, Alonso apelará a la justicia divina, porque de la deportiva es mejor no fiarse. (Con información de agencias)



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