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Todo terminó: no habrá perdón ni Copa Mundial
Jorge Guzmán Torres yDaniel Blumrosen
El Universal
Miércoles 22 de febrero de 2006
Deportes, página 1

Fracasan las gestiones de la FMF. Reducir la sanción sería dar un mensaje equivocado a la juventud, dice FIFA

La suerte de Salvador Carmona y Aarón Galindo está echada.

En efecto. Ayer, cuando se realizaban los últimos preparativos para la reunión del Consejo Nacional en la que se definiría si llegaría o no a la reducción de la suspensión por un año que purgan a causa de dar positivo en un control antidopaje previo a la Copa Confederaciones de Alemania del año pasado, Chuck Blazer, en su calidad de miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA (Federación Internacional de Futbol Asociación) dio el último jalón a la soga.

"Estamos agradecidos porque los jugadores dejaron de consumir sustancias prohibidas, pero la FIFA es muy específica al decir que reducir el castigo sería enviar un mensaje equivocado, una señal imprecisa a los jóvenes del mundo", declaró Blazer en entrevista telefónica.

Esta decisión fue solamente el colofón a la cadena de errores y un pésimo cálculo federativo, ya que desde que se les castigó se tramaba reducirles la pena, algo que al final, como siempre sucede en lo que mal se hace, no les resultó.

El 21 de junio, un día antes del partido ante Grecia, Ricardo Antonio La Volpe confesó que los dos futbolistas quedaban separados del plantel por "una indisciplina grave". Tanto el entrenador nacional como el resto de los jugadores y los federativos que viajaron a Alemania se mantuvieron herméticos en cuanto a los verdaderos sucesos, aduciendo respeto a los "códigos internos del grupo".

Empezó entonces la pesadilla.

Ante las presiones de la prensa, y frente a las versiones que hablaban ya del dopaje como el verdadero motivo de la separación de Carmona y Galindo, la Federación Mexicana de Futbol fue cambiando su discurso de manera paulatina.

Así, luego de tres días de especulaciones, que incluso tocaban escenarios insólitos e involucraban a personajes que nada tenían que ver en el conflicto, Alberto de la Torre, presidente de la FMF, terminó por romper el código interno y aceptó que Salvador y Aarón fueron separados por "posible caso de dopaje".

El tema no se abandonó más y al mismo se agregó el punto referente al castigo que esperaba a los jugadores por la falta cometida, al mismo tiempo que los llamados dueños del balón acusaban a la FMF de poner en peligro la participación de México en Alemania 2006.

El malestar iba en aumento y el panorama se oscurecía paulatinamente para el organismo rector del balompié nacional, con manifestaciones contrarias y de contenido cada vez más fuertes de parte de la FIFA, que llegó al grado de acusar a la FMF de "mentir". La factura por ello sería verdaderamente costosa.

Pero ni las críticas ni los llamados de atención lograban que De la Torre y sus colaboradores enderezaran el camino. Iban de tropiezo en tropiezo, engrosando un enorme expediente que hoy, intentarán, quedará en los archivos de la FMF.

Después, vino la sanción, y un nuevo error. El Consejo Nacional castigó un año a los jugadores, pero con un plan oculto: perdonarlos antes de tiempo y llevarlos al mundial, y para ello presentar pruebas de su no reincidencia a través de diferentes controles antidoping.

El plan de los directivos consistía en reducir la pena, inicialmente a seis meses, pero nada, jamás imaginaron la negativa de la FIFA.

Así, tras esta tremenda suma de yerros, ´pagó una costosa factura adicional de la FIFA: una multa de casi 600 mil dólares y llamado de atención para Alberto de la Torre y el doctor José Luis Serrano, así como una suspensión de dos años para el doctor Nicolás Zarur. Todo por no decir la verdad.



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