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Pablo Hermoso, consigue dos rabos en la Plaza México
Raúl Luna
El Universal
Lunes 30 de enero de 2006
Deportes, página 90

El navarro es el único rejoneador en la historia de la México en cortar dos rabos en tardes diferentes

El navarro Pablo Hermoso de Mendoza se convirtió en el primer rejoneador en cortar dos rabos en tardes diferentes en la Plaza México, pues luego del primero que consiguió el 5 de febrero del año 2000, cuando inmortalizó a Preferido, de Javier Garfias, ayer estuvo cumbre y se llevó los máximos trofeos del toro Santorini, de la ganadería de Montecristo, que salió al ruedo con el número 68 y con 478 kilos de peso.

Ante más de media entrada fueron corridos cuatro toros de la ganadería de Cuatro Caminos, de los cuales, el primero de nombre Pajarito, con el número 134 y 530 kilos de peso, saltó a barrera de sombra, en donde causó dos heridos que fueron trasladados a los hospitales ABC y la Clínica Londres; causó contusiones a seis más y desató crisis nerviosa en tres aficionados más, sin que se reportaran heridos por asta de toro.

Pajarito fue muerto ahí mismo por estoque, por el matador Leopoldo Casasola con la ayuda de Hermoso de Mendoza, quien le dio la puntilla; personal de la Plaza México y algunos subalternos, prestaron oportunamente auxilio a los aficionados, así como unos 30 médicos taurinos que afortunadamente, tras tomar por la mañana un taller de evacuación de heridos, también aportaron lo suyo.

Fueron corridos dos más del hierro de Montecristo para rejones, destacando el segundo, así como uno de regalo de Fernando de la Mora, que se mereció vuelta al ruedo.

Hermoso de Mendoza enfrentó un burel con fuerza, bravura y clase en su embestida, mismas condiciones que aprovechó el navarro para templarlo extraordinariamente con sus cabalgaduras.

El navarro realizó una faena pulcra, llena de emoción y plasticidad en la que destacaron rejones al estribo; un par de banderillas al quiebro, en la que lució al girar después del embroque con su cabalgadura en 360 grados, lo que puso de pie a la afición capitalina para corear: "¡Torero, torero!".

Dio literalmente en tres ocasiones vuelta al ruedo llevando cosido al burel en la grupa de su cabalgadura, para luego de ponerlo en suerte, colocarle tres banderillas cortas.

El toro tuvo calidad para que Hermoso de Mendoza colocara un último y emocionante par de banderillas a dos manos; culminó su obra con un rejón de muerte entero en buena colocación, que hizo rodar en instantes al burel a los pies del navarro, quien en su emoción también rodó por la arena.

La autoridad de la Plaza de Insurgentes le concedió dos orejas y tras la petición de los aficionados le otorgó el rabo número 119 que se concede en los 60 años de historia de la monumental capitalina.

Por su parte, Manolo Arruza, estuvo en torero, ante su primer enemigo, que lo empitonó de la pantorrilla derecha, regresó de la enfermería par cortarle una oreja y en su segundo tuvo división.

Xavier Ocampo, quien confirmó alternativa, lució de capa, no así en el tercio de muerte para finalmente escuchar un aviso e irse en silencio en el de la ceremonia.

En su segundo tuvo silencio y en el de regalo de Fernando de la Mora, pudo prodigar soberbios muletazos por ambos lados.

Sin embargo, desaprovechó la gran calidad del astado y ante la insistencia de la afición para que el juez concediera el indulto, mismo que no se dio, Ocampo se tiró a matar.

División de opiniones y vuelta al ruedo al astado.



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